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La pupila insomne

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La pupila insomne

3 de Abril de 2011, 21:00 , por Desconhecido - | No one following this article yet.
Licenciado sob CC (by)

Los niños de Chernóbil en Cuba: ¿Un programa `secreto´ que ocupó portadas? Por José Manzaneda

13 de Junho de 2019, 11:27, por La pupila insomne

Cuba es el único país que atendió gratuita y masivamente a las víctimas de la catástrofe de Chernóbil. Entre 1990 y 2016, 26.000 personas, la mayoría menores, recibieron atención médica en la Isla (1).

Los recortes de la prensa cubana de julio de 1990 muestran el recibimiento, por Fidel Castro, de los primeros niños y niñas de Chernóbil (2) (3) (4). A lo largo de los años, se han publicado decenas de reportajes y artículos (5), se han filmado documentales (6), incluso se presentó en La Habana, el pasado año, “Un traductor”, una película de ficción sobre el tema (7). Pero hay quien no se entera nada. En el portal de CNN Chile leemos que Cuba jugó un “secreto papel” con aquella ayuda solidaria, que dicho “programa estuvo oculto (…) debido a la revolución cubana y las solicitudes del poder soviético” (8). Como lo oyen.

Portada del diario cubano Granma del 7 de julio de 1990

Pero ¿de dónde saca este medio el supuesto carácter “secreto” de la ayuda cubana? De la exageración de lo que recoge un reportaje de otro medio, “El Confidencial” (9). Este nos dice que “en su momento el programa fue tratado discretamente por la revolución cubana, ya fuera por prudencia política (…) o por genuina modestia solidaria”. Y añade el testimonio de un excónsul cubano: “Fidel me dijo: ‘no quiero que estés yendo a la prensa (…) Este es un deber elemental (…) con el pueblo soviético (…) No lo estamos haciendo para publicidad'”. Es decir, Cuba llevó a cabo una gigantesca obra de solidaridad que no ocultó –como nos demuestra la hemeroteca-, pero tampoco empleó como propaganda.

El tratamiento oncohematológico de cada paciente costó a Cuba tanto como el pasaje aéreo de 160 personas, cuyo coste sí era cubierto en origen (10). Y esto ocurrió en el peor momento de la economía cubana: el llamado Periodo especial.

Hace unos días se anunciaba el regreso de dicho programa solidario, tras el parón en 2016: 50 niñas y niños de Ucrania viajarán a Cuba este año (11).

Los medios internacionales tienen 26.000 testimonios: personas que mejoraron su salud, incluso salvaron su vida, gracias a la cooperación de Cuba. ¿Creen que leeremos alguno en CNN?

(1)  http://www.granma.cu/ciencia/2018-04-27/cuba-sola-atendio-mas-ninos-de-chernobil-que-todo-el-mundo-27-04-2018-22-04-53

(2)  https://sputnik87.files.wordpress.com/2016/04/granma-160316.jpg

(3)  https://sputnik87.files.wordpress.com/2016/04/juventud-rebelde-160316.jpg

(4)  https://www.youtube.com/watch?v=M4lbyJpjkNo

(5)  https://www.jornada.com.mx/2006/04/28/index.php?section=ciencias&article=a02n1cie

(6)  https://www.youtube.com/watch?v=H10xE1CcKxQ

(7)  https://www.efe.com/efe/america/cultura/llega-a-la-habana-pelicula-sobre-ninos-de-chernobil-tratados-en-cuba/20000009-3837578

(8)  https://www.cnnchile.com/mundo/cuba-salud-chernobyl-ninos_20190608/

(9)  https://www.elconfidencial.com/mundo/2019-06-08/cuba-ninos-chernobyl-episodio-accidente-nuclear_2054266/

(10)       https://actualidad.rt.com/actualidad/317523-como-cuba-logro-atender-ninos-chernobil

(11)       https://www.lavanguardia.com/politica/20190601/462609374121/50-ninos-de-chernobil-recibiran-tratamiento-medico-en-cuba.html



Sanciones, trumpismo e hipocresía imperial(II). Por Ángel Guerra Cabrera

12 de Junho de 2019, 23:01, por La pupila insomne

Los planes desestabilizadores y las agresiones de Estados Unidos contra la Revolución Bolivariana iniciaron muy temprano después de que el comandante Hugo Chávez asumiera la presidencia en enero de 1999. Luego de una feroz arremetida del sector empresarial contra el presidente, se produjo el derrotado golpe de Estado en abril de 2002, seguido en noviembre por el sabotaje contra Petróleos de Venezuela(PDVSA), la empresa pública que genera el 98 por ciento de los ingresos en divisas del país, cuya prolongada paralización significó una pérdida económica de 16 mil millones de dólares.

Las política desestabilizadora y golpista de Washington contra el gobierno bolivariano no ha cesado nunca, pero es a partir del año 2013, con posterioridad al deceso de Chávez y en el primer gobierno del presidente Nicolás Maduro, que se inicia la guerra económica, primero de forma encubierta pero más adelante toma un cariz abierto y formal, de modo que está sustentada en decretos y leyes emitidos por la Casa Blanca y por el Congreso de Washington. El primer documento público en esta escalada es la Orden Ejecutiva 13692 dictada por el presidente Barack Obama en marzo de 2015, que con una cara muy dura declara a Venezuela como “una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”. La orden ha sido prorrogada cada año primero por Obama y más tarde por el peculiar sujeto que ocupa hoy la oficina oval en la Casa Blanca.

No es ocioso reiterar que estas acciones transgreden flagrantemente la Carta de la ONU y otros importantes instrumentos del derecho internacional, como han subrayado los expertos del organismo internacional que han investigado y reportado las brutales agresiones contra la economía y el bienestar de los venezolanos; por cierto, sin que este organismo les haya prestado atención, pese a la seriedad y profesionalismo con que han elaborado sus informes. Al extremo de que la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, en una actitud que deja muchos cuestionamientos sobre su honestidad e integridad personal y como funcionaria internacional, se prestó a presentar un informe sobre los derechos humanos en el país bolivariano que parece dictado por el inefable John Bolton. Toda una paradoja, pues existe una asombrosa semejanza entre la guerra multidimensional de Nixon y Kissinger para derrocar al presidente Salvador Allende y la que se está llevando a cabo contra Venezuezuela.

Mayo de 2016 marca un hito importante en la guerra económica pues el banco alemán Commerzbank cierra todas las cuentas de instituciones, bancos públicos venezolanos y de PDVSA, en julio toma la misma medida Citibank, que un año después se niega a recibir los fondos para la compra de 300 mil dosis de insulina destinados a Venezuela. A partir de mediados de 2016, se repetirán e intensificarán acciones de esa naturaleza por muchos otros bancos y comenzará el bloqueo sistemático a la compra de alimentos y medicinas por Caracas hasta llegar a extremos de cerco y acoso tal vez sin precedentes, pues junto a Estados Unidos participan activamente sus aliados de la Unión Europea y las deleznables marionetas del Grupo de Lima: Duque, Bolsonaro, Piñera y Macri.

También a mediados de 2016 las inescrupulosas calificadoras de riesgo colocan a Venezuela con el riesgo financiero más alto del mundo (2640 puntos), muy por encima de países en guerra, a pesar de haber cumplido con sus compromisos de deuda externa. Desde el año 2013 el país pagó 63 566 millones de dólares, sin embargo, el riesgo país incrementó 202% durante el mismo período.  Cada 100 puntos de ese indicador equivalen al pago de un 1 por ciento adicional de tasa de interés. Se trata de una maniobra sin fundamento financiero, cuyo objetivo es encarecer el pago de la deuda para aumentar la sangría de la economía venezolana.

En agosto de 2017, Trump emite la Orden Ejecutiva 13 808 que prohíbe la adquisición de deuda por Venezuela por un plazo mayor a 90 días, la obtención de acciones por su gobierno y el cobro de ganancias por Caracas, que corta los ingresos de Citgo, la muy productiva filial de PDVSA en territorio estadounidense. Posteriormente, Washington se roba Citgo con la complicidad del super títere Guaidó, como ha ocurrido con muchos otros activos venezolanos. Un caso escandaloso es la retención de oro por valor de 1200 millones de dólares depositado por Venezuela en el Banco de Inglaterra.

Al igual que hace con Cuba, Washington impide que Venezuela tenga acceso a medicamentos en el mercado internacional. Las transnacionales Abbot, Pfizzer y Baster se han negado a emitir certificados de exportación para medicamentos oncológicos destinados al país suramericano en un acto verdaderamente inhumano y criminal, que ha ocasionado la muerte de pacientes.

En la próxima entrega se explicará cómo se generan la agresión contra el bolívar y la descomunal inflación y cómo el pueblo enfrenta esta política genocida.

Twitter: @aguerraguerra



Charlie Brooker y Steve Cutts, dos grandes… desconocidos en Cuba (+ video) Por Iroel Sánchez

12 de Junho de 2019, 9:18, por La pupila insomne

La escritora y amiga Lourdes González me solicitó un texto para la revista holguinera Guayza acerca de las Tecnolgías de la Información y las Comunicaciones en Cuba e integré en él reflexiones anteriores sobre el tema y nuevos acercamientos. 

Charlie Brooker es el guionista de Black Mirror, la serie británica de capítulos monotemáticos distribuida por internet que presenta de modo increíblemente veraz escenarios distópicos que relacionan las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) con el capitalismo del futuro. Brooker es un desconocido en Cuba, aun entre quienes se relacionan con la producción audiovisual.

Steve Cutts es caricaturista y animador, con obras como Man, una realización que se hizo viral en la red de redes sintetizando la relación entre medio ambiente, consumismo y tecnología, o sus muy difundidos videoclips con el músico Moby sobre la adicción acrítica a las redes sociales, el más reciente y estremecedor de los cuales se titula “Are You Lost in the World Like Me?”(¿Estás perdido en el mundo como yo?). Cutts es otro cuya obra no tiene difusión en los medios de comunicación cubanos.

Por el contrario, si se revisan en Google trends los términos más solicitados desde Cuba al buscador global durante el 2018 se encontrará que el consumo de telenovelas colombianas y eventos relacionados con el fútbol europeo y el baloncesto estadounidense lideran buena parte de los contenidos que atraen la atención nacional en la red de redes. No juzgo a quienes tengan esas preferencias pero sí llamo la atención sobre el hecho de si el 60% de la conectividad cubana es en espacios institucionales, eso supondría un estímulo a la utilización de internet asociada al conocimiento y la innovación, que parece no influir en tales resultados. Al responder una solicitud de los editores de la revista holguinera Guayza reitero algunas ideas que he compartido antes en mi blog sobre el tema del uso de internet para el desarrollo y el papel de los medios de comunicación en ello.

Cuba tiene algunos resultados notables en utilizar las TIC en función del conocimiento. Una es EcuRed, el sitio mejor posicionado en el país, que aunque con contenidos perfectibles, se ha convertido en la primera fuente nacional consultada sobre Cuba en la red y que como promedio aparece en la primera página de resultados de Google en la posición siete, con más de trescientas mil visitas diarias. Por otra parte, sería imposible imaginar la viabilidad de la que hoy constituye la principal fuente de ingresos por exportación del país, los servicios médicos, sin tomar en cuenta el rol imprescindible en ello de un servicio como Infomed, surgido en medio de la crisis económica de los años noventa en Cuba y que permitió sostener y elevar la calidad de la formación de los profesionales cubanos de la salud, socializando la información científica producida en el país y la obtenida por Internet, junto a otras fuentes, a partir de un mínimo ancho de banda tanto nacional como internacional. Imaginar el éxito de la medicina cubana a nivel mundial sin Infomed es imposible.

Es una verdad de Perogrullo que el imprescindible énfasis en el desarrollo de infraestructuras para el acceso a internet debe estar aparejado al despliegue de servicios y contenidos, y además ir acompañado de un esfuerzo educativo de directivos, trabajadores y la sociedad toda para  desarrollar  habilidades que contribuyan al uso creativo y crítico de las TIC. Por más computadoras y conectividad que tengamos, si la formación cultural no es convergente con el desarrollo infraestructural, el subdesarrollo nos seguirá acompañando por mucho tiempo. Por no  hacer ese énfasis , el uso subdesarrollante de la Internet es una triste realidad en muchos países donde la inversión en infraestructura no ha estado acompañada del desarrollo de servicios nacionales ni de la educación del pueblo para ello. Lejos de impactar hacia el desarrollo, ha devenido en más dependencia y subdesarrollo.

Mirando en nuestra programación televisiva, uno se percata de que se desaprovecha su carácter de servicio público para educar en este sentido.  Como tendencia, los espacios asociados a esta temática divulgan una lógica sobre las TIC más basada en la publicidad comercial que en fomentar una cultura crítica y creativa de su uso.

Teniendo un espacio como Universidad para todos que, integrado a los Joven Club  y a los centros de educación superior, pudiera ser una fuente de formación popular sobre estas tecnologías, se echa de menos que con excepción de un curso impartido hace más de siete años sobre EcuRed, las temáticas de las TIC estén ausentes allí.

La casi recién nacida Unión de Informáticos de Cuba, cuya concepción busca hallar una solución que integre la creatividad individual fomentada por estas tecnologías con el proyecto colectivo de nuestra sociedad y conectarlo con las prioridades del desarrollo, puede aportar el enorme potencial profesional existente en el país.

Según informaciones brindadas en el II Taller Nacional de informatización, apenas 190 000 cubanos, de casi cinco millones con posibilidades, utilizan la aplicación Transfermóvil para efectuar pagos de servicios como teléfono fijo y móvil, electricidad y agua, lo que con una mínima promoción y entrenamiento efectivo mejoraría su calidad de vida. Aspectos como la ciberseguridad, la construcción colectiva de contenidos, la protección de la privacidad, el uso responsable y ético de las redes sociales, la protección de los menores en los entornos digitales… son apenas unos pocos de los asuntos sobre los que urgentemente nuestro pueblo  debería ser instruido para hacer un uso creativo, crítico, culto y descolonizador de las TIC para el desarrollo.

En particular, las redes sociales de internet han impactado de modo creciente en las sociedades contemporáneas. Aunque sólo en estos tiempos de uso cada vez más generalizado de Internet se ha popularizado el término que antes era únicamente común entre sociólogos y otros profesionales de la Ciencias Sociales, las redes sociales existen desde que existen los colectivos humanos. Incluso, otros colectivos no humanos funcionan también como redes, basta observar un hormiguero, un panal de abejas, el modo en que caza una manada de lobos o leones, o el desplazamiento de de los delfines y las aves migratorias para percatarnos. Su funcionamiento resulta decisivo en el acceso a la alimentación, la protección contra otras especies, la reproducción y para compartir información imprescindible relacionada con esas actividades vitales.

En las sociedades humanas cada individuo pertenecía ya a redes familiares, de amistades, de vecinos, de compañeros trabajo o de estudio, de profesionales, muchas veces superpuestas, desde muchísimo antes que espacios como Facebook o Twitter se volvieran cotidianos.

Sin embargo, la llegada de internet ha vuelto tangible, e incluso capitalizable, lo que antes era invisible. Al quedar registrados en las memorias de potentes computadoras llamadas servidores cada búsqueda, cada intercambio, cada publicación de texto, video o fotos y los que interactúan con ellas, así como los metadatos que las acompañan (fecha, hora, sexo, tema y ubicación geográfica de los participantes, entre otros), en un espacio donde cada minuto se producen miles de millones de esas acciones, el desarrollo actual de herramientas informáticas para correlacionarlos permite encontrar y conectar afinidades a una velocidad antes impensable.

Así han surgido las empresas conocidas como “gigantes de internet” o de la tecnología, cuyo potencial se apoya precisamente en capitalizar esos intangibles. Ofreciendo a sus usuarios como mercancía para la publicidad de otras empresas con una efectividad que hace pocos años no era posible imaginar, Facebook y Google han llegado a cotizarse en bolsa por cientos de miles de millones dólares. Ya son cada vez menos los que llegan a una información tecleando la dirección en el navegador, lo más común es que se navegue a través de lo que un buscador como Google o el algoritmo de Facebook nos ponen delante. Más que navegar nos relacionamos con aplicaciones de internet que seleccionan para nosotros respuestas virtuales a partir de hegemonías del mundo real que pagaron por ello.

Para la mayoría de los internautas que usan esas dos herramientas la mayor parte de su tiempo de conexión, Internet es Facebook y Google, al igual que sistema operativo es sinónimo de Android o Windows.

El 18 de mayo de 2012 una declaración conjunta de un grupo de organizaciones de la sociedad civil de cara a la reunión de Naciones Unidas en Ginebra para la “Cooperación mejorada sobre cuestiones de políticas públicas relativas a Internet” apuntaba que “lo que fue una red pública de millones de espacios digitales, ahora es en gran medida un conglomerado de espacios de unos pocos propietarios”. Siete años después, muchos hablan de GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft) como el gigante que controla desde un solo país el espacio digital global.

Más allá de las denuncias sobre su uso con fines de dominación política y militar en consecuencia con lo que ya reveló el ex analista de la National Security Agency, Edward Snowden, la efectividad que adquieren en los mercados nacionales las empresas transnacionales que pueden pagar por ser publicitadas, microlocalizando los públicos de acuerdo a sus características, gustos y necesidades, traspasando las fronteras nacionales, es arrasadora. Con más de 4000 millones de usuarios de internet, la batalla que se libra entre Google y Facebook por gestionar la conexión de los 3000 millones de terrícolas restantes con “internet.org” (entiendase acceso gratuito a los servicios de esas empresas pero cobrado al salir de esos espacios) está en pleno auge. Las políticas que penalizan en la corporación de Mark Zuckerberg los enlaces externos, volviéndolos prácticamente invisibles, mientras premian el contenido que no obliga a salir de la red social para accederlo, son una manifestación de esa obsesión por tener a los usuarios todo el tiempo en el espacio donde cada acción produce metadatos para la empresa.

La contradicción entre la socialización cada vez mayor del trabajo y la concentración creciente del capital propia de la sociedad contemporánea se expresa ahora entre la expansión imparable del tiempo de permanencia en la red de redes y la apropiación por cada vez menos manos de los metadatos que esta genera.

Indiscutiblemente la brecha digital se ha venido cerrando a una velocidad mucho mayor que la radial o televisiva pero eso, lejos de significar una diversificación del consumo cultural, ha profundizado el abismo entre el núcleo de producción de contenidos y servicios en poder de unas pocas empresas estadounidenses y el resto del planeta, provocando una creciente homogeneización.

En América Latina, de los 100 sitios más populares sólo el 26% es de origen local y menos del 30% está en idioma local, incluso buena parte de este último aunque esté en castellano es de procedencia estadounidense.

Es un hecho cotidiano que un anunciante puede hoy microlocalizar en una red como Facebook o en los resultados de un buscador como Google el destinatario de un mensaje a partir de la edad, el sexo, la ubicación geográfica y perfil profesional, ya sea para posicionar un producto o una noticia, sin importar si es esta es veraz o no, sólo tiene que tener el dinero para pagar por ello. Se trata de algo absolutamente legal y de uso muy común que nada tiene nada que ver con los recientes escándalos por la utilización de datos derivados de la actividad personal en Facebook para crear perfiles políticos de los usuarios, asociados a la empresa Cambridge Analytica.

Son pocos los países cuya masa crítica demográfica y lengua propia  les permite desarrollar alternativas, como es el caso de China y  Rusia. El experto y profesor de la Universidad de Stanford Evgueny Morozov, para nada sospechoso de admiración por algunos de esos dos países, apuntaba con ironía en 2015: “Noten la diferencia crucial: Rusia y China quieren poder acceder a los datos generados por sus ciudadanos en su propio suelo, mientras que los EE.UU. quieren acceder a los datos generados por cualquier persona en cualquier lugar, siempre y cuando las empresas estadounidenses los manejen.”

No es un secreto que procesos como el Brexit, la elección de Donald Trump o la respuesta al referendum sobre la paz en Colombia han sido impactados por estas realidades. Las guarimbas del primer semestre de 2017 en Venezuela, la derrota de la consulta para la reelección de Evo Morales en Bolivia,  o el despliegue instantáneo de la violencia en Nicaragua han contado con millones dólares invertidos en las redes sociales de Internet.

Ya no se puede decir que la mentira tiene las patas cortas, sería más apropiado plantear que viaja a la velocidad de la luz en la fibra óptica que enlaza los servidores de internet. En los tiempos en que Joseph Goebbels se ocupaba de la propaganda hitleriana solía decir que una mentira repetida muchas veces puede convertirse en verdad pero debía esperar a que saliera al aire el próximo noticiero radial, se proyectara el siguiente resumen cinematográfico de noticias, o se imprimieran los periódicos matutinos o vespertinos para hacerlo. Hoy en un segundo los tuits del presidente de los Estados Unidos alcanzan millones de reiteraciones.

Internet no es el problema sino la desigualdad económica y social con que las hegemonías del mundo real se trasladan al espacio virtual, dinero mediante. Tim Berners Lee, creador de la world wide web, expresaba en ocasión de cumplirse 28 años de su invención en marzo de 2017 sentirse “cada vez más preocupado por tres nuevas tendencias” de la web: Hemos perdido control de nuestra información personal, es muy fácil difundir información errónea en la web y la publicidad política en línea necesita transparencia y entendimiento, decía Sir Berners Lee.

En 2016, Jonathan Albright, profesor de la Universidad de Elon en Carolina del Norte, publicaba un mapa en el que mostraba cómo a partir del dominio del algoritmo de  las búsquedas de Google la extrema derecha colonizó el espacio digital mucho más efectivamente que la izquierda liberal en EE.UU. El mapa de Albright, que siguió un millón trecientos mil hipervínculos,  muestra  cómo un sistema “satelital” de noticias y propaganda de derecha (formas oscuras en el mapa a continuación) rodeó el sistema de medios de comunicación dominantes justo en el año en que Donald Trump llegó a la Casa Blanca. Preguntado por el diario The Guardian acerca de cómo detener ese proceso, Albright respondió: “No lo sé, no estoy seguro de que pueda ser, es una red, es mucho más poderoso que cualquier actor”. “¿Entonces casi tiene vida propia?”, le preguntaron, “Sí -respondió el científico- y está aprendiendo. Todos los días se hace más fuerte”.

Apliquémonos un mapa similar donde estén todas las fuentes que generan fake news hacia Cuba y la prensa cubana, que recibe un dólar de presupuesto por cada cuatro que invierten los primeros. ¿Qué solución hay ante eso para un país pequeño que pretende no ser dominado por la hegemonía estadounidense? ¿Huir de las redes sociales de Internet, que ya forman parte de la vida cotidiana de miles de millones de personas, de la mayoría de los jóvenes y de un creciente número de cubanos? ¿Crear, sin masa crítica demográfica espacios nacionales excluyentes como hace China que tiene más internautas que Estados Unidos y Europa juntos? No parece ser  viable, nuestra alternativa pareciera estar en desde la participación creativa poner en red nuestros valores,  en preguntarnos si los cubanos portadores de ellos son los que más facilidades tienen para acceder a Internet, en hacer que nuestros medios de comunicación y nuestras escuelas fomenten una cultura crítica  y creativa del uso de esas teconologías que permita no ser manipulado y que los liderazgos institucionales, políticos y sociales están presentes y se articulen en la red a partir de una información oportuna y de calidad que guarde relación con las expectativas y necesidades de los cubanos. Tal vez por ahí haya un camino  para no terminar reproduciendo -por supuesto, desde los márgenes, porque ese es el lugar que suele asignársenos a los del Sur- el mundo distópico que decriben Charlie Brooker y Steve Cutts y preguntar con Moby “Are You Lost in the World Like Me?”.

 



La Bienal Internacional de Arte de Venecia 2019: ¿Un arte anunciador del naufragio de la humanidad? Por Patricia Pérez Pérez

11 de Junho de 2019, 9:11, por La pupila insomne

La propuesta artística de la 58ª Exposición Internacional de Arte de Venecia, que se celebra en la ciudad lacustre europea desde el 11 de mayo hasta el 24 de noviembre, se titula Puede ser que vivas en tiempos interesantes (May You Live In Interesting Times), frase que, como bien lo afirma la portada del sitio web de la bienal, es una “invención inglesa que se ha citado erróneamente como una antigua maldición china, invocando períodos de incertidumbre, crisis y agitación”, tan ajustable a los tiempos que corren en nuestros días. La mayoría de las obras expuestas se concentran en los espacios del Pabellón Central de los Giardini, en el Arsenal y en el centro histórico de la ciudad.

© Bienal de Venecia

La falta de una temática precisa señalada por parte del organizador Ralph Rugoff, director de la Hayward Gallery de Londres, puede haber facilitado el paso a expresiones singulares en las que se concentra la visión de los 79 artistas contemporáneos invitados, así como a la peculiaridad  de los pabellones de los 89 países que participan en las muestras nacionales, de los cuales Ghana, Madagascar, Malasia y Pakistán asisten al evento por vez primera.

El amplio espectro de la exposición, debido a la carencia de una premisa temática, ha construido un eje expresivo en torno al cual giran las preocupaciones del mundo actual con sus urgencias, sus desastres humanos, sus miedos y contradicciones. Así, desde los ecos del naufragio que nos trae el casco del histórico barco libio rescatado por el artista suizo-irlandés Christoph Büchel con su obra Barca nostra, en el cual murieron alrededor de 700 migrantes en 2015, resaltan temas como el de las migraciones, las consecuencias de la descolonización, el cambio climático, el racismo, las fronteras y muros como el de Ciudad Juárez, propuesto por la mexicana Teresa Margolles con su pieza compacta de bloques de cemento y alambre de púas, obra que recibió una mención especial por su manera de cuestionar al público sobre las dramáticas divisiones —con su inherente carga de violencia— entre los países y los hombres.

Barca nostra, del artista Cristoph Büchel, pesquero libio que se
hundió en el Mediterráneo en 2015. EFE, foto de Laura Serrano

Obra de la mejicanaTeresa Margolles

Algunas obras del Arsenal, por su carácter inquietante, su música nihilista o ensordecedora, su pixelización excesiva, parecen variaciones de sucesos contados en artículos periodísticos o muestras dignas de un estudio hermenéutico que interprete tales expresiones artísticas, revelando la extrema complejidad psicológica del ser humano en las sociedades actuales. Obras audiovisuales con niños y viejos que gimen y lloran lágrimas de plástico, con caleidoscopios hechos de espejos relucientes que dejan escapar luces y gritos extraños, o bien con máscaras de jamón cayendo sobre una tajada de pan de molde refinado que parecen parodiar el famoso carnaval veneciano, son algunas de las muestras exhibidas en los pasillos y las diferentes salas.

Esculturas « improbables » con sillas rojas de patas frágiles y largas a lo Salvador Dalí, grandes neumáticos encadenados; gigantes personajes de trapo doblados por el cansancio o la angustia, con la cabeza entre las manos en un enorme asiento de avión (Yin Xiuzhen); piezas de un bello mármol blanco drapeado en una urna de cristal que chocan al espectador por la presencia de un insólito trozo de cable cuyo incesante movimiento y sonido recuerdan al de una sierpe acechante (Sun Yuan y Peng Yu); cuerpos deshabitados, de hule negro —a lo Rafael Alberti— con cabezas colgantes, por perchas desde el suelo, como moribundos sostenidos que suben hasta lo alto del techo por enormes escaleras; un brazo mecánico que recoge incesantemente un líquido viscoso que podría ser sangre humana, o la playa artificial donde la vida moderna corre como si no pasara nada a pesar de la falta de mar o de horizonte, performance instalado en el interior del edificio del Arsenal, el cual lleva por título Sol y Mar (Lina Lapelyte, Vaiva Grainyte y Rugile Barzdziukaite) y que otorgó a Lituania el León de Oro al mejor pabellón nacional.

Death is in the air, Alexandra Bircken

Sol y Mar

Can’t Help Myself, Sun Yuan y Peng Yu,

Dear, Sun Yuan y Peng Yu,

Trojan, Yin Xiuzhen

 

 

 

 

El mejor pabellón nacional

Los artistas y países participantes deben abonar importantes sumas de dinero para colocar sus muestras en la bienal. Hay sin embargo otros medios de exponer el arte “por derecho propio” como pudo verse en un “pabellón clandestino” que se ha ganado popularmente el premio al mejor pabellón. Se trata del trabajo de Banksy, que no participaba de forma oficial en la prestigiosa exposición. El enigmático artista urbano británico se presentó cerca del Gran Canal captando la atención de los transeúntes, turistas y periodistas, con una inesperada propuesta: Venice in oil (con doble interpretación: Venecia al óleo / Venecia en petróleo), inspirada en la obra del célebre paisajista veneciano del siglo XVIII, Canaletto. Las imágenes fragmentarias montadas en marcos y expuestos sobre caballetes instalados fuera del espacio de la bienal, hicieron aparecer la irónica imagen de un enorme crucero de los que diariamente entran y salen en Venecia y que, en esta obra crítica, conceptualmente irónica, Bansky hace «desaparecer» el paradigmático paisaje veneciano.

Venice in oil, Bansky, 2019

En el mensaje publicado por Bansky el 22 de mayo en su cuenta de Instagram, mostrando el video Street art en Venecia, el doble del artista aparece con la cara oculta por un sombrero, escondido detrás de su periódico y sentado en una silla, esperando que la gente vea su barcaza. Poco tiempo después es expulsado por los carabineros. Al salir de la plaza, vemos detrás del actor que le interpreta, sobre las aguas, un verdadero crucero. Hemos comprendido su mensaje: Venecia como fenómeno cultural va desapareciendo, bañada en petróleo y bajo el turismo indolente que degrada la ciudad para pesar de sus habitantes. Bansky añade además en su sitio una crítica al mundo del arte y a la Bienal, con una breve leyenda personal más o menos enigmática: «Aunque sea el evento artístico más grande y prestigioso del mundo, nunca me han invitado por ninguna razón».

Video: Street art en Venecia   

Por último, un dibujo característico del estilo de Banksy que aborda además el tema de los refugiados pudo ser observado por los transeúntes al pie de una casa veneciana. Se trata de un niño con un chaleco salvavidas, alcanzado por las aguas y que lleva una bengala de auxilio de humo rosa en la mano. Esto puede significar que en Italia se autoriza a los barcos turísticos a destrozar impunemente el patrimonio, o se expulsa a aquellos que los salvan, como él con su arte. Bansky confirmó también la autoría del mismo a través de las redes sociales.

Venice in oil (detalle), Bansky, 2019

 

https://www.instagram.com/banksy/                                              

Sobre el cambio climático

Otra obra similar, por su temática, a la que expone Bansky, que sorprende por su tamaño, su peculiar diseño y su situación en el centro neurálgico de Venecia y de la Bienal, es la escultura del artista Lorenzo Quinn (hijo del célebre actor Anthony Quinn), cuyo nombre es Venecia sumergida por las aguas, representando la amenaza que se cierne sobre el canal y acaso su segura destrucción como una consecuencia previsible más del cambio climático que a todos nos afecta y nos acecha.

Su otra contribución a la bienal se titula Tendiendo puentes (Building Bridges), cuyos seis pares de brazos celebran los valores de amor y esperanza que deben prevalecer entre los seres humanos.

Venecia sumergida por las aguas

Building Bridges, de Lorenzo Quinn

Building Bridges, de Lorenzo Quinn

 

 

 

 

 

 

Entre las obras procedentes del continente africano sobresalen propuestas como la de la Zanele Muholi, con sus autorretratos de peinados de gran elegancia o su crítica al flagelo de la esclavitud. También los de la nigeriana Njideka Akunyili Crosby, quien pinta interiores domésticos que fueron los suyos mismos y los de su familia en la diáspora. Estas escenas son a la vez planas e infinitamente profundas, con ventanas y puertas que se abren hacia otros espacios e historias que enlazan la de Africa con la de otros continentes, como el de la América insular de Toussaint Louverture. Estos detalles hacen olvidar al espectador la tónica del tratamiento en las obras digitales, cuya presencia en esta bienal 2019 es realmente excesiva.

Zanele Muholi, Sudáfrica

Njideka Akunyili Crosby, P. de Nigeria

A la temática medioambiental corresponde igualmente la obra del pabellón cubano, comisionada por el Consejo Nacional de Artes Plásticas, cuyo nombre Entorno aleccionador sugiere un espacio en el que los artistas Alejandro Campins, Ariamna Contino, Alex Hernández y Eugenio Tibaldi dialogan sobre la relación entre el hombre y la naturaleza, mirando con optimismo hacia un futuro donde todos podremos quizás respirar mejor.

Entorno aleccionador, Pabellón de Cuba

Con la propuesta Naturaleza y biodiversidad en la República Dominicana (de los artistas Darío Oleaga, Ezequiel Taveras, Hulda Guzmán, Julio Valdez, Miguel Ramírez, Rita Bertrecchi, Nicola Pica y Marraffa & Casciotti) se recuerda el drama contemporáneo que afecta a esta preciosa tierra donde la belleza de su naturaleza exuberante se nubla ante las amenazas constantes al ecosistema, y la degradación gradual pero progresiva del medio ambiente. Suspendidas entre sueño y realidad, entre denuncia y responsabilidad, las obras de estos artistas se convierten en una herramienta ética para enviar al mundo sus mensajes de esperanza.

Naturaleza y biodiversidad en la República Dominicana

Otras propuestas de la bienal

El pabellón del Perú de la bienal 2018 se componía de un gran muro que representa la ciudad de Lima, en el que cada huaca está señalada con un nudo, lugar sagrado, reivindicado en la bienal anterior como espacio de identidad, que mostraba un patrimonio arqueológico fundamental de la capital y de todo el país. La propuesta de este año se titula Indios antropófagos, exploración post-conceptual del impacto sensorial de la cultura amazónica en el arte peruano que involucra, en consciente cruce arquitectónico, el espacio amazónico con los azulejos y el hierro forjado importado de Europa durante la época del boom del caucho, para la reinvención de Iquitos como una coqueta ciudad encubierta en la oscuridad de la selva y que aquí se asocia con la estética travestí

Indios antropófagos,  Pabellón del Perú

Khnum across times witness, Pabellón de Egipto.

Si la muestra del pabellón egipcio titulada Khnum across times witness (Khnum a través del testimonio del tiempo) ha sido considerada como algo kitsch por la crítica, la más consternante, según las consideraciones del público asistente es la del pabellón de Israel, con su Field Hospital X (Hospital de Campo X), obra de Aya Ben Ron.                                                         

 El pabellón mismo toma la apariencia de un hospital ambulatorio, aseptizado y frío. El visitante es acompañado por una enfermera que luego de ponerle un brazalete donde inscribe una palabra cualquiera, le hace descubrir una sala de espera donde otras doscientas personas también aguardan. Después, se le adentra en una cabina donde le invitan a « gritar sin ser visto », antes de volver a hacer la cola para entrar en la segunda sala. Según la palabra anteriormente escogida, inscrita en el brazalete, el visitante llega frente a una determinada pantalla con un programa que puede consistir en la visalización de un video de tres minutos sobre abusos familiares, sobre la estructura o las prácticas en los hospitales como el video de un hombre masturbándose y el posterior análisis de dos psicoanalistas, por ejemplo. Y al salir de ese mundo inquietante, dantesco, el visitante absorto se podría preguntar cómo ha llegado a ese sitio. Fabrice Bousteau, director de la prestigiosa revista Beaux-Arts magazine, afirmó ante el micrófono de la emisión francesa La dispute de France Culture, haber salido del pabellón israelí « en un estado de estupefacción total », y que los peridistas que lo acompañaban estaban « en un estado peor », indignados ante semejante experiencia « artística », que busca un acercamiento a determinados temas sociales a través de métodos bien poco convencionales.  

Field Hospital X, Pabellón de Israel.

Un naufragio en Venecia

La ausencia de temática de la bienal de Venecia de 2019 parece haber hecho estallar bajo diferentes formas, algunas teñidas de un baño cromático y auditivo tóxico, las preocupaciones de todos sus participantes ante el marasmo del mundo en que vivimos, el desastre ecólogico y el estado crítico de los océanos o la explotación a ultranza de los recursos naturales. En cada país y en cada artista se puede ver la huella de su entorno histórico y sociocultural o sus vivencias. Las visiones de muchos ante el título escogido por los organizadores del evento (May you live in interest times) parecen ser vagas respuestas, que convierten a la convocatoria en una suerte de menuda pregunta con visos de quimera, o una cuasi premisa que pareciera pretender reafirmar el poder de las máquinas como un arma que en la época actual acaso se impondría inevitablemente al poder de los hombres.

 Vacío ontológico, pesimismo, archivismo o arte documentario de un mundo en vías de extinción, incapacidad para imaginar el futuro o de crear nuevas utopías, ausencia casi total de formas nuevas que salven a la humanidad de su naufragio, tal podría ser (salvo excepciones) el balance de la actual Bienal de Arte de Venecia : un grito anhelante y desesperado por un mundo mejor que no solo deben reivindicar de una u otra forma los artistas, sino que está en manos de todos construir antes de que nuestros ánimos y nuestras acciones salvadoras lleguen demasiado tarde.

Video de presentación de la bienal             https://www.youtube.com/watch?v=UdNtxpKubjQ

Sitio web de la Bienal de Venecia 2019 :  https://www.labiennale.org/en/art/2019

 

 



¿Qué crees que hace la primavera? (poema y acuarela). Por José Luis Fariñas

10 de Junho de 2019, 10:47, por La pupila insomne

¿Qué crees que hace la primavera?

Los amores del Diablo Ilustrado, serie, acuarela, 2018

Que vive agua en el centro del sol,
que no deja huellas sino raíces a veces lastimadas,
que viene medio fría y encequecida, hermana del invierno,
que deshuesa y salva toda luz con su florida sombra,
que te vuelve a nombrar aunque no quieras.

Pero tienes una prisa abominable
a la que ensartas toda clase de amuletos,
martillos de plata, ojos de Horus y prendedores azules,
rojos, pardos y dorados, como tu propia tierra virgen
y prefieres a veces caer, más bien rotundamente,
como tan solo un tronco más entre las almas y los muertos
para que las moscas de la cuaresma elijan.