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Aprile 3, 2011 21:00 , by Unknown - | No one following this article yet.
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Colombia: hacia la paz con justicia social. Por Ángel Guerra Cabrera

Agosto 18, 2022 8:15, by La pupila insomne

El gobierno de Gustavo Petro-Francia Márquez ha comenzado a muy buen ritmo en su importantísima encomienda y exhibe firmes avances a 11 días de la toma de posesión. Ha registrado ya ante el Congreso su medida insignia, la reforma tributaria, sin cuya aprobación no podía cumplir los programas sociales para llevar a cabo la reforma rural integral, hacer de la educación y la salud un derecho universal y combatir frontalmente el hambre en el segundo país más desigual de América Latina.

Compromisos adquiridos por el presidente y la vicepresidenta con los electores y el pueblo colombiano. Sobre todo, con los obreros, los pobres y jóvenes de ambos sexos protagonistas de la ferozmente reprimida rebelión social entre 2019 y 2021. Solo de 2021 se han reportado más de 70 manifestantes muertos y cientos desaparecidos. De la misma manera, en aras de acabar con la desenfrenada corrupción y las salvajes violaciones a los derechos humanos por las fuerzas militares y policiales, ha nombrado ya una nueva cúpula para ambas fuerzas, luego de enviar a retiro a 55 generales.

Debe subrayarse que Petro ha designado ya a la inmensa mayoría de los integrantes de su gobierno, que, en general, gozan de prestigio y reconocimiento nacional e internacional es sus esferas de competencia, ha dado importantes pasos en la consecución de la paz “total”, con la reanudación del proceso de paz con el Ejército de Liberación Nacional(ELN)) en Cuba, lo que equivale a una normalización muy amistosa de las relaciones con la isla. A la vez, y sin pérdida de tiempo, ha avanzado en el restablecimiento pleno de las relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela, así como la apertura de los pasos en su extensa frontera común de 2219 kilómetros, cerrada desde 2015 a consecuencia de la participación febril del gobierno de Iván Duque como pieza fundamental de la política de guerra multidimensional de Washington contra Caracas. Un ejemplo de la idoneidad y consenso de que gozan los integrantes principales del nuevo gobierno, más allá de las desmelenadas y rabiosas andanadas del uribismo y sus satélites, son los nombramientos para la cancillería y la cartera de hacienda. Frente a la primera Álvaro Leyva, hombre con una recta trayectoria de compromiso y participación activa en todos los esfuerzos de paz de los distintos gobiernos colombianos, quien, además, goza, por su seriedad, de la confianza de los organismos internacionales y de las distintas guerrillas o ex guerrillas. Parecido, como ministro de hacienda, puede decirse de José Antonio Ocampo, experto en finanzas y economista de sólido aval nacional e internacional, quien contará con el apoyo de competentes especialistas al frente de las otras dependencias del sector económico.

La reanudación del diálogo con el ELN se decidió finalmente en una misión de verificación enviada a La Habana por Petro para corroborar la disposición hacia la continuidad del proceso por parte de esa organización. Encabezada por el canciller Leyva pudo constatar la voluntad pacificadora de los negociadores del ELN, refugiados en La Habana desde que en 2019, el presidente Duque, enemigo jurado de los acuerdo de paz aprovechó una deplorable acción de esa guerrilla para reventar el diálogo y envenenar las relaciones con La Habana. En un gesto coherente con la fobia hacia la paz de su patrón Álvaro Uribe, exigió al gobierno de la isla la extradición de los enviados del ELN, algo que Cuba no podía aceptar por su condición de garante del proceso ante el derecho internacional. La Habana rechazó la indigna petición de Bogotá y dio asilo a los representantes del ELN. Irónicamente, la presencia totalmente legal y legítima de los negociadores de la guerrilla en la isla fue usada impúdicamente por el gobierno de Donald Trump como pretexto para volver a incluirla en la espuria lista de países patrocinadores del terrorismo, con las penurias económicas que ello le imponía, encima de las que ya sufría -y continua sufriendo- debido al cruel reforzamiento del bloqueo por Trump y su mantenimiento, casi intacto, por Biden. El canciller Leyva se encargó de hacer justicia a Cuba cuando afirmó que su país rechaza la calificación de la isla como supuesta patrocinadora de terrorismo «con la que se ha pretendido desconocer su compromiso con la paz de Colombia y el mundo». Lo que fue respondido por su homólogo cubano Bruno Rodríguez Parrilla reiterando el compromiso de La Habana con la paz en Colombia.

Petro, que ha dado gran importancia a la unidad de América Latina y el Caribe ha dicho, con mucha razón, que el México obradorista y Colombia pueden hacer una gran contribución a ese noble empeño. En este momento, por cierto, esa unidad pasa inevitablemente por la devolución a Venezuela de su avión secuestrado por un juez de Buenos Aires, lo que depende de una orden del presidente Alberto Fernández, que muchas y muchos agradeceremos.

@aguerraguerra



Ser cubano. Por Víctor Ángel Fernández

Agosto 17, 2022 8:17, by La pupila insomne

Un viejo refrán, a tono con la actualidad, expresa: para hacer análisis y comer pescado, es necesario tener mucho cuidado y, dada la situación del pescado, creo que el cuidado principal estará en los análisis.

Yo, en mi condición de cubano “toero”, agrego que no es lo mismo tener la solución para dirigir el equipo Cuba de Béisbol y GANAR, obviamente, la mía es una de las 11 millones de opiniones sobre el tema, que empezar a dar opiniones sobre las causas de algo tan delicado como el reciente incendio en los tanques de Matanzas.

Pues bien, ya empezó el campeonato de tiro al blanco.

¿A que ustedes no saben dónde empezaron a publicarse los análisis, algunos tan arriesgados, como la posición diplomática que debió tener Cuba para contentar al vecino norteño? Exacto. Ustedes son conocedores del tema.

Entre estos estudios y recomendado por varios amigos facebusianos, me leo una entrevista en uno de esos “medios”, que es calificada de muy seria y comedida por mis ciberamigos. Les garantizo que llegué hasta el final, aunque para ser serio y declaro no ser experto en incendiología, aparecerse ya, o mejor, aparecerse el viernes 12 con opiniones sobre causas y azares y que me perdone el poeta, creo que cae en el campo del terraplanismo.

Me explico cronológicamente.

Estamos a 15 de agosto. El rayo cayó el día 5.

Las personas más cercanas al incendio, con todo el respeto extremo que se merecen, fueron los 14 desaparecidos, tema priorizado por las más altas autoridades del país y que en estos momentos tiene incorporados a los mejores, con el Profesor-Doctor Jorge González, PhD, al frente quien es Doctor en Medicina, Especialista en Medicina Legal y con experiencia extrema en estos temas. No olviden este curriculum vitae.

El jueves, se declaró controlado el incendio, importante: CONTROLADO NO ES APAGADO.

El viernes 12, cuando algunas llamas persistían aparecieron las declaraciones citadas.

El sábado se declaró extinguido y ya habían entrado las brigadas de criminología, medicina legal, e investigación para buscar los restos mortales de los desaparecidos.

Paralelo a esto, el domingo fue día de protocolo, reconociendo a los hermanos latinoamericanos que nos ayudaron. En ese tiempo, por muy buenos deseos que se tenga, el terreno seguía emitiendo humo y permanecía lo suficientemente caliente para dificultar cualquier otra tarea, no obstante la urgencia de trabajo para los forenses.

Según aparece en el artículo, el autor fue especialista en la OPS (Organización Panamericana de la Salud). También fue especialista de la CEPAL en mejoramiento de sistemas de transporte. Profesor en la Universidad de Matanzas en conservación y mantenimiento de edificaciones y desde 2013 vive en algún lugar de las Antillas Menores. O sea, al menos en el CV que se divulga, el incendio, el petróleo, el almacenamiento y sus peligros, no se destacan en sus experticias.

Sigo exponiendo hechos, sólo recordando a mis profesores de lógica cuando era estudiante universitario y viene mi primera pregunta: ¿en esas condiciones ya alguien, aunque sea el premio Nobel de Incendiología, puede ofrecer causas, o siquiera análisis de algo sobre lo cual se está empezando a investigar y hasta ahora, existe un solo causante evidente que fue el rayo. Dicen que uno se separa para tomar distancia y ver todo con más claridad, pero separarse hasta las Antillas Menores, me parece, tampoco soy experto en distanciología, repito, me parece un pelín arriesgado.

A lo mejor, hubo errores humanos, pues errare, humanun est. A lo mejor los filósofos vienen en nuestra ayuda y la casualidad unida a la causalidad, como teorías de nuestros antecesores pensantes destacados, nos brinden algunas explicaciones. A lo mejor, por qué no, si estamos en teorías libres, fuera un sabotaje y desde ya me arriesgaría a señalar cual oreja peluda saldría a flote.

A lo mejor, algún Dios de algún Olimpo nos castigó por nuestra inveterada costumbre de ir a contracorriente y eso no se lo perdonaron ni a Hércules.

A lo mejor, pudiera hacer una larga enumeración de “a lo mejores”.

Pero aparecerse ¡¡!YA!!! con artículos tan arriesgados y con el título “¿Qué falló en los supertanqueros de Matanzas”, anunciando las “posibles” causas del incendio, es más poco serio que pronosticar quien será el próximo Usain Bolt, pasándole un balón a Pelé para que gane el mundial de Qatar, con Maradona de árbitro. Un poquito de respeto, POR FAVOR.

Disculpen. Una digresión. Mala titulación de ”prensa”: en los supertanqueros de Matanzas NO SUCEDIÓ NADA. El suceso estuvo en la Base de Supertanqueros, que son dos lugares físicos totalmente diferentes.

Ahí están algunos datos. Me remito a la Dra Ortiz: busque un libro y lea. Y, por último, me remito también al profesor Eduardo Dimas: saque Usted, sus propias conclusiones…cuando tenga más datos.



Cuba: El terrorismo 2.0 y la mano que mece la cuna. Por Iroel Sánchez

Agosto 16, 2022 9:00, by La pupila insomne

Cuando varias personas se organizan y envían emisarios a cometer actos terroristas en su propio país o en el extranjero, y esos actos se llegan a realizar, suelen ser noticia. Seguramente usted se ha enterado cuando ha sucedido en París, Bruselas, Madrid, Boston o New York.

Son hechos que cuando han ocurrido allí han sido noticia en primera plana, y algunos desatado años de bombardeos a miles de kilómetros (en Afganistán, por ejemplo), ejecuciones extrajudiciales con drones (268 autorizó Barack Obama antes de que The New York Times lo revelara como tribunal y verdugo), o el secuestro, asesinato y desaparición del cadáver del antes socio de la CIA Osama Bin Laden, por citar pocos ejemplos. También están quienes, sospechosos de tales crímenes, acusados sin que se les pruebe ser culpable, pueden haber sobrevivido sin ser ejecutados… y llevar casi dos décadas en el penal sin ley operado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos en el territorio cubano de Guantánamo que esa entidad militar ocupa de manera ilegal.

Pero si en vez de en países de Asia u Oriente Medio, esos hechos se preparan y financian en una ciudad de Estados Unidos llamada Miami, y las víctimas probables pueden estar una embajada cubana o en una tienda de La Habana, entonces usted no se enterará y mucho menos los autores intelectuales y financistas de tales actos serán denunciados en los medios de comunicación, convertidos en bestias negras de los noticiarios y perseguidos con saña por el aparato político, mediático y militar dominante. Mucho menos el gobierno del país donde se encuentra Miami, cuyo Departamento de Estado emite una lista anual de países “patrocinadores del terrorismo” se colocará a sí mismo en ella.

El Comandante Fidel Castro solía llamar a esos grupos extremistas “la mafia terrorista de Miami”, y otros le llaman “industria anticastrista”. Mafia, porque son grupos de personas que mediante la extorsión, que ha llegado a la violencia extrema, ha logrado controlar la expresión política de la comunidad cubana asentada en esa ciudad, el modo en que son elegidos los representantes (alcaldes, congresistas locales y federales) y la expresión en los medios de comunicación de la ciudad, donde es prácticamente unánime esa postura sobre Cuba, industria, porque tal comportamiento es altamente rentable. Como todo negocio al margen de la ley, la mafia-industria tiene que contar con la complicidad de las autoridades para prosperar. Ese terrorismo ha costado a la Isla tres mil 478 vidas y 2099 personas que quedaron con secuelas. Sus ejecutores estuvieron en Watergate y el Irán-Contrasse y se han vinculado siempre a altos estratos de la política y los aparatos de inteligencia estadounidenses. Sólo esos vínculos pueden explicar la impunidad de que gozan.

La llegada de internet, y su web 2.0, propició la aparición de un nuevo tipo de producto de esa industria: el influencer o youtuber anticastrista que, como antes los teams de inflitración de la CIA en los años 60 o 70 del siglo pasado, o los mercenarios enviados desde Centroamérica en los 90, estimulan la llegada a la isla de personas con el encargo de ejecutar actos terroristas, como ha sucedido en un reciente suceso en la localidad habanera de Lawton, o pagan directamente por vía digital el encargo a personas residentes en la isla por ejecutar ese tipo de actos, como ocurrió en una tienda del barrio del Vedado con posterioridad a los mediáticos eventos frente al Ministerio de Cultura cubano en noviembre de 2020. Pero la guerra psicológica necesita imágenes, el pago sólo se efectúa cuando los ejecutores envían a sus financistas –influencers en Miami la filmación o fotos de los resultados Facebook para ser publicados, quienes las harán ver como una rebelión interna contra la “dictadura cubana”. Esto ha quedado demostrado más de una vez en la Televisión cubana, sin que los grandes medios de comunicación occidentales, siempre atentos al terrorismo cuando ocurre en Europa y Estados Unidos, le hayan prestado la menor atención.

La causa de tal rebelión serían el desabastecimiento y los cortes eléctricos que viven los cubanos, sí con constantes referencias en la prensa occidental, sin decir que esa misma mafia terrorista gestó, desde la administración Trump tales escaseces, cuando llamó a impedir viajes, remesas y cortar todo tipo de ingresos a la economía cubana. El pretexto alegado para ello fueron informes del Departamento de Estado sobre “ataques acústicos” a diplomáticos estadounidenses en La Habana, que ahora hasta la misma CIA niega hayan existido, y la presencia de 20 000 militares cubanos en Venezuela, que sólo la prensa de Miami pudo ver… y contar.

Lo cierto es que, como siempre, el apoyo a tales acciones terroristas al interior de Cuba es tan grande que hay que pagar y enviar gente desde el exterior para ejecutarlos, y por más que se gasten dinero y entusiasmo, siempre en su origen de las arcas del Tío Sam, La Habana y la isla en general siguen exhibiendo una tranquilidad y seguridad que son la envidia del mismo Miami y de la mayoría de las ciudades latinoamericanas.

Se trata, gracias al valor e ineptitud de sus financistas, de un terrorismo más virtual que real, pero nada justifica el silencio mediático hacia él y mucho menos la tolerancia hacia él del gobierno instalado en la Casa Blanca, que posa como gendarme de la seguridad global.

(Al Mayadeen)



El “estancamiento estratégico” entre Estados Unidos y China. Por Sergio Rodríguez Gelfenstein

Agosto 15, 2022 11:11, by La pupila insomne

Tras la visita de Nancy Pelosi a Taiwán se despertaron muchas opiniones respecto de lo que podía y debía hacer China como respuesta. La semana anterior reseñamos algunas acciones que me hicieron llegar los lectores como conclusión de sus propias reflexiones. Muchas de ellas eran de carácter confrontacional y catastrófico, suponiendo la necesidad de una réplica por parte de China que hubiera conducido a una guerra, incluso de carácter nuclear. Tales opiniones no parecían considerar el impacto
que un evento de estas características tendría en todo el planeta. Algunos razonamientos, de forma temeraria -desde mi punto de vista- aseguraban que si no había una dura respuesta (entendida esta como una de carácter bélico) iba a manifestar debilidad de parte de China.

Tratando de anteponerme a este probable punto de vista escribí “No obstante, para los que suponían que la respuesta china iba a ser el derribo del avión de Pelosi, la invasión con una fuerza naval al territorio de Taiwán, o la devastación de la isla con una lluvia de misiles hipersónicos, hay que decir que no saben nada de China, de su filosofía, de su historia, ni de su práctica política y diplomática”.

Sin embargo, tal inquietud motivó la mía por lo que me dispuse a investigar a fin de dar a conocer lo que los propios chinos piensan en términos estructurales acerca de su confrontación estratégica con Estados Unidos. Por esta razón, daré a conocer los aspectos más importantes de un largo artículo escrito recientemente por el Dr. Huang Renwei vicepresidente del Instituto de Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias Sociales de Shanghái titulado “¿Por qué la disputa de China contra el poder
hegemónico estadounidense entró en una fase de estancamiento estratégico?”

En general el texto define que esa fase de estancamiento estratégico entre China y Estados Unidos es un intermedio entre las fases de “intensificación y amortiguación de la batalla”. Según el autor, esta etapa tendrá una duración de alrededor de 30 años en dependencia de las condiciones que China sea capaz de crear para lograr su objetivo de convertirse en una potencia moderna, del cambiante equilibrio de poder
entre Estados Unidos y China y de cuánto influyan los cambios de gobierno en Estados Unidos y el ajuste que puedan hacer de su política hacia China.

En el esfuerzo de explicar esta interesante idea que señala el carácter estratégico de la confrontación entre las dos potencias, el Dr. Huang explica que el concepto de «fase de contención estratégica»; fue acuñado por Mao Zedong en su obra «Sobre la guerra prolongada», publicada en Japón durante la Guerra de Resistencia. En ese entonces Mao definió tres etapas para dicha guerra: la ofensiva estratégica de Japón, el enfrentamiento estratégico (o estancamiento estratégico) de China con Japón y la contraofensiva estratégica de China.

Sobre la base de esa concepción, el autor desarrolla su hipótesis, pero advierte que en comparación con aquel conflicto, hay tres diferencias principales con la rivalidad estratégica entre China y Estados Unidos en la actualidad: la primera es que esta nueva competencia no se produce en un marco de conflicto bélico. En segundo lugar, establece que la tercera etapa no estará signada por una contraofensiva estratégica, porque China no tiene el objetivo de derrotar completamente a Estados Unidos. La tercera diferencia es que tras un largo periodo de estancamiento estratégico, las relaciones entre China y Estados Unidos “entrarán en un estado de coexistencia y cogobierno”.

El investigador chino cree que la etapa de «estancamiento estratégico»; tiene tres características: el equilibrio relativo de poder entre las dos partes, la dificultad de que cualquiera de los dos bandos derrote al otro y la indefinición entre lo que podría significar la victoria y la derrota. Todo ello a partir de que ambas partes tienen una fuerte confianza en su capacidad para resistir y sostener el estancamiento
estratégico: “Estados Unidos confía en que mantendrá la hegemonía mundial durante más de 50 años, y China confía en que logrará el gran rejuvenecimiento de la nación para 2050…”

Esta fase de estancamiento estratégico que se transita está caracterizada por la dualidad de las estructuras de poder chinas y estadounidenses. Ello se explica porque Estados Unidos se ha mantenido relativamente fuerte durante su largo declive, mientras que China se ha mantenido débil durante su ascenso, lo cual se está modificando. Esta característica ha hecho que el fundamento principal que se vive es el de una etapa de cambios sin precedentes que se transformará con el tiempo.

Para Estados Unidos la dualidad significa una cada vez mayor brecha entre su poder hegemónico y sus objetivos, toda vez que cuando en el mundo bipolar Estados Unidos y la Unión Soviética eran superpotencias, su hegemonía mundial era incompleta. Tras el fin de la guerra fría y la desaparición de la URSS, Estados Unidos se convirtió en la única superpotencia del mundo, estableciendo una hegemonía unipolar que no pudo swostener como se manifiesta con la retirada de las tropas de Afganistán y la crisis en Ucrania.

No obstante, en este período de largo declive estadounidense, Washington sigue siendo el país más poderoso del mundo basado en su considerable control financiero, mayor innovación científica y tecnológica, superior poder de ataque militar y la capacidad de influir en la opinión pública del mundo. En este sentido, hay que considerar que “declive de la hegemonía” no es lo mismo que “debilitamiento del poder nacional global” de Estados Unidos. Además, el sistema internacional actual heredado de la segunda guerra mundial sigue estando influido en una forma determinante por Estados Unidos, no obstante que ahora está intentando alterar esa situación, estableciendo lo que denomina «orden internacional basado en reglas» que no es más que una nueva imposición estadounidense.

En este punto, el también director del Instituto Pudong para la Economía de Estados Unidos dice que se deben considerar otras variables, si la confrontación entre las potencias emergentes y las defensoras es inevitable en el proceso de transferencia de poder a las grandes potencias. Así mismo, si la reducción de la brecha de poder entre las potencias ascendentes y las defensoras creará límites y conducirá a un
enfrentamiento estratégico. Dicho en otras palabras, se debe tener en cuenta que en 2001, la economía de China era el 10% de los Estados Unidos mientras que este año llegará a ser del 77%. Esa cifra continuará ascendiendo sin que Estados Unidos pueda impedir que China lo alcance y lo supere
Otra variable que obliga a la reflexión es si las contradicciones estructurales entre China y Estados Unidos pueden transformarse en relaciones de confrontación en determinadas condiciones, o en relaciones de cooperación en otras. China y Estados Unidos tienen un alto grado de interdependencia y coincidencia de intereses, y ninguno puede abandonar por completo la relación complementaria con el otro e implementar el llamado «desacoplamiento».

Desde mi punto de vista esta última aseveración encarna una contradicción dialéctica, toda vez que no parece posible que en el futuro pueda haber “relaciones de cooperación” entre Estados Unidos y China porque ello entraña una confrontación antagónica entre socialismo y capitalismo, si es verdad que como se ha enunciado una y mil veces y se reiterará en el próximo XX Congreso del Partido Comunista de China, el país avanza hacia el socialismo. Este tema es obviado en el análisis del Dr. Huang.

En una nueva arista del asunto, también se analiza cuál pueda ser la duración de esta fase de estancamiento estratégico. El académico chino considera que eso dependerá de la velocidad del cambio en el equilibrio de poder entre las dos partes. Este poder se refiere a una competitividad global que abarca todos los factores, incluidos los económicos, militares, diplomáticos, políticos y de opinión pública en los que la competitividad científica y tecnológica viene a ser un elemento decisivo para
establecerse como potencia nacional global contemporánea, por lo cual, la velocidad del desarrollo tecnológico de China determinará la duración de esta fase. En cuatro áreas: ciencia y tecnología, militar, finanzas y poder blando, Estados Unidos sigue siendo dominante y aunque la diferencia con China se está reduciendo, la misma sigue siendo significativa no obstante que se espera que para 2035, China se acerque al nivel de Estados Unidos en áreas tecnológicas básicas en su camino hacia el cumplimento de
las metas estratégicas trazadas para el centenario de su fundación en 2049.

Este es el marco que permite entender la tendencia general de las relaciones entre Estados Unidos y China a fin de mantener la estabilidad estratégica, considerando –como se dijo antes- que cada cambio de presidente en Estados Unidos significará oscilaciones en la política entre las dos potencias.

Este contexto debería llevar a China a explotar el éxito de estos cambios cíclicos con el objetivo de ganar la iniciativa estratégica y aprovechar este periodo de amortiguación, evitando una confrontación a gran escala con Estados Unidos. El Dr. Huang concluye afirmando que: “…si queremos evitar un enfrentamiento estratégico entre Estados Unidos y China en un período de 20 a 30 años, tenemos que aprovechar […] para digerir las secuelas dejadas por el período anterior de intensificación y
prepararnos para la crisis que puedan surgir en el siguiente período…”.

Como se puede observar, el asunto es mucho más complejo que las repercusiones que pueda generar el viaje de la señora Pelosi a Taiwán, la diatriba en torno a si se debió haber derribado su avión e incluso la posibilidad de ocupar Taiwán por la fuerza, operación que en términos militares no debería mayor inconveniente para China, pero que conduciría a una conflagración que Beijing quiere evitar a toda costa, porque el éxito de su pensamiento y de su filosofía, se sustenta en ganar por la superioridad de su poder blando, tal como se extrae de las enseñanzas de Confucio.

Twitter:@sergioro0701



Estados Unidos y su historia de crímenes de guerra. (Parte II). Por Fernando García Bielsa

Agosto 14, 2022 11:11, by La pupila insomne

Aunque el orden internacional existente se estableció bajo la hegemonía y, en buena medida, según sus conveniencias, Estados Unidos no dudará en ignorar las reglas estime que algún proceso o circunstancia puedan dañar sus intereses. Esa potencia busca la impunidad y su sistema legal es además inadecuado para fijarle a los criminales las debidas penas que merecen. En el caso de escándalos en el marco militar la regla y el empeño es acudir al encubrimiento de la verdad.

Refirámonos solo a algunos hechos.

En la segundo Guerra Mundial, durante la liberación de Francia y la ocupación de Alemania ocurrieron de manera regular violaciones de mujeres y ejecuciones masivas de combatientes capturados.

Los archivos secretos de tiempos de guerra que se hicieron públicos recién en 2006, aunque a todas luces hacían un recuento parcial, revelan que los soldados estadounidenses cometieron cientos de delitos sexuales en Europa, incluidas 126 violaciones en Inglaterra, entre 1942 y 1945. Un estudio de Robert J. Lilly estima que durante la Primera Guerra Mundial un total de 14.000 mujeres civiles en Inglaterra, Francia y Alemania fueron violadas por soldados estadounidenses.

También múltiples abusos fueron cometidos por las tropas estadounidenses de ocupación en Japón. Mencionemos solo la violación generalizada de mujeres por parte de militares estadounidenses. Académicos estiman que solo en Okinawa hasta 10.000 mujeres pueden haber sido violadas. Aunque muchos de estos crímenes no fueron denunciados o fueron ignorados, se reveló que 1.336 violaciones se perpetraron durante los primeros 10 días de la ocupación de la prefectura de Kanagawa tras la rendición japonesa.

De manera similar, durante la Guerra de Corea fueron cometidos abusos de todo tipo, ejecuciones sumarias de prisioneros y asesinatos de civiles indefensos. Apuntemos solo a la masacre de No GunRi, donde ocurrió la matanza masiva de un número indeterminado de refugiados surcoreanos por parte de soldados estadounidenses del 7º Regimiento de Caballería (y en un ataque aéreo yanqui) entre el 26 y el 29 de julio de 1950 en un puente ferroviario cerca del pueblo de Nogeun-ri, 160 km al sureste de Seúl.

En 2005, respecto a esa masacre, el gobierno de Corea del Sur certificó los nombres de 163 muertos o desaparecidos (en su mayoría mujeres, niños y ancianos) y 55 heridos. Aclararon que no se reportaron los nombres de muchas otras víctimas. La Fundación para la Paz No GunRi, financiada por el gobierno de Corea del Sur, estimó en 2011 que entre 250 y 300 personas murieron. Fueron más altas las estimaciones de los sobrevivientes de aquellos hechos.

La agresión contra Vietnam
58 mil estadounidenses y unos tres millones de vietnamitas murieron en aquel conflicto, incluyendo centenares de miles de civiles. Por miles se podrían citar los crímenes de guerra cometidos por las tropas estadounidenses.

John Kerry, veterano de aquella guerra quien llegaría a ser Senador y Secretario de Estado del gobierno de Obama, compareció en abril de 1971 ante un Comité del Senado y dijo “mi testimonio cubre la demolición de aldeas y arrojar de un avión a sospechosos del Vietcong después de atarlos y amordazarlos… Incluyo la quema de aldeas con civiles en ellas, el corte de orejas y cabezas, la tortura de prisioneros… y el uso de artillería contra poblados indefensos, destrucción de propiedades y ganado vietnamita, el uso de agentes químicos…

De entre centenares de hechos criminales acaecidos y de la impunidad resultante, menciono aquí a modo de ejemplo la masacre de MyLai. Fue el asesinato en masa 504 ciudadanos desarmados en Vietnam del Sur, casi en su totalidad civiles, la mayoría de ellos mujeres y niños, realizado por soldados estadounidenses de la Compañía C del 1er Batallón, 11ª Brigada de la 23 División de Infantería (estadounidense), el 16 de marzo de 1968. Algunas de las víctimas fueron violadas, golpeadas, torturadas o mutiladas, y algunos de los cuerpos fueron encontrados mutilados. La masacre tuvo lugar en las aldeas de MỹLai y MyKhe del pueblo de SơnMỹ durante la Guerra de Vietnam.

De los 26 soldados estadounidenses acusados inicialmente de delitos penales o crímenes de guerra por acciones en MyLai, solo William Calley fue condenado. Sancionado inicialmente a cadena perpetua, Calley vio reducida su sentencia a diez años, luego fue liberado después de solo tres años y medio bajo arresto domiciliario.

Otro de los más grandes crímenes, mencionado por Kerry fue el uso masivo e indiscriminado de agentes químicos contra la población y para desfoliar el país, en particular el uso del llamado agente naranja. De ese agresivo compuesto químico se rociaron decenas de millones de litros para defoliar los densos bosques del país en un intento de descubrir los escondites y las rutas de suministro del Vietcong.

Desde 1961 hasta 1973, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos arrojó aproximadamente 81 000 000 de litros de diversos productos químicos en Vietnam, Laos y Camboya. Más del 60% de esto fue el Agente Naranja. Las acciones del ejército de los EE. UU. para envenenar a estos países y a su gente siguen siendo uno de los mayores crímenes de guerra desde la Segunda Guerra Mundial.

El agente naranja sigue pudriendo los suelos de Vietnam y afectando la salud 50 años después. La exposición a corto plazo a la dioxina puede causar deformaciones. Deficiencias inmunológicas, problemas hepáticos y enfermedades graves de la piel y labios leporinos, entre otros. Además, la dioxina está relacionada con la diabetes tipo 2, la disfunción del sistema inmunitario, los trastornos nerviosos, la disfunción muscular, la alteración hormonal y las enfermedades cardíacas.

Afganistán (Libia, Iraq, Siria y todo el Oriente Medio y el norte de África)
Me referiré solo al primero de esos países, donde Estados Unidos libró su guerra más prolongada. En esos veinte años fueron incontables los abusos, el saqueo y otras fechorías mezclados con una inmensa corrupción de las tropas y las estructuras de ocupación. Como en toda esa región lo que generaron fue el caos y una mayor polarización e inestabilidad.

Posteriormente, la Comisión de Derechos Humanos de NN.UU. instó, especialmente a EE. UU. y el Reino Unido, a que abrieran investigaciones para investigar posibles homicidios ilegítimos cometidos por sus fuerzas en Afganistán. Además de los asesinatos de civiles, también hay muchas denuncias sobre la tortura, el maltrato y el asesinato de prisioneros por parte de las fuerzas estadounidenses en Afganistán.

La Corte Penal Internacional [CPI] dijo que tenía suficiente información para probar que las fuerzas estadounidenses habían «cometido actos de tortura, trato cruel, ultrajes a la dignidad personal, violación y violencia sexual» en Afganistán en 2003 y 2004. Pero hasta ahora, ningún caso se ha abierto en gran parte debido a la obstrucción y negativa a cooperar de los Estados Unidos (que no es miembro de esa corte internacional). Incluso EE.UU. también impuso sanciones a la CPI cuando inició una investigación sobre las atrocidades de guerra de EE.UU. en Afganistán.

El proyecto Costs of War de la Universidad de Brown estima que más de 46.000 civiles afganos perdieron la vida durante la guerra más larga en la historia de Estados Unidos. El ataque con drones errantes del 29 de agosto no fue la primera vez que civiles afganos – en el camino de pastar ganado o recolectar leña – mueren en ataques con tales artefactos bajo la amplia bandera de la guerra contra el terrorismo.

Quedan fuera del recuento la brutalidad de las tropas yanqui durante muchas de sus aventuras en otros confines, los bombardeos a mansalva sobre Belgrado y otras poblaciones serbias de consumo con la OTAN y sin el visto bueno de Naciones Unidas, su apoyo a los continuos crímenes de Israel contra el pueblo palestino, el contubernio con Arabia Saudita cuando se masacra al pueblo yemenita, y mucho más.

Caben pocas dudas para calificar a los Estados Unidos como el mayor perpetrador de crímenes de guerra, tanto por su número como por su envergadura. A lo largo de su existencia, esa potencia ha cometido muchas atrocidades que nunca reciben la misma atención de los medios y de varias instituciones internacionales que las masacres que cometen sus enemigos.



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