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La pupila insomne

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La pupila insomne

3 de Abril de 2011, 21:00 , por Desconhecido - | No one following this article yet.
Licenciado sob CC (by)

Responsabilidad social en tiempos de más bloqueo: Las tiendas no pueden agravar las cosas.Por Javier Gómez Sánchez

6 de Maio de 2019, 8:14, por La pupila insomne

javiergosanchez09@gmail.com
Es sábado por la mañana en el supermercado de 41 y 42 en Playa. Aunque hace solo unos minutos que abrió ya hay numerosas personas en la cola de cárnicos, que se alarga más con el paso del tiempo. La fila traspasa los límites de esa área y bordea los estantes. Hay personas que llevan cerca de una hora en la lentitud de la cola. La gente busca dónde apoyar los paquetes de pollo, el producto cárnico más demandado, en cuya importación ha impactado la coyuntura económica ante el asedio de la derecha regional, empeñada en hacerle la vida más difícil a Cuba. La molestia presente, el disgusto, el comentario que indigna, maldiciendo al país y que no tarda en escucharse. El origen, al inicio de la fila ya larguísima, es que una sola caja contadora hace el trabajo. El departamento de cárnicos cuenta con dos, eventualmente trabajan al unísono, pero hace tiempo que apenas se pone a funcionar la segunda.

Absurdamente dos empleadas se apiñan tras la única caja que lo hace. La cola avanza a cuenta gotas. Las otras dos cajas contadoras en el área de alimentos, no aceptan pasar los cárnicos. La cola les pasa por al lado y ya llega casi a la puerta. Las cajeras se limitan a facturar otros productos a unos pocos clientes. A unos metros, en una quinta caja, la aburrida cajera espera a que alguien quiera comprar un bolso o unas chancletas. En el fondo, la sexta caja contadora ridículamente solo vende licores y galleticas.


Un día cualquiera por la tarde en la Tienda El Bosque, a unos metros del Puente Almendares. Hay cola dentro y fuera, incluso en el guarda bolsos. En el interior, cada persona de la cola sostiene algunos paquetes de productos cárnicos, pero de las cuatro cajas contadoras con que cuenta el local, solo una los admite. La fila da la vuelta a los estantes. La escena resulta más chocante porque las cajas contadoras son nuevas, de estreno, casi acabadas de sacar de sus envoltorios, flamantes con sus pantallas lumínicas. ¿Cuánto le habrá costado al país que esa empresa comprara cajas nuevas? ¿Para usarlas cómo?
Otro día en 5ta y 42, la cola es abrumadora, igualmente una única caja contadora hace el trabajo, las otras dos no aceptan cárnicos, y una tercera muy cercana a ellas solo vende rones y aceites de oliva, y alguna cosa más, lo que permite que su cajera converse fluidamente con otra empleada, debe ser un puesto codiciado. Como si nada, varios empleados de distinto rango conversan indiferentes, recostados a un estante. Lo mismo, con una imitación exacta, se vive en La Copa, unas cuadras más abajo.
Ocurre no solo con los cárnicos, sino con el aceite y otros productos vitales que, aun con condiciones internacionales adversas, se hace un esfuerzo porque lleguen a la población.
Mientras, los minúsculos locales de víveres de Le Select y La Casita de 16, pequeñas tiendas cercanas, reciben los productos más deficitarios careciendo de la capacidad para asumir una demanda inusual, a diferencia de aquellas tiendas de la zona que sí la poseen, pero son subutilizadas.
Estas escenas ni remotamente se limitan a los lugares mencionados, ocurren cada día en todas partes. Pero ese mal funcionamiento habitualmente permitido, se vuelve irracional ante el momento de desabastecimiento en algunos productos de gran demanda social por el que estamos pasando. El impacto político que descarga sobre la población en estos tiempos, supera el simple disgusto cotidiano ante el maltrato que se ha enquistado como lacra. Ha devenido en el agravamiento irresponsable y sin castigo de hacerle pasar más trabajo a un pueblo dispuesto a resistir las nuevas agresiones de Trump, pero no necesariamente a quienes internamente hacen sinergia con ellas.
Sobre la duda de si se trata de acciones inconscientes o intencionales se impone otra: ¿Nadie lo ve?



Exxon Mobil vs Cuba: Lo que no se ha dicho.

5 de Maio de 2019, 17:17, por La pupila insomne

Muchos medios de comunicación están amplificando la noticia de que la transnacional Exxon es la primera corporación estadounidense en presentar una demanda contra empresas cubanas amparada en la puesta en vigor del capítulo III de la Ley Helms-Burton por el gobierno estadounidense.

Sin embargo, ninguno de esos despachos noticiosos nos cuenta por qué y cómo pasaron a manos cubanas las instalaciones que operaba en Cuba la antigua empressa Standard Oil (Esso). Este texto del historiador cubano Eugenio Suárez, publicado el 10 de junio de 2010 en el diario Granma, hace la historia de cómo las transnacionales petroleras presentes en la Isla a inicios de la Revolución se sumaron a la agresión estadounidense y obligaron al gobierno revolucionario a nacionalizarlas para antener la vitalidad de la economía al violar estas la Ley de Minerales-Combustibles que no inventó la Revlución, ¡sino que databa del 9 de mayo de 1938!

Nacionalización de Refinerías de Petróleo

La primera zancadilla económica contra la Revolución. Por Eugenio Suárez Pérez

En los meses de mayo y junio de 1960 comenzó a gestarse una agresión económica del gobierno de estados Unidos para frenar el auge de la Revolución cubana. Su objetivo era dejar sin petróleo al pueblo de Cuba con sus posteriores consecuencias.

INICIO DE LA AGRESIÓN

El viernes 10 de junio, ante las cámaras de televisión, el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, expuso que el gobierno de Estados Unidos había acusado al Gobierno Revolucionario de que gastaba las divisas en armas y no le pagaba a los proveedores norteamericanos.

En su intervención, Fidel explicó al pueblo, desconocedor en gran medida de cómo funcionaban las operaciones comerciales internacionales, que cuando se compran productos en el extranjero el pago de esa mercancía no se realiza ipso facto. Cualquier casa importadora va a un banco y solicita las cartas de créditos, y este documento tiene un valor equivalente en dólares en el banco extranjero; es decir, los dólares no salen inmediatamente que se compra, porque ese banco tiene una línea de crédito por 120 o 180 días.

Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos empezó a presionar sobre los bancos norteamericanos para que eliminaran esa línea de crédito de modo que Cuba tuviera que pagar al contado e inmediatamente. El compañero Fidel puso como ejemplo que el Banco Trust Company tenía un crédito de 14 millones en 13 bancos norteamericanos; el Banco Núñez, dos y medio millones; el Banco Agrícola Industrial, y el banco Nacional, 33 millones.

En Cuba todavía operaban por aquel entonces, tres grandes compañías petroleras extranjeras: The Texas Company, Esso Standard Oil S. A., y la Compañía Petrolera Shell de Cuba S. A., conocidas como Texaco, Esso y Shell, respectivamente. El 17 de mayo, el Banco Nacional de Cuba envió una carta a estas empresas petroleras explicándoles que, para el saldo de los atrasos del combustible importado y del que se importaba diariamente se les iba a pagar 20 millones de dólares de inmediato. Las tres compañías respondieron expresando su satisfacción y hasta su agradecimiento por este acuerdo. Veinte días después la Esso, la Shell y la Texaco, en contubernio con el Departamento de Estado norteamericano, se incorporan a la agresión económica.

EL NEGOCIO DEL PETRÓLEO EN CUBA

Poco tiempo después del triunfo de la Revolución se crea el Instituto Cubano del Petróleo (ICP) para llevar adelante la política del Gobierno Revolucionario con respecto al combustible. Para la economía cubana esta decisión fue muy favorable, pues el petróleo que se refinaba en Cuba era comprado en el extranjero por las mismas compañías que, siendo dueñas de las refinerías, eran a la vez propietarias de grandes depósitos de petróleo en otros países. La Esso, la Texaco y la Shell tenían un negocio fabuloso pues, de los millones de dólares que Cuba se gastaba en combustible, estas empresas al comprarse su propio petróleo ganaban varios millones de dólares extras; y después que lo refinaban, entonces se ganaban no menos de 20 millones más de dólares en su venta al país.

Ante esta situación, el Gobierno Revolucionario decidió comprar directamente su petróleo pagando el precio justo. Así, la primera acción fue ir al mercado internacional a comprar el petróleo necesario para las primeras pruebas.

El petróleo se encontró. Una compañía independiente norteamericana de Venezuela vendía el barril a $2,10, mientras que las tres compañías que operaban en Cuba compraban en sus casas matrices el barril del crudo al precio de $2,80. Es decir, 70 centavos más caro el mismo barril. Lo que en millones de barriles ascendía a millones de dólares.

Tras la transacción apareció otro obstáculo. Como esas compañías petroleras controlaban la navegación, la empresa independiente que vendió el petróleo no pudo cumplir por falta de barcos. Fidel explicó este incidente en su intervención y luego de dar los detalles y de que se trataba de un acto de provocación insólita, expresó:

Fue la primera zancadilla que nos pusieron. Entonces le compramos a una empresa de la Unión Soviética un petróleo mejor, de 33 grados, a un precio mucho más barato, ahorrándonos 88 centavos de dólar por barril.

“Cuba tiene derecho a comprar el petróleo al precio más barato que pueda en el mercado mundial, y entregarlo después a las refinerías para su proceso en Cuba. Pero las compañías extranjeras no se resignan a perder el negociazo de la reventa de la casa matriz a su subsidiaria de Cuba. Y cuando les informamos que una parte de los cuatro millones de toneladas de petróleo, que es el consumo de Cuba, se comprarían en otro mercado, coincidiendo con declaraciones agresivas del Departamento de Estado americano, nos envían tres comunicaciones conjuntas diciendo que no refinarán el petróleo de la Unión Soviética. Es decir, se arrogan una facultad que sólo compete al Estado. No quieren refinar el petróleo de la URSS después que el Gobierno Revolucionario trató de comprarle ese combustible a compañías americanas y boicotearon la compra. En Argentina se compra también algún petróleo en la URSS y se refina en el país, y ellos no han actuado de la misma manera. Pero éstos fueron al Departamento de Estado y por eso proceden así.”

Junto a las declaraciones provocadoras, la Esso, la Shell y la Texaco comenzaron a retirar a sus ingenieros y técnicos que trabajaban en las refinerías, y estimulan la deserción de especialistas y obreros calificados cubanos que trabajaban en sus plantas. Así, estas empresas desacatan las leyes cubanas en un boicot absurdo, y se niegan a refinar el petróleo soviético.

El jefe de la Revolución manifestó la necesidad de afrontar este problema con mucha calma, y explicó la existencia de esta zancadilla para dejar al país sin combustible y cómo el Gobierno Revolucionario se proponía dar la batalla contra esa maniobra monopolística.

Por su parte, los obreros de las refinerías manifestaron su total respaldo a las medidas que adoptaba la Revolución. A ellos, el compañero Fidel les pidió mantener una actitud alerta y vigilante para evitar cualquier tipo de sabotaje contra esas refinerías. Y a las compañías, les dijo:

“sepan que este es un país soberano y que el Gobierno Revolucionario está dispuesto a hacer cumplir las leyes de la República.”

Que ante esta situación decidan ellas o rectificar, rectificar sí, la decisión tomada o que caiga sobre ellos la culpa que no digan después que fue el Gobierno Revolucionario que agredió y ocupó y confiscó.

Así que el Gobierno Revolucionario recoge el guante, les devuelve el guante y que ellas decidan su propia suerte.

ESSO NO PUEDE SHELL PORQUE TEXACO DE AQUÍ

Ante las denuncias de Fidel, el pueblo se une para apoyar a su Revolución. Con la jocosidad característica de los cubanos tomaron el nombre de las tres empresas: Esso, Shell y Texaco, y elaboraron una frase que comenzó a corearse por todos: Esso no puede Shell porque Texaco de aquí. (Eso no puede ser porque te saco de aquí).

En horas de la noche del 24 de junio, en su acostumbrada comparecencia por los canales de Televisión Revolución y las emisoras del FIEL, Fidel informó que las compañías petroleras no habían respondido a sus planteamientos del pasado 10 de junio, pero que les quedaba algún tiempo para recapacitar. Ellas debían refinar el petróleo que el Gobierno cubano les entregara.

A dichas compañías solo se les estaba exigiendo el cumplimiento de la Ley de Minerales-Combustibles del 9 de mayo de 1938, que en su artículo 44, Apartado 3, dice: “Sus plantas vendrán obligadas a refinar petróleo del Estado cuando el Gobierno así lo acuerde, estableciéndose entre ellas el prorrateo correspondiente si las cantidades a declinar así lo demandan o lo imponen. De modo que sea posible refinar todo el petróleo necesario y a un precio que no exceda el costo de la operación, más un razonable beneficio industrial”.

Por lo tanto, no se trataba de una cuestión de escoger. Las compañías petroleras estaban en la obligación legal de refinar el petróleo del Estado cubano por una legislación firmada hacía 22 años atrás. La posición del Gobierno Revolucionario fue determinante: las compañías debían refinar el petróleo, y esta decisión no era negociable. Fidel reafirmó que si esas compañías pensaban que Cuba iba a vacilar, sufrirían las consecuencias de su lamentable equivocación.

Cuatro días después, a las 7:10 de la noche del 28 de junio, el Gobierno Revolucionario dictó la Resolución No. 188, firmada por el Primer Ministro, Fidel Castro Ruz, ese transcendental documento, luego de sus cinco POR CUANTO, resuelve:

Primero.—Disponer que el Instituto Cubano de Petróleo (ICP) sitúe las cantidades de petróleo crudo necesarias para garantizar el funcionamiento de la planta refinación de The Texas Company. (West Indies) Ltd. y que ésta cumpla con los abastecimientos de combustibles que le corresponden.

Segundo.—Que en caso de negativa de la mencionada empresa, a cumplir y acatar las Leyes de nuestro País y las disposiciones que al amparo de ellas emanaron del Gobierno Revolucionario del pueblo de Cuba, el Instituto Cubano del Petróleo (ICP) procederá a intervenir dicha empresa adoptando las medidas necesarias a fin de mantener en producción la refinería y el cumplimiento ineludible de las Leyes de la República.

En la mañana del 29 de junio las refinerías de la Texaco, en Santiago de Cuba y La Habana, comenzaron a procesar el petróleo del Estado cubano, tras ser asumida la dirección de esta empresa por funcionarios del Instituto Cubano del Petróleo.

La noticia de que el ICP había intervenido las refinerías de la Texaco, causó gran júbilo entre los trabajadores, quienes de inmediato organizaron actos de apoyo al Gobierno Revolucionario.

Al día siguiente, dos nuevas resoluciones, la No. 189 y 190, ambas del 30 de junio, con igual contenido que la No.188 del 28 de junio, son firmadas por el Primer Ministro, Fidel Castro Ruz. En este caso, la primera para intervenir la Compañía Petrolera Shell de Cuba, S. A., y la segunda con el mismo objetivo a la Esso Standard Oil S. A., si se negaran a cumplir y acatar las leyes cubanas de refinar el petróleo adquirido por el país.

En una acción conjunta, en la mañana del primero de julio, fueron intervenidas las refinerías de las compañías petroleras extranjeras Esso y Shell por incumplir la Ley de Minerales Combustibles, al negarse a refinar el petróleo adquirido por el Estado cubano. Se reafirmaba así la soberanía política y la independencia económica de nuestra Patria en su afán de un destino mejor.

Las tres resoluciones se interpusieron ante la primera zancadilla económica. “Ellos —dijo Fidel— se quedaron sin refinerías y nosotros no nos quedamos sin petróleo”.

 



Seguir gritando y seguir muriendo entre las margaritas regurgitadas. Por José Luis Fariñas

5 de Maio de 2019, 11:36, por La pupila insomne

Saturnación

Obra de José Luis Fariñas

Usted no sabe —o no quiere saber—
que algo encerrado en el encéfalo
le recorre ocultamente todo ese laberinto
apenas suyo, y todavía más allá,
y que vuela en mares imprevistos
de combinaciones enfermas y espejismos
contundentes, impronunciables; algo que tiembla
cuando se siente usted más seguro,
más sagrado, babeándose de ira o de placer
en su festón de infierno, cuando menos
expuesto a las atrocidades de la luna parecía;
algo que se le despierta con una radiante sonrisa
brutal de diosa marina durante la diatriba
inextricable del más doloroso sueño.

Usted no lo sabía —o no quiso saberlo—,
pero es inútil seguir de largo ahora,
seguir callando como un ángel trapense;
seguir gritando y seguir muriendo
entre las margaritas regurgitadas
cuando se lleva por dentro
semejante algo tan desconocido.



Congresista Ilhan Omar a Trump: “Tus ideas dementes no son bienvenidas”. Por Amy Goodman y Denis Moynihan

4 de Maio de 2019, 11:08, por La pupila insomne

 El sábado pasado, el último día de la festividad judía de Pésaj, un supremacista blanco de 19 años de edad llamado John T. Earnest presuntamente irrumpió en la sinagoga Chabad, situada en la localidad de Poway, en California, y abrió fuego con su rifle de asalto tipo AR. Según se informó, mató a Lori Gilbert Kaye, una de las congregantes, mientras esta intentaba proteger al rabino, Yisroel Goldstein. Los testigos presenciales declararon que Earnest le disparó dos veces a Goldstein, quien perdió parte de un dedo, e hirió a otras dos personas antes de huir. Fue arrestado poco tiempo después, mientras se difundía un manifiesto plagado de lenguaje antisemita, supuestamente escrito y publicado en internet por el asesino. En él, el atacante también se atribuye el crédito por el intento de incendio de una mezquita en la cercana ciudad de Escondido, realizado un mes atrás. Un mensaje en el estacionamiento de la mezquita hacía referencia a la masacre en dos mezquitas en Christchurch, Nueva Zelanda, en la que fueron asesinados 50 fieles musulmanes. En su propio manifiesto, el agresor de Nueva Zelanda describió al presidente Donald Trump como “un símbolo de la identidad blanca renovada”. El sábado, la congresista demócrata de Minnesota Ilhan Omar publicó en Twitter: “Me duele el corazón después del tiroteo letal de hoy en la Congregación de Chabad en San Diego, en el último día de Pésaj y seis meses después del tiroteo en la sinagoga de Pittsburg. Como nación, debemos enfrentar el aterrador aumento del odio y la violencia en torno a la religión”. La congresista concluyó el tuit con la frase “El amor triunfa sobre el odio”.

Desde que asumió su banca en enero de este año, Omar, una de las dos primeras mujeres musulmanas electas para el Congreso y la primera en usar hijab allí, ha sido un blanco frecuente de Trump. En uno de sus ataques más recientes, el presidente posteó un video que alternaba imágenes de Omar y los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Omar es atacada por su crítica implacable al apoyo de Estados Unidos hacia la ocupación israelí de Palestina. Las amenazas de muerte en su contra han aumentado drásticamente y ha sido denostada por los medios de comunicación alineados con la derecha. Enfurecidas por los ataques y la violencia, un grupo de destacadas mujeres afroestadounidenses se congregó el martes frente al Capitolio de Estados Unidos, en una acción que llamaron “Mujeres negras en defensa de Ilhan Omar”.

Desde el escenario, la legendaria activista, académica y escritora Angela Davis expresó: “Es hora de que salgamos a defender a aquellos que representan nuestra visión política en la primera línea de la lucha. El ataque contra la congresista Ilhan Omar, si bien está claramente dirigido a ella como persona, también está diseñado para disuadirnos a todas de hablar sobre temas polémicos. Los ataques en su contra que salen de las publicaciones de Twitter del ocupante [de la Casa Blanca] –así es, de las publicaciones de Twitter del inquilino– y las numerosas amenazas de muerte de los nacionalistas blancos y sus partidarios son una forma de enviarles un mensaje a otras mujeres negras, a todas las que tienen puntos de vista políticos radicales y progresistas, de que ellas también podrían ser víctimas de este racismo agresivo y violento: ‘Quédate callada… o sufrirás el destino de Ilhan Omar’”.

Junto a Angela Davis estaba la historiadora Barbara Ransby, asesora del Movimiento por las Vidas Negras. También hablaron la profesora de Princeton Keeanga-Yamahtta Taylor y Alicia Garza, cofundadora del movimiento #BlackLivesMatter. Ayanna Pressley, la primera mujer afroestadounidense electa como miembro de la Cámara de Representantes por el estado de Massachusetts, exclamó: “¡Desde R. Kelly hasta Donald Trump, lo que ya no podemos aceptar es el silenciamiento de las mujeres negras!”. Rashida Tlaib, la única otra congresista musulmana, también disertó en el mitin.

Cuando llegó la congresista Ilhan Omar, la multitud se alzó en una gran ovación. Su discurso de 17 minutos fue una denuncia implacable contra Trump: “Y en este momento, el ocupante de la Casa Blanca, como le gusta llamarlo a mi hermana Ayanna, junto a sus aliados, están haciendo todo lo posible para deslindar su responsabilidad e informar erróneamente al público de los monstruos que crearon, que están aterrorizando a las comunidades judía y musulmana. Porque cuando hablamos de antisemitismo, también debemos hablar de islamofobia. Son dos caras de la misma moneda de la intolerancia”.

En una entrevista televisiva reciente, Trump dijo de Omar: “Ella realmente no entiende la vida, de lo que se trata la vida real, es lamentable, tiene una forma de conducirse que es muy, muy mala para nuestro país”.

Le guste o no a Trump, su país también es el país de Omar. En su discurso, la congresista señaló: “No represento a una única voz marginada, porque en este país ser negro es suficiente para ser marginado. También soy mujer, es una segunda marginación. Además soy musulmana. Y también soy refugiada, soy inmigrante, de un país de los que llaman ‘países de mierda’. La realidad es que ese ‘país de mierda’ crió a una persona muy orgullosa y digna. Nuestras circunstancias no serán siempre perfectas, pero eso no reduce nuestra humanidad. Y no procuro defender la mía. Así que cuando este inquilino de la Casa Blanca decide atacarme, sabemos que ese ataque no es para Ilhan. Ese ataque es la continuación de los ataques que lanzó contra las mujeres, contra las personas de color, contra inmigrantes, contra refugiados y, definitivamente, contra la comunidad musulmana. Y hoy estamos aquí diciendo de forma colectiva: ‘Tus violentos ataques, tus ideas dementes, no son bienvenidas aquí’”.

Ilhan Omar era una refugiada de la guerra en Somalia cuando huyó a Estados Unidos. De pie, con la cúpula del Capitolio a sus espaldas y ante la multitud que salió a la calle en su defensa, la ahora congresista Omar afirmó: “Si sobreviví a las milicias, sin duda puedo sobrevivir a estas personas”.


© 2019 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

 



La película de Rihanna en Cuba que celebra la conciencia de clase. Por Antonio R. Jiménez

3 de Maio de 2019, 10:11, por La pupila insomne

En Guava Island, la película musical de Hiro Murai con Donald Glover y Rihanna, presentada en Coachella y rodada en secreto en Cuba, hay un momento en el que su protagonista, Deni Maroon (encarnado por Glover), explica a una compañera de trabajo su problema con la isla de ensueño en la que viven, un maravilloso paraje del que no pueden disfrutar.

Este travelling muestra una isla nada paradisíaca: los gigantescos árboles, en segundo plano, aparecen tapados por la maquinaria de Red Cargo, la empresa que explota un preciado material que sólo puede obtenerse allí.

Las personas que aparecen en plano están condicionadas por su relación con sus medios de trabajo, reducidas a su fuerza laboral, convertidas en parte de un engranaje mayor que desnaturaliza su humanidad en pos de mutarlas en medios para la obtención de beneficios económicos.

Kofi, el personaje al que interpreta Rihanna, trabaja en la industria textil de Guava, representada de la misma forma que la fábrica: empequeñeciendo a sus personajes y sometiéndolos a los designios de sus medios laborales, caracterizándolos a través de su relación con sus herramientas de trabajo.

Las mujeres que cosen en la fábrica tienen, sin embargo, un momento liberador de sus quehaceres: la radio suena y Deni Maroon canta para amenizar la dura jornada obrera.

Las personas que aparecen en plano están condicionadas por su relación con sus medios de trabajo, reducidas a su fuerza laboral, convertidas en parte de un engranaje mayor que desnaturaliza su humanidad en pos de mutarlas en medios para la obtención de beneficios económicos.

Kofi, el personaje al que interpreta Rihanna, trabaja en la industria textil de Guava, representada de la misma forma que la fábrica: empequeñeciendo a sus personajes y sometiéndolos a los designios de sus medios laborales, caracterizándolos a través de su relación con sus herramientas de trabajo.

Las mujeres que cosen en la fábrica tienen, sin embargo, un momento liberador de sus quehaceres: la radio suena y Deni Maroon canta para amenizar la dura jornada obrera.

Un mesías para los explotados

El protagonista es un guitarrista con aires mesiánicos, que, desde el prólogo de ‘Guava Island’, tiene clara su intención: crear una canción que permita que los habitantes de la isla de Guava puedan olvidar, aunque sea por un momento, sus problemas (en su mayoría, de clase).

Este prólogo, realizado con una policromática animación en tono de cuento narrado la propia Rihanna, señala cómo la avaricia del ser humano sirve a la maquinaria del capital.

Así, una isla de ensueño se convierte en una fábrica de producción en masa en la que sus trabajadores no pueden ni siquiera librar un domingo para ver un festival de música. Este inicio de cuento que justifica el uso de la colorida animación hace hincapié en la narración de la opresión sistemática, en un relato que ha pasado de generación en generación.

A través de esta llamativa pieza audiovisual de gran coralidad autoral (las piezas musicales que aparecen son las de Childish Gambino, el director es Hiro Murai, el guión recae en Stephen Glover, hermano del cantante, Christian Spenger en la dirección de fotografía…), Glover reúne su descomunal talento en una fábula que engloba lucha de clases y desencanto ante su contexto.

Para ello, ‘Guava Island’ se apoya en el uso del 4:3, formato que le permite encapsular a sus personajes y constreñir su propia libertad, acrecentando además la propia visualidad desnaturalizada del entorno de la isla, comprimida hasta lo máximo que es posible.

El formato sirve también para anticipar la moraleja de este cuento triste de clases, con unas esquinas que no son afiladas, sino curvas y suaves, y que pueden dar pie a otra realidad posible.

El musical como catalizador de la clase obrera

No es casual que, en la escena que precede a la secuencia donde se introduce su ya mítica This is America, Deni discuta con uno de sus compañeros a raíz de la esperanza de libertad que brinda el sueño americano.

Las mismas obsesiones que exudan Atlanta y la propia canción de Gambino se vertebran aquí en ideas que se verbalizan de forma explícita: la idea de América no es América, sino un concepto por el que puedes ser tu propio jefe… por un precio.

La secuencia musical se inicia con el sonido de engranajes y máquinas de la fábrica, que sirven al rapero para comenzar la tonadilla del que fuera uno de los hitos del pasado 2018. Glover-Gambino reitera su apuesta performática, que convierte al intérprete en un sujeto confuso y de ojos abiertos hasta el dolor.

El individuo contemporáneo, que ya no tiene sueños a los que asirse ante el turbocapitalismo y el neoliberalismo salvaje, sólo tiene una reacción posible: el espasmo de sus coreografías y la extrañeza en una mirada ojiplática.

Aunque nunca con la misma fuerza expresiva que recoge este momento, el resto de canciones que aparecen en la película, ‘Summertime Magic’, ‘It feels like summer’ y ‘Saturday’, sirven como hilos conductores de la narración.

Vertebrada a través de lo musical, ‘Guava Island’ expresa conciencia de clase, pero también a obreros desclasados engañados por la idea de América como liberación, además de mantener en su telón de fondo la historia de amor de Deni Maroon y Kofi.

‘Summertime Magic’ es una bella declaración de amor en la que la protagonista absoluta es Rihanna. Ante los excéntricos movimientos de Childish Gambino, con coreografías exageradamente gestuales y serpenteantes, la actriz sonríe con los ojos y ríe cada vez que agacha su cabeza.

La cámara tiene en cuadro a Glover, pero Murai remarca la fuerza expresiva de Rihanna a través de contraplanos y salidas de cuadro del cantante para dar espacio a la diva, de mirada hipnótica y grandiosa contención gestual que sirve como perfecta contraparte al gesto excesivo de Glover.

‘Guava Island’: un cuento del obrero frente al patrón

Red Cargo (Nonso Anozie), el encargado de mantener toda la maquinaria del capital en orden, será el escollo al que Deni se enfrente de cara a interpretar ese festival catártico que ayude a la masa obrera a reencontrarse con la isla en la que viven, paraíso disfrazado de prisión.

Este enfrentamiento es doble: primero, por la propia lucha de clases, y segundo, por la reivindicación de la música -y, por extensión, el arte- como elemento catalizador, como unión ante la explotación laboral, como expresión liberadora del ser humano.

El colofón final de esta lucha entre explotado y explotador llega con el festival. El patrón, ante la desobediencia obrera, toma cartas en el asunto, con un trágico clímax final en el concierto de Deni Maroon.

Suena la última canción de la película interpretada por Gamino, ‘Saturday’, en una vibrante interpretación donde el grano y la saturación de color convierten la desnaturalizada isla-fábrica en un espacio mágico, de comunión, de escape de la realidad. El mesías de Guava ha conseguido su objetivo: salvar a los de su clase con su música.

En el epílogo, el espíritu de celebración ha imbuido a los obreros, que en una carnavalesca ceremonia recorren las calles de la isla de Guava cantando y danzando ante la mirada atónita del patrón. La huelga se convierte en un momento dedicado a la festividad y a la toma de conciencia de clase, con la sonrisa de Kofi frente al asombro de Red Cargo, el jefe de la isla.

La superación definitiva del obrero llega por las dos vías que proponían, respectivamente, Deni y Kofi. Primero, por la danza, la música y la celebración de la victoria ante el patrón, y segundo, por el relato de una clase obrera que pudo vencer. El final de la película desvela a Kofi contando de nuevo el cuento de la isla de Guava a su hija, pero con un añadido: pudieron superar a su explotador, y pudieron celebrarlo danzando.

(ESPINOF)