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Armando Hart y el indisoluble tejido intergeneracional. Por Elier Ramírez Cañedo

21 de Abril de 2017, 8:05 , por La pupila insomne - | No one following this article yet.
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 (Epílogo al libro Cuba Va. Diálogo de Generaciones, Editorial Abril, 2016) 

En suma, se necesita abrir una campaña de ternura y de ciencia, y crear para ella un cuerpo, que no existe, de maestros misioneros”.

 (José Martí, “Maestros Ambulantes”, La América, Nueva York, mayo de 1884).

Mucho se ha discutido sobre los colosales  desafíos que en el orden ideológico y cultural enfrentan Cuba y su Revolución y la necesidad apremiante de lograr la formación de un sujeto crítico –en especial en las nuevas generaciones-, capaz de discernir por sí mismo dentro del gran alud de productos culturales que recibe de múltiples maneras y en distintos formatos, cuáles son aquellos que realmente contribuyen a elevar su espiritualidad y los que, por el contrario, lo enajenan, manipulan o convierten en víctima pasiva de la más atroz banalidad.

Pero en la creación de ese sujeto crítico, no es suficiente una elevada instrucción, sino un particular entrenamiento para el debate, el diálogo y la confrontación de ideas. Pienso que esa mirada crítica, desde una perspectiva humanista, anticolonial y antiimperialista hay que comenzar a formarla desde edades tempranas en todo nuestro sistema de enseñanza y que no existe escenario más ideal para esa labor que el aula y la escuela a la que asisten con regularidad nuestros adolescentes y jóvenes. Ese centro que, como ha insistido con sobrada razón Armando Hart, debe entenderse y convertirse realmente en la principal institución cultural en cada comunidad, de donde partan y hacia donde se vuelquen la mayor cantidad de iniciativas emancipadoras. 

En esa misión de diálogo con nuestros jóvenes –que no corresponde solo al maestro, sino también a nuestra vanguardia artística, política e intelectual-, de discutir con ellos abiertamente nuestras realidades pasadas y presentes –incluyendo los temas más álgidos- y que se comprometan con la obra revolucionaria, nada sustituye el efecto positivo inmediato que se logra a través de la comunicación directa, algo que se ha hecho palpable a través de la iniciativa Diálogo de Generaciones, que ha promovido especialmente el Dr. Armando Hart, teniendo en el pensamiento de José Martí y Fidel Castro su orientación cardinal. Esta feliz iniciativa ha contado con el apoyo de la Unión de Jóvenes Comunistas, el Movimiento Juvenil Martiano y todas las instituciones martianas.

No ha existido en la historia, verdadero revolucionario que no haya confiado en las potencialidades de los jóvenes para cambiar el mundo y dedicado parte importante de su labor cotidiana a dialogar con las generaciones bisoñas, no para impartir sermones o establecer algún tipo de monólogo, sino para enriquecer de conjunto el pensamiento de izquierda y que este sea coherente con la praxis revolucionaria. Nutrir y nutrirse al mismo tiempo con las ideas más frescas y creativas de los jóvenes. Conspirar junto a ellos y movilizarlos para las mejores causas.

Pienso en primer lugar, en Fidel Castro, y en cómo no hubo etapa de su vida en la que no estuvo vinculado estrechamente a los jóvenes. Recuerdo su histórico discurso el 17 de noviembre de 2005, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, y el magnetismo especial que ejerció con su palabra en los que tuvimos el privilegio de escucharlo al tiempo que nos convocaba a librar las batallas decisivas de nuestro tiempo.

“Para mis compañeros de la Federación Estudiantil Universitaria”,[i] fue la manera en que tituló Fidel uno de sus últimos mensajes a los jóvenes, lo cual dice mucho de cómo, él mismo, no dejó nunca de ser joven en espíritu y en pensamiento.

Nuestro querido general-presidente, Raúl Castro, también ha dado muestras suficientes de su confianza en la juventud: “Algunos son muy críticos al referirse a la juventud de hoy y se olvidan que ellos también un día fueron jóvenes. Sería iluso pretender que los pinos nuevos sean iguales a los de épocas pasadas”, señaló en discurso pronunciado el 4 de abril de 2010, en la clausura del IX Congreso de la UJC.[ii] Tres años más tarde, el 26 de julio de 2013, expresó con absoluta seguridad: “Ésta seguirá siendo una Revolución de los jóvenes”.[iii]

No puedo dejar de mencionar a alguien que se movió siempre como pez en el agua entre los jóvenes, Alfredo Guevara. Precisamente a dialogar con ellos dedicó los últimos años de su virtuosa vida, convertido en una especie de misionero de las ideas revolucionarias, o en Eusebio Leal, nuestro entrañable historiador, enfrascado también en ese camino imprescindible, y quien hace muy poco dijo que quien no comprendiera el lenguaje de los jóvenes solo tenía que poner la mano en sus corazones.

Armando Hart, pertenece a esta estirpe de líderes y pensadores visionarios que entiende lo trascendental que resulta la juventud y el intercambio directo con ésta, apartándose de los formalismos o los teques. Hart ha sido, sin duda, uno de esos Maestros Ambulantes que tanto necesitamos en la hora actual de Cuba. “Me he propuesto como objetivo esencial dedicar lo que me queda de vida al objetivo de trasladar a las nuevas generaciones las enseñanzas de más de 50 años de lucha por nuestra plena y total dignidad y soberanía”,  declaró en artículo publicado en Juventud Rebelde y ha cumplido su palabra con especial dedicación.[iv]

Hart fue uno de los artífices fundamentales del hecho cultural más trascendente de nuestra historia: la campaña de alfabetización, pero a la vez, no ha dejado de ser protagonista y defensor de las continuas campañas que sistemáticamente deben completar y renovar a aquella de 1961, en correspondencia con los desafíos ideológicos y culturales de cada etapa. En un texto memorable, escrito en 1994, Cintio Vitier, advertía: “La campaña que ahora necesitamos, en un pueblo que sabe leer y escribir y que ha alcanzado niveles científicos admirables, pero que en su mayoría conoce mal su historia y por tanto el argumento de su propia vida, es una campaña de espiritualidad y de conciencia”.[v]

Cuba Va. Diálogo de Generaciones, obra que recoge parte de los fructíferos intercambios de Hart con jóvenes cubanos, es parte de esa campaña que pedía Cintio y a la vez un acicate para continuar y multiplicar los Diálogos de Generaciones y otras iniciativas similares a lo largo y ancho de nuestra Isla.

Notas

[i] Fidel Castro, Para mis compañeros de la Federación Estudiantil Universitaria, Cubadebate, 26 de enero de 2015.

[ii] Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en la clausura del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas. La Habana, 4 de abril de 2010, Año 52 de la Revolución, en: http://www.cuba.cu/gobierno/rauldiscursos/2010/esp/r030410e.html

[iii] Raúl Castro, Discurso pronunciado en el acto político-cultural por el aniversario 60 del asalto a los cuarteles Moncada, y Carlos Manuel de Céspedes, de Santiago de Cuba y de Bayamo, respectivamente, en la Ciudad Escolar 26 de Julio, escenario de los acontecimientos históricos, el 26 de julio de 2013, en: Trabajadores, 28 de julio de 2013.

[iv] Armando Hart, El legado de José Martí en el diálogo de generaciones, Juventud Rebelde, 29 de octubre de 2011.

[v] Cintio Vitier, Martí en la hora actual de Cuba, en: https://www.google.com/search?q=Cintio+Vitier%2C+Mart%C3%AD+en+la+hora+actual+de+Cuba&ie=utf-8&oe=utf-8&client=firefox-b

 



Fonte: https://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/04/21/armando-hart-y-el-indisoluble-tejido-intergeneracional-por-elier-ramirez-canedo/