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La pupila insomne

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La pupila insomne

3 de Abril de 2011, 21:00 , por Desconhecido - | No one following this article yet.
Licenciado sob CC (by)

“Se es o no se es, desde los tiempos de Shakespeare”. Por Miguel Díaz Canel

15 de Julho de 2018, 8:51, por La pupila insomne

Discurso pronunciado por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura del X Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba, en el Palacio de Convenciones, el 14 de julio de 2018, “Año 60 de la Revolución”.  (Versiones Taquigráficas– Consejo de Estado)

Bueno, para empezar a cumplir los mandatos del Congreso y apoyar a Ronquillo y a la nueva dirección, antes de diciembre estoy en Twitter (Aplausos y exclamaciones).

Compañeros de la dirección del Partido, del Estado y el Gobierno aquí presentes;

Estimados Premios Nacionales de Periodismo;

Queridos periodistas:

Después de nuestros más recientes recorridos por varias provincias y de las jornadas de este Congreso, escenarios ambos que nos permiten compartir experiencias y meditaciones con la prensa nacional de un modo más cercano, he comprendido mejor por qué Fidel les pidió una vez que lo consideraran uno de ustedes.

Los periodistas cubanos tienen el mérito indiscutible de haber sostenido la voz de la nación en las circunstancias y las horas más adversas, con admirable lealtad, elevado sentido de responsabilidad, talento, inteligencia y contagioso entusiasmo que genera siempre interesantes propuestas.

No se esperaba y no se espera menos de quienes se enorgullecen de pertenecer a un gremio ennoblecido desde sus orígenes por intelectuales de la talla de José Martí, Fidel Castro y los más brillantes líderes de la Revolución, desde 1868 hasta nuestros días.

Hoy, tras largos y fatigosos años bajo el asedio simultáneo de las más severas carencias materiales y las inaceptables incomprensiones de algunas de nuestras propias fuentes, es legítimo reconocer que la mayoría de ustedes ha tenido que batallar muy duro para ejercer con dignidad un oficio que demanda, no solo talento y esfuerzo, también ideales muy elevados para rechazar, en medio de grandes sacrificios económicos, las ofertas de pagos relativamente “generosos” que la lucrativa industria de las campañas contra Cuba, oportunista y cínicamente, pone a disposición de quienes tienen un precio o creen ingenuamente en el falso discurso libertario de los apologistas del mercado.

Podríamos decir que nunca fue tan retador y desafiante el panorama mediático, pero seríamos injustos con la historia de una Revolución que no ha conocido tregua en su arduo empeño de conquistar toda la justicia y que, desde el primer día, como lo recuerda la frase de Fidel que ha presidido el Congreso, entendió el papel central del periodismo en la defensa de la fortaleza sitiada.

¿Cómo imaginar sin la numerosa prensa clandestina y guerrillera o sin Radio Rebelde el rápido avance del Ejército Rebelde? ¿Qué habría sido de la recién nacida Revolución sin la brillante “Operación Verdad”? ¿Acaso la guerra mediática que robó el nombre del Apóstol, trasmitiendo desde un avión, no fue vencida con tecnologías y nuevos proyectos periodísticos que revolucionaron la radio y la televisión en su momento y hoy todavía?

Gracias a la comprensión de que su verdad necesita del periodismo, Cuba pudo construir un sistema de medios públicos cuya principal fortaleza son ustedes, los periodistas, más eficaces mientras más auténticos, originales y creativos al contar a la nación y al mundo la verdad que “los necesita”.

Lo que podemos decir ahora es que si bien la revolución de las TIC, la era de Internet y la tiranía de las empresas que se dedican al negocio de las comunicaciones, nos plantean desafíos cada vez más fuertes en nuestra condición de economía subdesarrollada, el país no se ha sometido a las reglas de su adversario ni ha cedido soberanía en nombre de la veloz modernidad.

Y que, por más que lluevan intentos de devolvernos al pasado de sensacionalismo y prensa privada bajo máscaras nuevas, ni los medios públicos cubanos ni sus periodistas están en venta.

No acuso injustamente. Apunto a la abierta guerra que se nos hace desde medios que, bajo el paraguas de mejores tiempos en las siempre frágiles relaciones con el vecino poderoso que nos desprecia, han ido escalando en el ataque a lo que nos une —el Partido— y lo que nos defiende —nuestra prensa—, descalificando continuamente a ambos y tratando de fracturar y separar lo que viene de una misma raíz y crece en un mismo tronco.

Aludiendo al tipo de misión que esos medios intentan cumplir con sorprendente articulación que desmiente su supuesta libertad, M. H. Lagarde, ha dibujado con ironía pero sin eufemismos, la nueva clase de líderes que se nos vende, desde esos espacios. Recomiendo la lectura completa de “Los nuevos revolucionarios” de quienes Lagarde afirma:

“…Los nuevos revolucionarios juran y perjuran que no son asalariados del pensamiento oficial, pero aceptan becas en universidades de Estados Unidos o reciben cursos de periodismo en Holanda, donde seguro les enseñan a defender el socialismo en Cuba. Debemos presuponer que tales cursos y becas son gratuitos.

“Los nuevos revolucionarios llaman a la desobediencia cuando más hace falta la unión. Para ellos, expertos también en política, nada tienen que ver con Cuba la persecución ‘judicial’ de los líderes de izquierda en América Latina, los intentos de golpes blandos e invasiones en Venezuela y Nicaragua.

“Los nuevos revolucionarios son democráticos y respetuosos de las opiniones contrarias, por eso quienes no compartan sus posiciones son: sumisos, corderos, obedientes, mediocres, talibanes, khmers rojos, estalinistas, oficialistas y represores.

“La principal misión, por tanto, de los nuevos revolucionarios es la de dividir algo que sin dudas, a veces, consiguen.”

Es apenas un poco más largo el texto de Lagarde, pero bastan estas ideas, por cuanto definen el más urgente desafío de esta época en esta parte del mundo.

Sé que los documentos teóricos y los debates del Congreso, sin desconocer, olvidar o desestimar las urgencias internas, que a la postre también resultan estratégicas, han apuntado a la centralidad de esa batalla que jamás cesará, entre la lógica del capital, egoísta y excluyente, y nuestra lógica socialista y martiana, fidelista, solidaria y generosa.

Porque, aunque nos vendan otra versión de los hechos, la testaruda realidad está demasiado a la vista, pasando dolorosa factura a los que creyeron que el lobo era oveja.

Se es o no se es, desde los tiempos de Shakespeare.

Por supuesto, que el Congreso ha sido mucho más que ese debate central y nos alegra. En primer lugar, vale celebrar que llegamos a esta décima edición con Política de Comunicación Social, documento que define, por fin, como un derecho ciudadano y como bien público, el acceso a la información, la comunicación y el conocimiento; que otorga la mayor autoridad a los directivos de la prensa; que transversaliza a la sociedad y establece obligaciones en ese sentido para instituciones, organismos, autoridades; que defiende los valores y símbolos de la nación y ordena el respeto a la diversidad que somos. Que declara a la comunicación como recurso estratégico de la dirección del Estado y el Gobierno y define el carácter público de los servicios de radiodifusión y comunicación y reconoce solo dos tipos de propiedad para los medios de comunicación masiva: la estatal y la social.

La UPEC y la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana han sido parte activa de la elaboración de la política y de su ajuste y adecuación a los momentos actuales. Prácticamente la totalidad del gremio ha participado en discusiones fundamentales para su posterior aplicación. Hay entusiasmo en el Congreso por las puertas que abre a preocupaciones históricas y recientes del sector, como los sistemas de gestión que otorgan mayor autonomía a los medios y su fortalecimiento, ordenamiento, renovación tecnológica. Entiendo que rabien los que no están invitados al análisis porque no son parte de la UPEC, ni de la sociedad cubana que se ganó con sacrificio y esfuerzos el derecho exclusivo a discutir cómo diseñar el futuro.

Y, por supuesto, no nos asombra que hayan comenzado a lanzar ríos de intriga contra el Partido y el sistema de medios del país los asalariados del pensamiento único mundial en su versión criolla o extranjera. ¿Qué esperaban? ¿Qué sugieren? ¿Acaso que entreguemos, por ejemplo, nuestras agencias de noticias a los brazos del mercado y a sus periodistas a la calle? Pues no. Nuestra Télam no será desangrada. El Fondo Monetario Internacional (FMI) no manda en Cuba.

Por las noticias que he recibido de las primeras jornadas del Congreso, ha sido este un evento exitoso, con economía de informes y planteamientos sólidos y aportadores, desde la experiencia de las bases de la organización en los medios y en la academia. Creo que esto se debe a que la UPEC no ha dejado de funcionar en estos años, ni siquiera en los más desconcertantes y duros, cuando perdieron a su líder natural y formal, al hermano Moltó, como sé que les gusta llamarlo, por el espíritu de camaradería que dejó como estilo de trabajo y su especial relación con las bases a cualquier nivel.

Su brillante definición de para qué sirve la UPEC, su batalla por sumar a los jóvenes a cuanta pelea tuviera Cuba y su capacidad para promover incluso el impulso a la informatización, al uso de las redes sociales y al aprovechamiento intenso de los aportes de la Facultad, dejan una ruta marcada por la que desde hoy transitará un comité nacional renovado sin quebrar la continuidad.

Los resúmenes de las comisiones serán un útil instrumento de trabajo para asumir los nuevos espacios mediáticos, sin temores, creativamente a la ofensiva, venciendo las ventajas tecnológicas de las plataformas colonizadoras con el talento y la creatividad que nos dio nuestra naturaleza batalladora y la herencia cultural y política que nos dejó Fidel, que nos siguen entregando Raúl y sus compañeros de la generación histórica.

No olvido las demandas más fuertes que ustedes nos han hecho: el salario, insuficiente y anclado en viejas resoluciones que es preciso desechar; la situación material precaria de los medios y de los periodistas, tema en el que ya comienza a verse la luz al final del túnel de nuestras eternas escaseces, al menos en provincias, donde las necesidades de los periodistas y sus medios han sido tomados en cuenta en el empleo del 1% de la contribución territorial (los ingresos locales).

Nadie mejor preparado que ustedes para entender que lo pendiente es mucho más que la necesidad de un gremio. Es la necesidad de un pueblo, noble y trabajador, cuyas historias humanas, heroicas y conmovedoras están aún por contarse a plenitud. Como está por parecerse más al país que somos, el país que nuestros medios muestran. Pueden faltar recursos materiales, pero nunca puede faltar el recurso moral y la ética revolucionaria, la cual ustedes cotidianamente aportan, esa que defienden Víctor Joaquín y Aroldo.

¡Por defender estos valores, somos Cuba!

Como les he pedido considerarme uno más, siento también una elevada responsabilidad en la gran tarea que nos queda por delante a ustedes y a nosotros, el Partido, el Estado y el Gobierno para saldar nuestras numerosas deudas con la historia pasada y reciente, que es al mismo tiempo con el futuro.

Sí, la verdad necesita de ustedes. Y la Revolución, nos lo enseñaron Martí y Fidel, es esa verdad más grande que nosotros mismos.

Nos estaremos viendo en el camino hacia ese horizonte que nos debemos.

Muchas gracias (Ovación).

(Juventud rebelde)



Los “nuevos revolucionarios” de la internet en Cuba. Por Manuel Henríquez Lagarde

14 de Julho de 2018, 23:05, por La pupila insomne

Artículo citado en extenso por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz Canel en la clausura del X Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba.

Algunos de los llamados sitios “independientes” en la web cubana, esos mismos que el último Task Force del gobierno de Estados Unidos se ha propuesto promover, han parido de un tiempo acá una nueva especie de revolucionario cubano.  Estas son algunas de sus principales características: 

-Los nuevos revolucionarios presentan como su principal credencial de revolucionarios estar en contra del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, como si esa posición no fuera desde hace mucho, en Washington, parte esencial del plan B para acabar con la revolucion cubana. Obama por ejemplo estaba en contra del bloqueo. ¿Será también el expresidente un nuevo revolucionario?

-Los nuevos revolucionarios son más fidelistas que Fidel, pero al mismo tiempo, solo ven manchas en el principal legado del líder de la Revolución: la Cuba de hoy. 

-Los nuevos revolucionarios, críticos accérrimos del centralismo estatal, nunca crítican directamente al gobierno, sus blancos preferidos son la prensa y algunas empresas que, aunque las llaman dependientes de ese mismo gobierno, según ellos, hacen lo que les viene en gana.

-Aunque los nuevos revolucionarios saben que el bloqueo existe -recuerden ya dijimos que oponerse al mismo era la principal definición de su condición de revolucionario-, todas las culpas de los errores y poblemas de la Cuba de hoy son solo consecuencia de la mala dirección de un grupúsculo de burócratas. ¿Estará también Nikki Haley en la lista de esos nuevos revolucionarios?

-Los nuevos revolucionarios son contradictorios, como bien corresponde a un nuevo revolucionario. Se la pasan diciendo que no les dejan insertar sus nuevas ideas revolucionarias en la prensa estatal pero al mismo tiempo repiten hasta el cansancio que la prensa oficial es aburrida, siempre dice lo mismo y por tanto nadie la lee.

-Los nuevos revolucionarios juran y perjuran que no son asalariados del pensamiento oficial, pero aceptan becas en universidades de Estados Unidos o reciben cursos de periodismo en Holanda donde seguro les enseñan a defender el socialismo en Cuba. Debemos presuponer que tales cursos y becas son gratuitos.

-Los nuevos revolucionarios son expertos en economía por eso saben que el neoliberalismo es la mejor opción para solucionar los problemas de un país ba y por eso ocultan que Julio Antonio Mella era un seguidor de las ideas de Martí y fundador del Partido Comunista de Cuba y lo convierten en un rebelde sin causa, una suerte de James Dean.

-Los nuevos revolucionarios llaman a la desobediencia cuando más hace falta la unión. Para ellos, expertos también en política, nada tienen que ver con Cuba la persecusión “judicial” de los líderes de izquierda en América Latina, los intentos de golpes blandos e invasiones en Venezuela y Nicaragua.

-Los nuevos revolucionarios son democráticos y respetuosos de las opiniones contrarias, por eso quienes no compartan sus posiciones son: sumisos, corderos, obedientes, mediocres, talibanes, khmer rojos, estalinistas, oficialistas y represores. 

-La principal misión, por tanto, de los nuevos revolucionarios es la de dividir, algo que sin dudas, a veces, consiguen.

(Cambios en Cuba)



¿Periodista tú?, Periodista YO.* Por Joel García

14 de Julho de 2018, 13:22, por La pupila insomne

Hace cinco años dialogué en este mismo Palacio, a través de una crónica periodística de nueve inning, acerca de las preocupaciones, ideas, propuestas y compromisos que tendríamos en el trabajo profesional y de la organización para un quinquenio que nos superó con creces y se fue a extrainning.

Hoy intentaré de nuevo dialogar, pero sin béisbol por medio, sobre las mismas preocupaciones, ideas, propuestas y compromisos. Para ellos me auxiliaré de una conversación que para algunos les gustaría que fuera una mera creación literaria, aunque para la mayoría sea la dura realidad de hacer periodismo en la Cuba del 2018, dos años después de la desaparición física del mejor aliado en la conspiración periodística, nuestro Fidel;  con un nuevo presidente que se va legitimando ante su pueblo con estilo propio; y con la generación histórica de la Revolución al frente todavía de la dirección del Partido y de procesos tan trascendentales como la Reforma Constitucional.

Vayamos a la historia en cuestión.

Subió al P-5 con el sudor abrazado a su camisa después de una carrera pequeña. En una mano el maletín con papeles que quizás no utiliza nunca, pero duermen ahí todos los días, en la otra una jaba con tres paquetes de perro acabados de comprar para la comida de la tarde-noche. Se apretó la gente, se apretó el maletín y el chofer cerró la puerta.

-Esto no es fácil, y después dicen en la Televisión que ha mejorado el transporte, yo quisiera a veces saber si los periodistas montan estos P

-Claro que los montan, le respondió sin titubeos otro comprimido con maletín y jaba. Solo que la mejora del transporte la dicen los directivos, no los periodistas.

– A mi no me importa quién lo diga, porque al final el periodista debiera cuestionar al funcionario, emplazarlo y demostrarle que es mentira, que no viva del engaño. Por eso yo casi no leo ni veo nada. Además, en el estanquillo llegan tarde los periódicos y en el noticiero las noticias siguen siendo de actos y más actos. Solo le presto atención al parte meteorológico y para eso si Rubiera no está, casi ni confío. Por eso lo llamaron cuando el ciclón, porque la gente solo le creía si lo decía él, continuó diciendo el hombre mientras un pisotón lo hizo estrujar su cara de dolor.

-Yo vivo en lo último de la Lisa y jamás he visto mi barrio en la televisión y mucho menos en un periódico. Es más, el robo de la bóveda del Ameijeras lo vi en el paquete, el explote del jefe de almacén del Bucanero me lo bajó un socio de Internet y todavía estoy esperando que me digan quiénes son los culpables de que el béisbol cubano no gane un torneo hace más de diez años, remarcó buscando consenso en quienes lo rodeaban en medio del calor.

-Pues debiera ver un poco más la televisión, Lázaro Manuel Alonso está haciendo buenas cosas, denuncia y ha sacado reportes muy críticos. Y con respecto a la pelota eso si tiene tela por donde cortar…, le ripostó casi sin poderse mover el pasajero que tenía frente a él.

-Pero ese es uno, ripostó. Yo al final he llegado a pensar que a ellos le dicen lo que tiene que decir, porque no puede ser que todo sea bueno. Y mira que Fidel y Raúl siempre criticaron eso. Yo recuerdo que en un Congreso, hace ya unos cuantos años, Fidel dijo que cuando él pudo tener acceso a la radio de Guido García Inclán, la COCO, el aprovechaba para denunciar muchas cosas.

-Es cierto, lo dijo una vez, aunque los contextos eran diferentes. No obstante, Fidel es Fidel.

-Ese sí era el caballo, periodista, médico, científico, deportista, militar, un caballo y cuando le preguntaba a alguien que procura saber y responderle bien porque si no lo hacía talco. La Mesa Redonda con él no me la perdía, pero la de ahora no la veo porque no hay debate, ahí todo el mundo está de acuerdo con todo ¿cuándo van a dedicarle una Mesa a la comida, al agua que no hay en la Habana Vieja, a los baches, a la ruta de la leche en polvo en el mercado negro? Yo no digo que los temas internacionales no sean importantes, pero y nosotros ¿acaso todo es perfecto?, preguntó como buscando aprobación entre los apretujados.

-Yo creo que la Mesa ha cambiado y se ha metido en problemas. A veces es verdad que puede ser más polémica, pero cada programa tiene su objetivo como los periódicos tienen los suyos y la radio también. ¿No será que estás juzgando al periodista como si fuera el salvador o la solución de cosas que les toca resolver al gobierno o a otras instituciones? Al final, ellos son como tú, un cubano más que trabaja para informar, interpretar y comentar la realidad.

-Parece que tú tienes al periodista muy cerca en la casa, porque te noto defendiéndolo mucho. Y al final, los dos estamos aquí apretados y empapados de sudor en este P-5 que no va a salir nunca en la TV.

-Pues sí, soy periodista, dijo finalmente el pasajero provocando la mirada del grupo entero que iban en el P a las tres de la tarde.

Hasta aquí la historia por el momento, que pudiera haberla contado cualquier de nosotros, los conectados con los problemas, los que no desmayamos en nuestro empeño de hacer un mejor periodismo, pero que somos enjuiciados todos los días como la cara visible de muchos asuntos en los que no somos los responsables de su solución, pero sí de ponerlos en la pantalla, en la onda radial o en una hoja impresa.

Vayamos ahora al Congreso.  Ayer tuvimos una jornada dedicada a la Política de Comunicación, la cual para muchos es la tabla salvadora de nuestras aspiraciones después de muchos años, en tanto para otros sigue siendo un compás de espera más por el tiempo que pueda demorar en articularse, por el trabajoso y complicado cambio de mentalidad que implicará para funcionarios públicos y porque el paraguas que cobija para mejorar nuestra labor y nuestros ingresos monetarios no parece abrirse a corto plazo, cuando más a mediano plazo, que ni siquiera hoy se traduce en tiempo real: 2,3 o 4 años.

Y no puede haber un divorcio ni desconectarse lo trascendente de la aprobación de esta Política con el periodista que representamos en estas sesiones y que al llegar a nuestros medios nos preguntará a quemarropa: ¿y qué dijeron del salario?, aunque a muchos les parezca una interrogante retórica y casi inexplicable desde el fundamento de que no habrá solución por el momento hasta que no llegue la reforma salarial integral de país.

Lo peligroso no es ni siquiera entender una vez más esa razón, sino el costo que puede representar para la propia implementación de la Política de Comunicación esta espera, el hoyo político que abre para quienes han sido fieles soldados de las ideas y de la Revolución por convicción, pero viven en una Cuba que cambió su modelo socioeconómico, aunque la construcción simbólica de la realidad sigue descansando en quienes menos reciben monetariamente de todo el sector intelectual e ideológico, que como muchas se ha dicho, sostiene también este proyecto de país.

Las redacciones semivacías en muchos medios sufrirán una estocada más, que pudiera ser la última, pues hay colegas, sobre todo en provincias, que han llegado hasta aquí con el milagro de 350 a 400 pesos al mes, sin la más remota posibilidad de inflarlos o multiplicarlos; en tanto otros que pueden hacerlo ( a través de una alguna colaboración o pluriempleo) quizás su salud se esté resintiendo al punto de no ver la famosa luz al final del túnel.

Ya tenemos Política y como paso de avance es trascendental, pero en esencia no es mágica ni responde a lo que nos preguntarán nuestros colegas de redacción. Hoy soñamos con un modelo de prensa para el socialismo que contenga los valores más genuinos como nación, la innovación tecnológica más actualizada y la capacidad creativa heredada de los mejores profesionales. Pero yo la advertía Moltó: La UPEC sirve para decir Sí, donde otros dicen NO.

Por  eso apostamos a que ese nuevo modelo permita voces (ministros y demás actores o decisores) más allá de la comunicación que va tendiendo ya el Presidente con su pueblo, que tenga la crítica al lado de la bella crónica galopando al mismo ritmo, que los directivos sean los verdaderos responsables de la gestión de los contenidos y no cuiden sus sillas cómodas a partir de orientaciones o rutinas, imprescindibles de cambiar cada vez que deban ser cambiado.

Ese futuro, casi presente, tiene que mirar una vez más con intencionalidad y apoyo logístico la formación de los profesionales. ¿Costará tanto retomar el servicio social en los lugares donde existen emisoras municipales, pero ningún periodista graduado? ¿No ha demostrado el país que puede hacerlo con los médicos? ¿Cuánto más revolucionario, formador y creador puede regresar de esa experiencia un joven recién graduado? Sobran los ejemplos sentados en esta sala que vivieron esa experiencia y los decisores debieran sacar mejor las cuentas matemáticas en función de lo que nos enseño Fidel:“no hay nada más económico que la política”.

Antes de contarle el final de la conversación en el P-5 me permito devolver al Congreso tres ideas claves sobre el fortalecimiento interno de la organización y sus retos futuros. Si queremos robustecer el corazón que hizo nacer la UPEC hace 55 años asumamos la defensa de nuestra profesión y de nuestros profesionales en todas las instancias, para que no existan subestimaciones a nuestras ideas ni periodistas estigmatizados por ser polémicos o decir verdades, pero con un tono no adecuado solo para la visión de los decisores, no para el pueblo al que nos debemos y nos lee, escucha o nos ve.

La UPEC tiene la misión de acompañar las transformaciones socioeconómicas del país con un nuevo rostro: informar y explicar las medidas; y  alertar y denunciar cuando algo está saliendo mal. En esencia, mostrar la Cuba real, esa que intentan robarnos con otra intencionalidad los medios privados que, dicho sea también, existen desde hace años entre nosotros con “extraños permisos” de legalidad a pesar de que la Constitución no los reconoce y que se nutren sobre todo de jóvenes talentosos bajo las banderas de que ofrecen una mejor remuneración económica y una libertad creatividad periodística tan entrecomillada como el dueño o perfil editorial que está detrás de ellos.

Rescatemos e impulsemos  en la organización lo que sí es posible y solo cuesta esfuerzo, sacrificio y trabajo como son los espacios de debate, los momentos de confraternidad más allá del torneo de sóftbol, la labor vocacional desde edades tempranas; la concreción de las investigaciones de licenciatura, maestrías y doctorados; el reconocimiento total a nuestros Premios a la Obra de la Vida; las fiestas para estirar los músculos y el alma; y sobre todas las cosas: la unidad dentro de la diversidad que tanto ha proclamado Raúl para un gremio que no sobrepasa los 4 000 mil afiliados hoy.

Termino la historia del P-5

-Así que tú eres periodista, dijo con un tono dubitativo el hombre del maletín y la jaba con el paquete de perros.

-Pues sí, hace 18 años, respondió el colega a la par que cambiaba de manos para aguantarse del tubo por un frenazo inesperado.

-Pero parece que no te ha ido muy bien, porque si no tuvieras algún carrito o algo en que moverte y no estuviera apretujado en este P-5 como yo, que lo cojo porque no puedo pagar un carro de 10 pesos.

Hizo una pausa inesperada y tras un suspiro de alivio soltó su historia.

-Yo tengo a un niño de 12 años ciego, que practica judo desde hace 3 años y me he tenido que coger eso solo para mi ahora porque mi mujer se está quedando ciega también y no puede llevarlo. Aquí donde tú me ves, cuando me baje voy a pasar por la panadería a conseguir un saquito de harina para mandarle a hacer otro kimono con mi hermana porque no puedo pagar 10 ni 15 dólares por uno de los buenos que venden por la calle, contaba el hombre como si liberara tensiones con un amigo.

-Me dijiste que el niño practica judo y es ciego?, le preguntó el periodista.

-Sí, y le encanta. Es más quiere ser campeón paralímpico. Yo tengo fotos de sus competencias y guardo todas las medallas que ha ganado. Hasta un reportaje de la Federación Internacional de Judo le hicieron hace dos años cuando se hizo el Grand Prix de La Habana.

-Pero esa historia no la he visto contada en ningún medio de prensa cubano, comentó el colega asombrado.

– Claro que no, por  eso yo te digo una cosa y no te pongas bravo: ¿periodista tú?, periodista yo, que tengo mil cosas por contar …

Toda la historia descrita es real, más allá de no revelar la identidad del niño por pura ética. La verdad necesita de nosotros para defender la Revolución, pero también para contar historias como la de ese padre, que quizás no conoce de Política de Comunicación ni del modelo de prensa que andamos soñando, pero todos los días se sube como cualquiera de nosotros a un P-5, ama a Fidel como su padre y su hijo aspira a ser campeón paralímpico algún día para hacernos vibrar de emoción a todos.

Muchas gracias

*Intervención en el X Congreso de la Upec



Desde mi mausoleo moscovita: Carta a los norteamericanos progresistas Por V. I. Ulyanov *[enviado a Nelson P Valdés]

14 de Julho de 2018, 11:00, por La pupila insomne

Aunque llevo muerto casi un siglo, me he tomado un tiempo libre en mi cielo revolucionario para comentar acerca de los hechos que se desarrollan en Estados Unidos.

Pero antes, quiero reconocer que no tenía razón cuando pronostiqué que iba a comenzar una revolución social en Norteamérica. Es cierto que en 1910 comenzó una revolución de campesinos al sur de la frontera de EE.UU., pero no dentro de las fronteras de la nación de los capitalistas norteamericanos. Me equivoqué por 94 años.

En 1917 escribí que Estados Unidos se había involucrado “en el sucio y sangriento laberinto europeo de instituciones burocrático-militares que subordinan todo a sí mismos y suprimen todo lo demás”. Esas palabras eran bastante certeras en aquel momento, pero lo son aún más hoy día. Sin embargo, ENTONCES no existía una situación revolucionaria. (1)

Ni en mis sueños más locos pude imaginar que ustedes tendrían que enfrentarse en el siglo 21 con el equivalente de los “sabelonada” [Know Nothing Party] del siglo 19. Los que murieron antes y después que yo, incluyendo al señor Bismarck y al señor Keynes, han sabido como el financiamiento deficitario hizo posible que el capitalismo sobreviviera y floreciera cuando se enfrentara a tantos ciclos financieros (cómo predijo Marx y también nuestros economistas rusos, Kondriateff y Minsky).

Pero ahora están ustedes ahí, en un paisaje político que ningún anticapitalista y antiimperialista pudo haber soñado. Parece que la revolución no está muy distante, y sin embargo, sus líderes capitalistas y políticos no hablan claramente acerca de la crisis, mientras que el interior rural, los pequeños pueblos e incluso una porción de la clase trabajadora no organizada piensan que lo que se necesita es una enmienda a un presupuesto balanceado y actitudes anti-obreras y anti-inmigrantes – metodo conocido para dividir al proletariado. Imagínense, la propia base social que creó a un Mussolini y a un Hitler está tratando ahora de arreglar su economía cíclica capitalista eliminando lo único que la hace permanecer a flote –bueno, además de las transferencias financieras desde China y Japón. Es cierto, ni en mis sueños más locos pude prever la oligarquía financiera que domina actualmente el mundo, aunque fui uno de los primeros de mostrar sus orígenes.

Envidio a los que son radicales y viven hoy en Norteamérica. Tengo algunos consejos para ustedes:

-No se opongan al Tea Party y a los oportunistas financieros capitalistas de derecha que dominan el Partido Republicano. [Mao me dice que dominan a todos los partidos].

-Permitan que la versión contemporánea del Partido No Sé Nada (el Tea Party) exacerbe las condiciones socio-económicas del pueblo norteamericano.

El Tío Joe Stalin, que ha estado conversando conmigo durante muchos años, me informa que él recuerda cuando el padre de los hermanos Koch se hizo millonario construyendo la industria pesada en nuestra Madre Rusia. Stalin cree que los muchachos Koch son socialistas encubiertos que quieren promover el caos en el seno del capitalismo. (2)

Y Mao, quien también se une a nuestras discusiones, piensa que EE.UU. hoy es un ejemplo maravilloso de lo que realmente significa su ensayo “Acerca de las Contradicciones”. Él pronostica que una Enmienda del Presupuesto Balanceado provocará una inestabilidad sistémica que acelerará las precondiciones revolucionarios porque:

Primero, las fuerzas militares norteamericanas ya no podrán proyectar en el extranjero su formidable poderío. Será imposible realizar nuevas guerras si el dinero no se asigna con anterioridad. [Claro, los Saudis bien pudieran comprar al pentagono – por aca se dice que trataron de “volarlo” con aviones civiles.
Segundo, el empleo público disminuirá, así que habrá una población creciente de desempleados., con el elemento agregado de que en nuestros días las expectativas de consumo eran bajas. El capitalista astuto se escapó de la descendente tasa de ganancia por medio de una financialización de la economía mundo, pero todo llega a su fin –el sistema crediticio ha llegado a su máximo punto y no puede continuar operando. Como proclamaron los Obreros Industriales del Mundo, “Este gastado y corrupto sistema no ofrece una promesa de mejora y adaptación. No se avizora una esperanza en las nubes de oscuridad y desesperación que cubren el mundo obrero”. (3)

PERO un consejo: Cuidado que la guerra de clases que se extiende no se convierta en conflictos raciales, étnicos y geográficos. Y cuidado, no vaya a ser que los fascistas terminen por imponer lo que mi amigo Jack London llamó el “Tacón de Hierro”. Él escribió: “De la decadencia del capitalismo egoísta, se decía, brotará la flor de los tiempos, la Hermandad del Hombre. En su lugar, tan atroz para nosotros que miramos atrás como para los que vivieron en esa época, el capitalismo, maduro hasta la podredumbre, envió esa derivación monstruosa, la Oligarquía”. (4)

Afectuosamente, V.I.*

[1] http://www.thenagain.info/Classes/Sources/StateRev.html
[2] http://www.alternet.org/story/146504/
[3]Manifiesto a los Obreros del Mundo, 1905 y 1908.
http://www.historyisaweapon.com/defcon1/iwwpreamblemanifesto.html
[4] Jack London, El Tacón de Hierro,
http://www.gutenberg.org/files/1164/1164-h/1164-h.htm

*V.I. Ulyanov, más conocido por Vladimir Ilyich Lenin, fundó la URSS y fue el líder de la Revolución de Octubre de 1917.

[Esta carta fue enviada por V.I. a Nelson P Valdes, mientras este soñaba en la noche de  11/5/2013]



¿Saldrá Trump de este laberinto? Por Pedro Pablo Gómez

13 de Julho de 2018, 22:45, por La pupila insomne

Cuando mentalmente nos preguntamos qué es un laberinto, nos presentamos un plano con múltiples vías de posibles salidas, algunas cerradas totalmente, otras que avanzan hasta cierto punto pero no llegan al final y una sola ruta dentro de todas las demás que permite salir finalmente, el problema es no equivocarse en el camino elegido. El actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, durante su mandato ha demostrado su pasión por resolver los problemas que afronta el gobierno norteamericano como si fuera un gran laberinto, pero a este no se le ve una salida posible.

El concepto practicado en su etapa de gobierno con el principio de ‘’ Estados Unidos Primero’’ ha generado a escala mundial numerosos problemas con difíciles soluciones, al menos así se aprecia en las áreas del comercio,también en lo social y político. En el plano comercial se pretende dictar las normas de procedimiento a la Organización Mundial del Comercio al propugnar una política  contra la llamada globalización adoptada por la mayor parte de los países  y desarrollar un accionar generalizado de imposición de aranceles.

Puede apreciarse la situación generada con China a pesar de los encuentros entre Trump y el presidente chino, Xi Ji Pin, calificados de prometedores en su inicio y que ahora han requerido pronunciamientos críticos de la Cancillería y el ministerio de Comercio del gigante asiático. También la Unión Europea ha sido sacudida por esta política, además de la situación creada igual con Japón y sus vecinos de Canadá y México, estos últimos junto con los aranceles los amenaza con liquidar el TLCAN.

Ahora, en la reunión que se ha celebrado en la OTAN, donde se aceptaba el pago de un 2 por ciento del PIB a los fondos de esta organización, Trump planteó que tenían que llegar a un 4 por ciento, mientras EEUU se mantendría con un 3.5, lo cual congeló el acuerdo anterior. A la vez, emprendió un ataque contra el gobierno alemán por el desarrollo de un gasoducto pactado con Rusia, llegando a declarar que Alemania estaba entregada a los rusos, provocando la respuesta crítica del máximo representante de la UE quien le pidió a respetar a sus antiguos aliados.

En el orden interno, Trump se enfrenta a los problemas creados por su política migratoria y en la frontera mexicana con la separación de los niños de sus padres. También debe considerarse la inestabilidad en el gobierno por su método particular de imponer criterios contra sus propios asesores, lo cual ha provocado la salida de sus cargos de los directivos que el mismo designó, aparte de la sombra creada en el funcionamiento de la Comisión Investigadora que dirige Robert Muller por la supuesta intromisión de Rusia en el resultado de la elección que lo proclamó presidente.

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Nuestra América también enfrenta distintas situaciones de conflicto a pesar del avance de varios gobiernos del continente y un determinado proceso de regresión en países que tuvieron en su momento políticas progresistas. Todo ello, junto a una posición de suma agresividad contra Cuba, Venezuela y Nicaragua. En estos casos, influido y apoyado por elementos reaccionarios, que incluso llegan a ocupar cargos en el senado estadounidense, defensores del mantenimiento del bloqueo a Cuba y de retirar los avances en las relaciones bilaterales obtenidos durante el gobierno de Barack Obama.

En los casos de Venezuela y Nicaragua, el gobierno Trump mantiene una posición más beligerante en una carrera enloquecida por el derrocamiento del gobierno bolivariano y su presidente Nicolás Maduro, incluso con la variante de provocar un enfrentamiento militar apoyado por el secretario de la OEA, Luis Almagro y los elementos afines en dicha organización continental alimentada y dirigida desde la Casa Blanca. Para Nicaragua apela a las viejas tácticas utilizadas en las llamadas revoluciones de colores, usadas en algunos países del Este de Europa y con la forma de protestas ‘’populares’’ de oposición al gobierno con grandes dotes de violencia y negando soluciones dialogantes.

Todo ello, apoyado fundamentalmente en su condición de potencia mundial con poder nuclear, lejos de cumplir sus promesas de campaña de regresar  a los soldados a la tierra norteamericana con más de 60 mil efectivos en Europa,  miles en tierra afgana, mas de 100 mil en Asia y disímiles bases en territorio continental y del Caribe, aparte de sus comandos operativos para nuestra área geográfica.

Con el desarrollo del actual gobierno del norte y las características personales del mandatario en funciones, no está nada claro si su capacidad será capaz de encontrar una salida viable al laberinto de situaciones que enfrenta, o si por el contrario será  el centro de un conflicto de mayores dimensiones.