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La pupila insomne

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La pupila insomne

3 de Abril de 2011, 21:00 , por Desconhecido - | No one following this article yet.
Licenciado sob CC (by)

Las puertas abiertas y cerradas de Fidel Castro. Por Javier Gómez Sánchez

24 de Fevereiro de 2020, 12:50, por La pupila insomne

javiergosanchez09@gmail.com

 Cuando el artista cubano Yoan Capote terminó su escultura de Fidel Castro había utilizado más de 3000 bisagras oxidadas. La imponente obra surgió ya completa, proyectando sobre el espectador un duro rostro de hierro de varios metros, delineado con un detallismo nacido de la gran habilidad técnica del artista. La pesada mole descansa sobre un caballete sembrado en varias puertas que alguna vez abrieron y cerraron, que abatidas sobre el piso del museo le sirven de pedestal.  

Descubrí la obra por casualidad, al ver una foto que me hizo investigar un poco más sobre lo que algún galerista llegó a promocionar como ¨la única escultura de Castro en el mundo¨, o al menos una de las pocas. Así di con las palabras de su autor, que la definió como ¨un retrato de Fidel Castro creado a partir de las bisagras de la sociedad cubana¨.

La escultura tuvo por año de terminación el 2015, muy poco después y bajo el ambiente del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. También poco antes de que Barack Obama -que en tiempos de Trump tan entrañable nos parece- pronunciara su discurso en el Gran Teatro de La Habana, y que el propio Fidel escribiera su reflexión al respecto, titulada El Hermano Obama, una de las últimas. Poco después su despedida física movilizó espontáneamente a unos 8 millones de cubanos, sacudiendo fuerzas acaso adormecidas.

Cuando en mayo de ese año la escultura fue presentada en una galería de New York  su autor afirmó ¨Esta es una pieza abierta a la interpretación (…) Comencé a pensar: Déjame hacer una pieza que hable sobre este eje, este punto de aguja, este limbo en el que Cuba está viviendo ahora mismo. Porque la imagen de Fidel es, para Cuba aún, desde mi punto de vista, principio y fin. Es el punto medio. Es un eje.¨

La pieza fue adquirida en 2017 por el Peabody Essex Museum, ubicado en Salem, Massachusetts y bueno, si el artista tenía alguna idea de ¨pieza abierta a la interpretación¨ el boletín del museo se la saltó completamente: ¨Una escultura monumental de acero que representa a Fidel Castro, el dictador (sic) que dominó la vida y la cultura cubana desde la Revolución en 1959 hasta su muerte en 2016.¨

La ¨amplia apertura¨ a la interpretación que el museo ofrecía, motivó la respuesta de Marilyn Frankenstein una seguidora del boletín, en un email a la Dirección del museo, que fue reflejado por la página digital july26.org de la Boston-Cuba Solidarity Coalition:

¨Creo que tiene un museo excelente y he disfrutado visitarlo muchas veces; si tuviera un automóvil o viviera en Salem, me habría convertido en miembro.  Pero hago una gran excepción a su descripción de la escultura de Yoan Capote; por supuesto, su escritor puede tener la opinión de que Fidel Castro fue un dictador, pero otros, incluida yo misma, tenemos una opinión diferente, (…) en nuestro país, Estados Unidos, donde millones de votos reprimidos, y un universo electoral que es un vestigio de la esclavitud , acaba de dar como resultado una elección ¨democrática¨ de un supremacista blanco respaldado por el KKK, creo que la gente debería tener cuidado de llamar a los líderes de otro país ¨dictadores¨. Sinceramente. Marilyn Frankenstein. 

Los editores de july26.org recordaron el reclamo similar al periódico Boston Globe, de parte de un lector estadounidense, ante la manipulación y simplificación que ese diario hiciera de la exposición del artista cubano Roberto Diago, en una galería de la Universidad de Harvard. El lector- evidentemente conocedor de la complejidad histórica cubana y su problemática racial- calificó la manera en que el periódico reflejó el evento como una ¨Desafortunada inclinación estereotípica antigubernamental (…) que se las arregla para presentar el trabajo de Diago como un ataque contra lo que parece una continua negación oficial del racismo por parte de una dictadura hipócrita mentirosa en lugar de un logro patriótico y colaborativo del pueblo cubano y los esfuerzos del gobierno por combatir el racismo¨

Pareciera ser que la manipulación política de su obra fuera el precio de entrada que los artistas cubanos deben pagar como condición para acceder a determinados circuitos del mercado del arte.  Más allá de la interpretación propia que cada espectador haga de la obra de Capote o del regodeo de sus presentadores en la zona interpretativa que resulte favorable a esa inclinación estereotípica sobre la Revolución Cubana, queda la inquietante intención como mensaje que tiene el título elegido para la pieza: Inmanencia.

¨El primer título de la pieza fue Arquetipo. Después de hacer la pieza, le di un título que era más poético¨, afirmó el artista.

Para el uso del lenguaje, inmanencia (del latín immanens, immanere ¨permanecer en¨) es algo ¨inherente a un ser o que va unido de un modo inseparable a su esencia¨ (RAE) o ¨un estado de presencia como parte natural y permanente de algo¨ (Cambridge Dictionary). Para la filosofía, inmanencia significa ¨contenido en sí mismo¨, inmovilizado dentro del encierro de sí mismo, atrapado en sus límites, que solo responde a sí mismo, desconectado de cualquier influencia externa de procesos sociales. El concepto es filosóficamente lo contrario a trascendencia.

Definitivamente la obra es de posibilidades interpretativas muy diversas. Pero esas posibilidades dependen en gran medida de lo que signifique Fidel Castro para cada espectador, y de cómo haya visto el proceso histórico del restablecimiento de relaciones y su dialéctica, dentro de la cual el ¨episodio Trump¨ precisamente busca que esas relaciones queden en un ¨episodio Obama¨.

El óxido es parte importante de la obra, queda a los conservadores romperse la cabeza para mantener el nivel suficiente sin que implique la destrucción de la misma en algunos años. Si lo logran, quedará como vestigio de una época en la que el legado de Fidel demostró no ser un impedimento de la parte cubana para abrirse a las relaciones, sino una salvaguarda -como las puertas, al fin y al cabo- para las intenciones de quienes ven ese legado como un obstáculo.

Viendo cómo es la política de ¨puertas cerradas¨ la que se cubre cada vez más de óxido, no pueden más que venir a la mente, acaso igual que a la de algún espectador ante la pieza de un Fidel hecho con bisagras, los versos de Nicolás Guillén:

Al corazón del amigo, abre la muralla; al veneno y al puñal, cierra la muralla….

!Tun tun¡ ¿Quién es?

 



La Oficina de Administración de Precios… de Estados Unidos. Por Luis Salas Rodríguez

23 de Fevereiro de 2020, 13:32, por La pupila insomne

Controles de precios los ha habido muchos y con distintas suertes distintas a lo largo de la historia: coyunturales y permanentes, generales y puntuales, regulares, exitosos y calamitosos. Por razones obvias, la historia económica convencional, y por ende, el sentido común mediatizado, solo hablan de los últimos. Sin embargo, existen casos exitosos que desmienten en la práctica la afirmación experta según la cual nunca funcionan.

Así las cosas, contrario a lo que se cree, la economía norteamericana no es necesariamente el reino del “libre mercado”, entendiendo por tal la idea según la cual los mercados se autorregulan y no funcionan cuando el Estado los interviene. La primera ley antimonopolio del mundo, por ejemplo, la creó el gobierno norteamericano a finales del sigo XIX. Y ya en los tiempos de Franklin Roosevelt fueron utilizados los controles de precios como mecanismo de regulación.

En efecto, una de las primeras medidas que toma Roosevelt apenas llegado a la presidencia en medio de la gran depresión mundial de los años 30, fue decretar una emergencia económica nacional, y, en el marco de esta, una Ley de Recuperación de la Industria Nacional. Entre otras cosas, esta ley modificaba la ley antimonopolio, con el fin de permitir la fijación de salarios, precios, y normas de condiciones de trabajo, incluyendo la prohibición del trabajo infantil. Luego lo volvería a hacer en 1935, al lanzar el programa de la  Administración para la Recuperación Económica.

Sin embargo, una vez comenzada la Segunda Guerra Mundial, buena parte del aparato productivo norteamericano se volcaría a satisfacer las necesidades del esfuerzo bélico. Esto le imprimió a la economía de ese país una sobremarcha productiva que tuvo la virtud de reducir el desempleo y ampliar la demanda agregada, pero que en el marco de un flujo comercial global virtualmente paralizado y de destinar los bienes producidos al frente bélico, trajo como resultado a lo interno escasez de productos, y, por tanto, generación de olas especulativas de precios. Para atacar esto, Roosevelt crea en 1942 la Oficina de Administración de Precios con el fin manifiesto de fijar estos últimos. Coloca a la cabeza de la misma a uno de los más prestigiosos economistas de entonces y de todo el siglo XX: John Kenneth Galbraith.

Los principios bajo los cuales Galbraith diseñó y aplicó el control de precios están recogidos en su obra A Theory of Price Control, de 1951. Para él, simple y llanamente la economía de mercado era un mito. Más que “el libre juego de la oferta y la demanda”, lo que reinaba en la economía era una serie de instancias gracias a las cuales las empresas más concentradas y poderosas (monopolio y oligopolios) planean el proceso de intercambio de mercancías haciéndolo tributar a su favor y reduciendo los “caprichos” de la competencia clásica, imponiendo precios a los consumidores y manipulando la oferta de bienes y servicios.

En función de esta idea, Galbraith diferenció entre un grupo de dos mil o tres mil corporaciones que conformaban “el núcleo institucional de la economía de Estados Unidos” y los restantes 14 millones de empresas menores y comercios que viven en la “periferia” de dicha economía con poco o nulo poder de influir en ella y padeciendo en cambio tanto los “caprichos” del mercado como de las grandes corporaciones.

La estrategia diseñada por Galbraith fue tanto más osada en cuanto significó extender el control a todos los productos, olímpico esfuerzo considerando el tamaño de la economía en cuestión, pero además supuso echarse en contra a toda la ortodoxia y sus pronósticos alarmistas. En un artículo de 2008 del periodista argentino Alfredo Zaiat, reseña la historia del modo siguiente:

“En 1941 Galbraith fue convocado por el presidente Franklin Delano Roosevelt para administrar los precios internos, y aprendió que los libros e ideólogos –en línea con las reacciones de monopolios y oligopolios– harían fracasar la misión si admitía limitar el control a un cierto número de artículos seleccionados” (…) el enfant terrible de Harvardpronto comprendió que debía transgredir ese axioma liberal –casi una herejía por aquellos tiempos– y no vaciló en extenderlo a todos los bienes comercializables”. Y “contra los pronósticos agoreros, el éxito fue total y ello le generó gran prestigio y respetabilidad. Consiguió mantener así los precios internos en un nivel inferior al 2,0% anual, pese al incesante incremento de la demanda y los altos índices de ocupación que acompañaron al período”. Y concluye que “lo que sus colegas consideraron casi un ‘milagro’ inexplicable; para él era apenas una gran lección que le advirtió sobre la necesidad de someter todo al examen de resultados verificables”.

En 1951, mismo año en que Galbraith publicó su libro, un nuevo control de precios se aplicó en Estados Unidos, en este caso para limitar los efectos especulativos provocados por la guerra de Corea. Ya no fue él el responsable de administrarlo ni Roosevelt era ya presidente (fue bajo el mandato de su sucesor, Henry Truman), pero los principios aplicados fueron los mismos. Cuando comenzó el congelamiento la inflación era de 11,1% y al final del primer año de 2,1%. Luego se mantuvo en torno al 2,6%.

Los controles de precios se mantuvieron con modificaciones en Estados Unidos hasta la década del 70. Un mecanismo interesante establecido fue el de indexar los salarios a las ganancias, obligando a los empresarios y comerciantes a subir aquellos conforme aumentaban estas, lo que desincentivaba la especulación. Nixon fue el último presidente en decretar un congelamiento de precios en el contexto de la guerra de Vietnam. Pero luego se disolvería el anclaje del dólar al oro y la economía norteamericana entraría de nuevo en recesión y especulación, desatando una crisis prolongada que todavía se sostiene entre una burbuja y otra.

(15 y último)

Luis Salas. Sociólogo (Universidad Central de Venezuela). Magister en Sociología del Desarrollo UARCIS-Chile. Docente e investigador de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Investigador CLACSO. Premio Economía Política y Derechos Humanos Universidad de las Madres de la Plaza de Mayo 2011 (Argentina). Premio Municipal de Ensayo Sociopolítico Gustavo Machado 2015 (Venezuela). Fue Ministro de Economía Productiva y Vicepresidente Económico de Venezuela.
Información relacionada:


Si lo has visto todo no has visto nada. Por José Luis Fariñas

22 de Fevereiro de 2020, 12:01, por La pupila insomne

Preludios

José Luis Fariñas, acuarela, Carvajal, Liber Ediciones, 2019

El aura del círculo hace girar la rueda.
Juana García Abás

Lloraba el sueño en el desierto,
lloraba el viento en la cálida tiniebla,
lloraba el mar en la luz blanca y negra de su espejo.
Somos lo que ha quedado de esos llantos,
esfinges a medio moler que se sientan a pensar
y que a veces se duermen
mientras pasa la ligera brisa de la eternidad.

Pero no hay Odisea sin tardanzas.
Esto ya lo hemos respirado bien,
y hasta troceado en firmamentos.

Madrugar bajo esa misma cascada de gaviotas,
madrugar sobre la conjunción del tigre con la noche,
madrugar como si nada más existiera ese vértigo,
inflamando la blancura empobrecida.

La fiebre siempre recuerda lo violeta,
la promesa de la promesa,
meteoromancia de los resucitados;
la virtud de los partos dolorosos hechos en silencio
cuando ha pasado ya el crepúsculo y hasta la medianoche…

Si lo has visto todo no has visto nada.
Ve de nuevo y mira como irrumpen en orbes y orbes
los hilos de sal, las brisas verdaderas, la bondad
que se interpone, lo incurable que fluye al detenerse,
o el bien, que es tan efímero, en sus cajitas de papel,
o el pico insaciable de las aves nocturnas que aletean
tocando en la puerta redonda de comedias ambulantes.

Pero lo mejor es querer espinas;
el camino, familia de la serpiente, siempre se retuerce,
y en eso consiste su inquebrantable rectitud:
sembrar hijos y cruces emplumadas,
intensísimos incendios de ternuras divididas
para que jamás falten las estrellas.



#LaPupilaTv: Bioy Casares: Los libros, el amor… (video)

21 de Fevereiro de 2020, 9:51, por La pupila insomne



González Casanova, Cuba, Venezuela… Por Ángel Guerra Cabrera

20 de Fevereiro de 2020, 10:29, por La pupila insomne

Corrían las primeras semanas de la guerra de Estados Unidos contra Irak en 2003 y al mismo tiempo subían de tono, muy agresivamente, las persistentes campañas de calumnias y mentiras de la potencia norteña contra la Revolución Cubana. Fogoneada por los principales medios estadounidenses como The New York Times y el Washington PostEl país, de España, La Nación de Buenos Aires, sus semejantes en la región latinocaribeña al igual que los grandes conglomerados electrónicos como Fox News y CNN, se extendía como mancha de petróleo una enrarecida y furibunda campaña anticubana. De repente, en el momento más dramático e intenso de vociferación e histeria comunicacional, cuando parecía que la ola mediática era imparable y podía llegar a imponer su odioso e injusto sentido común contra la isla rebelde, un artículo de Pablo González Casanova irrumpió como un rayo en la portada de La Jornada, de México, el 25 de marzo. Dentro de un mes y días hará 17 años de aquel sacudón.

Pablo González Casanova

Decía don Pablo: Uno siente que la humanidad está en grave peligro. Cuando hay una terrible carnicería en Irak con bombas y superbombas que relampaguean a todas horas, en todo el mundo se enjuicia y condena a Cuba por violación a los derechos humanos. Cuando Estados Unidos hace una guerra de conquista para apoderarse del país que poseía la primera reserva de petróleo mundial no privatizada, se condena a Cuba por violación a los derechos humanos. Cuando la mayor parte de las naciones del mundo padecen crecientes problemas de desempleo, insalubridad, hambre y educación, mientras en Cuba toda la población tiene empleo, servicios de salud, alimentación y escuelas, se condena a Cuba por violación a los derechos humanos. Cuando a la anunciada invasión a Irak añaden nuevas amenazas de intervención contra el eje del mal, en el que Estados Unidos incluye a Cuba al tiempo que acentúa el bloqueo de más de cuatro décadas contra la isla, se acusa de violación de derechos humanos a Cuba.

Aquel artículo le dio la vuelta al globo y, junto a una definitoria declaración de apoyo a la isla de Gabriel García Márquez y otras publicaciones aparecidos en este diario en defensa de la  autodeterminación y soberanía de Cuba, se extendieron como onda expansiva y enfriaron la campaña de los medios hegemónicos. Ello, unido a la lectura por González Casanova, en la Plaza de la Revolución de La Habana, de un llamamiento por la paz del mundo salido de un grupo de amigos en México desencadenó un debate de gran calado a escala internacional en importantes sectores de la intelectualidad y la academia sobre la peligrosidad del gobierno de Bush y su estrategia de agresión militar precedida de guerra mediática contra los países con grandes recursos petroleros como Irak, Libia y Venezuela o simplemente incómodos como Cuba. Estas acciones y el apoyo que en cuestión de horas y días recibieron de la intelectualidad en muchos países contribuyeron a diluir el peligrosísimo clima bélico contra Cuba que intentó gestar el gobierno de W. Bush.

Titulado Con Saramago hasta aquí y con Cuba hasta siempre, el artículo de González Casanova respondía a un lamentable escrito del Nobel, pero en una postdata escrita, parte en México, parte en Madrid, decía esperar que Saramago no apoyara la campaña contra Cuba. Previó así la rectificación del portugués, cuya amistad con la isla continuó hasta el final, no obstante el exabrupto que provocó la dura respuesta del sociólogo mexicano. Y es que don Pablo ha acompañado siempre las luchas de liberación, en nuestra América y en el mundo, y Cuba ha sido para él algo muy especial. Una relación iniciada, según ha contado, por la influencia que en el Colegio de México tuvo en su apropiación del marxismo el cubano-martiano Julio Le Riverend, notable historiador cubano, militante entonces del viejo partido de los comunistas cubanos y también luego del fundado por Fidel.  La estrecha y activa solidaridad con Cuba, en todo caso, ha sido una constante en la vida de don Pablo, quien ha recibido, además del doctorado honoris causa por la Universidad de La Habana, la Orden Nacional José Martí, la más alta condecoración que entrega el gobierno cubano. Como era de esperar, la Revolución Bolivariana y Chavista también ha estado siempre en su radar. En un artículo publicado en La Jornada, el también comandante Pablo Contreras del EZLN expresó: Paradójicamente –como ya ocurrió en la larga historia del proceso revolucionario en Cuba– hoy, frente al sostenido y creciente ataque contra Venezuela, ni el propio pueblo venezolano ni el poderoso imperio que con sus incontables engaños dice hacer todo lo posible por salvar al pueblo venezolano de una nueva y feroz dictadura, ni el imperio ni el pueblo empobrecido y rebelde logran derrocar al criminal e inepto gobierno, por lo que el imperio se ve obligado a añadir otro gran engaño, sosteniendo que la situación política de Venezuela representa sobre todo un gran peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos.

Twitter:@aguerraguerra