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La pupila insomne

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La pupila insomne

3 de Abril de 2011, 21:00 , por Desconhecido - | No one following this article yet.
Licenciado sob CC (by)

Macri deja a Argentina en ruinas. Por Ángel Guerra Cabrera

22 de Agosto de 2019, 9:22, por La pupila insomne

El régimen neoliberal de Mauricio Macri consumó una de las mayores transferencias de recursos en la historia argentina desde los sectores populares al capital financiero transnacional, incluidos los miembros de su gabinete. El cinismo de la restauración neoliberal macrista es ilimitado. Macri y su gobierno de magnates no tardaron en aprovecharse del gran éxito económico y social heredado del kirchnerismo para ir gradualmente a la restauración neoliberal. Las robustas redes de protección social creadas por el gobierno anterior propiciaron que muchos argentinos no se dieran cuenta al principio del hoyo negro a que los empujaban. Los nuevos gobernantes, con la mayor impudicia, argumentaban que la supuesta “pesada herencia” dejada por el kirchnerismo los forzaba a aumentar hasta en 2000 por ciento las tarifas de los servicios públicos para “equilibrar” las cuentas fiscales.  Dos años aproximadamente pudieron sostener esta ficción, al extremo de lograr el posicionamiento de Cambiemos como primera fuerza política en las elecciones legislativas de 2017, lo que parecía afirmar sólidamente su proyecto de contrarreformas sociales.

Los astros parecían alinearse a favor de la derecha llegada al gobierno por vía electoral, algo insólito en la Argentina de los recurrentes golpes de Estado y dictaduras militares.  Más aun, cuando logró vencer electoralmente en 2015 a un gobierno que no solo sacó al país de su más profunda crisis económica y lo dejó apenas sin deuda, sino que creó cinco millones de puestos de trabajo y aplicó programas de bienestar para la mayor parte de la población. Las victorias electorales de Cambiemos son una tremenda lección para futuros y actuales gobiernos populares. El ascenso social de millones no se traduce necesariamente en igual número de votos ni consolida proyectos populares. La salida del desempleo, el acceso al trabajo bien remunerado y la conquista de la educación, salud y seguridad social gratuitas no aseguran por sí solos que sus beneficiarios sufraguen por la opción popular. Si no van acompañados de un serio trabajo de formación y participación política de las mayorías, puede ocurrir que aquellas elijan a sus enemigos para gobernarlas. Justo lo ocurrido al votar a Macri, quien llegó a la presidencia con una propuesta muy articulada, basada en el estudio de las debilidades y errores del gobierno kirchnerista. Entre ellos creer que los beneficios económicos revierten en votos automáticos para quienes los implementan y otro muy importante: la subestimación del tema de la corrupción. Claro, exagerado por los medios de difusión dominantes como práctica generalizada del gobierno popular y usado por el macrismo para encarcelar, con la complicidad de jueces y fiscales venales, a funcionarios kirchneristas de limpia trayectoria y hasta para perseguir con saña inaudita a Cristina Fernández. No han podido encarcelarla debido a que la protege el fuero y, aun si lograran retirárselo, porque, en todo caso, el precio político a pagar sería demasiado alto.

El macrismo, sin embargo, no pudo continuar la buena racha. Solo se necesitó que, en diciembre de 2017, hiciera votar en el Congreso una ley lesiva para cientos de miles de jubilados beneficiados por el gobierno de Cristina. “El pueblo entero -explica Aldana Martino- se movilizó para luchar en las calles como hacía décadas no sucedía. Primero las organizaciones políticas y sociales, fuertemente reprimidas, y luego la gente de a pie de todos los puntos de la ciudad para decirle no a la reforma”. El costo político fue alto para Cambiemos. Es allí donde tal vez se da el punto de giro que conduce año y medio después a la victoria en las PASO del dúo formado por Alberto y Cristina Fernández. Pero debe subrayarse, el descomunal tamaño del triunfo no solo se debió al profundo deterioro económico a que Macri ha conducido al país. También influyó mucho un intenso ciclo de lucha social, como en el ejemplo recién señalado, la honesta e inteligente autocrítica de Cristina y el plan estratégico por ella delineado a partir de una fina reflexión sobre los gobiernos kirchneristas, que, entre otras acciones la llevó a proponer a Alberto la candidatura presidencial.  Ello condujo a sumar a muy importantes sectores del peronismo, a completar la unida del campo popular y a la tremenda paliza propinada a Macri en las PASO, que coloca inexorablemente en la Casa Rosada al dúo FF y genera ya una gran ola expansiva nuestroamericana. Había que ganar, pero por goleada.

Alberto y Cristina recibirán un país endeudado hasta las orejas, en el que Macri dilapidó en un suspiro, para beneficio propio y de los especuladores, 57 mil millones de dólares otorgados por el FMI, con legiones de desempleados y hambrientos, un riesgo país que ya empareja con el de Venezuela, bloqueada, asfixiada y agredida por el imperio. Alberto ha anunciado que comenzará por aumentar los salarios y las jubilaciones. Muy pronto se verá la diferencia entre su propuesta alternativa y el neoliberalismo excluyente y agonizante.

@aguerraguerra



La mafia terrorista absorbió a los “alternativos”: “van a limpiar el parque con tu cabeza”. Por Iroel Sánchez

21 de Agosto de 2019, 8:07, por La pupila insomne

La redes sociales son un escenario de debate político en el que lamentablemente se ha hecho normal el insulto a nivel universal.

Pero en el caso de los temas relacionados con Cuba, donde hay un grupo de personas beneficiadas por el presupuesto de más de 50 millones de dólares anuales, incluyendo lo utilizado a través de terceros países, que destina públicamente el gobierno norteamericano a la subversión y la propaganda contra la Isla diciendo que es para “ayudar a fomentar el surgimiento de la sociedad civil y el sector privado en la base”, esto se ha hipertrofiado aún más y se puede llegar a la amenaza abierta contra quienes discrepan de las acciones subversivas patrocinadas desde Washington. 

Este sábado 17 de agosto, la frustración de algunos al ver cómo se les destruían sus mentiras y que la confrontación que deseaban provocar entre un grupo de jóvenes e instituciones del gobierno cubano daba paso a la colaboración e integración con el fin de ampliar el alcance de la informatización, del insulto se pasó abiertamente a la amenaza fascistoide y violenta de la que sólo pongo cuatro ejemplos como botón de muestra.

Tanto en la convocatoria como en el “análisis” de lo sucedido el sistema de medios privados que nos dejó Obama -esos que se dicen “alternativos”- empleó el mismo lenguaje y exhibió los mismos objetivos de la Fundación Cubano Americana, Radio y TV Martí y El Nuevo Herald, todos irritados porque la confrontación que tanto han deseado dio paso a la integración y la colaboración entre cubanos que no paga el Tío Sam. La frustración es evidente, ¿y la diversidad que tanto dicen querer para Cuba? Ausente. En el mismo coro se puede ver a la becaria de Harvard con la tuitera de la Sección de Intereses de Estados Unidos, que a los “teóricos” de la fenecida Cuba Imposible, impulsados todos por la Internet Task Force para Cuba creada por Donald Trump.

¿”Limpiar el parque” con mi cabeza? No tienen que esperar a que las agresiones de quienes les pagan y alientan dobleguen a un pueblo indoblegable, si tuvieran el valor deberían intentarlo ellos, ¿o es que como todos sus antecesores y cofrades, esperan que el imperio les haga la tarea y entonces ser felices en los célebres “tres días para  matar”?

Como he dicho otras veces sobre el miedo que aspiran a infundir: cree el ladrón a todos de su condición, pero amenazar e insultar con el apoyo del gobierno más poderoso de la historia, con un fascista al frente, no es suficiente para hacer callar a quien no se averguenza de ser comunista. Sí, orgulloso de ser comunista con el ejemplo de Fidel, de Mella y el Che, a los que nunca callaron las amenazas ni las calumnias.

Pero…¿no éramos los comunistas los unánimes? Pues si el coro de la “diversidad” repite a a todo pulmón que los “Joven Club asorbieron a SNET” de El Nuevo Herald a El Toque, pasando por Diario de Cuba, y otro cubaimposibilista reparte el juego ¿no será hora de percatarse de que la contrarrevolución más sórdidam, violenta y terrorista absorbió a los “medios alternativos” y ya son uno los dos? Como me dijo Javier Gomez: “les pasó como a los rebeldes sirios, se los tragó el Estado Islámico” y no es exageración, pues hasta se habla de cortar cabezas y limpiar parques con ellas.

Por cierto, no sé si lo de “limpiar” parques con cabezas lo han practicado en el Oriente Medio aquellos que ya se sabe que como los de aquí fueron creados por Hillary Clinton y Barack Obama o es un aporte del talento local.



Viva la República: La historia de por qué Cuba parió una Revolución. (video) Por Pastor Vega

20 de Agosto de 2019, 8:53, por La pupila insomne



Se fue a bolina, de Noel Nicola (+ sonido) Por Van Van.

19 de Agosto de 2019, 10:19, por La pupila insomne

Se Fue a Bolina
Noel Nicola

Está esperando su tranvía,
Con traje a rayas, corte inglés,
Con su sombrero de pajilla
Y sus “dos tonos” en los pies.

Se fue a bolina,
Se fue a bolina,
Se fue a bolina el treinta y tres.

Está quizás leyendo a Nervo
Alguien tapó bien a Martí,
Temblando ante la cesantía,
Va zapateando el adoquín.

Se fue a bolina,
Se fue a bolina,
Se fue a bolina pasaba así.

Vale el café sólo un centavo
Pero el centavo no se ve.
Las vacas gordas van nadando,
Derecho al Norte, al Norte cruel.

Se fue a bolina,
Se fue a bolina,
Se fue a bolina el treinta y tres.

De todo lo que el aire lleva,
Se le quedaron en la piel
Sólo sueños que hubo en Pablo,
En Julio Antonio, y en Rubén,
Y lo demás:

Se fue a bolina,
Se fue a bolina,
Se fue a bolina, no volverá.



Elogio del congelador de precios. Por The New York Times

18 de Agosto de 2019, 13:30, por La pupila insomne
Comparto la opinión brillantemente expresada por Fernando Martínez Heredia de que The New York Times es una gran empresa del sector de información y formación de opinión pública, antigua e influyente, y se sujeta a normas correspondientes a la idea que tiene de su función y al papel que le toca al servicio del orden vigente en su país y su política exterior imperialista. En todo sistema de dominación desarrollado cada uno tiene su esfera, sus maneras y su función. Que yo sepa, nunca ha mostrado alguna simpatía por la sociedad que tratamos de edificar en Cuba, pero puedo admitir que forma parte del sector educado de nuestros enemigos”
Sin embargo, como en los medios de comunicación cubanos no hay columnistas de economía ni en la televisión cubana hay programas habituales sobre temas económicos, a pesar de los reiterados llamados del Pesidente Miguel Díaz-Canel a “enfrentar con sólidos argumentos desde la Economía Política, la plataforma neocolonial y neoliberal que nos quieren imponer, aferrada a los mitos y fetiches construidos por el neoliberalismo” que permitan encontrar un enfoque mínimamente diferente al que la “diversa y plural” prensa que habla sobre Cuba repite unánimente desde El País y El Nuevo Herald al sistema mediático privado sembrado en la Isla por la política del Presidente estadounidense Barack Obama, traigo este artículo sobre un político y economista triunfador en las recientes elecciones primarias argentinas que, según el Times es recordado muy positivamente por “un plan de congelamiento de precios de un conjunto de alimentos y productos esenciales”.


No soy especialista en economía ni pretendo polemizar con nadie, que seguramente merece mucho más respeto y tiene más autoridad que yo en ese campo en el que está en todo su derecho de emitir sus opiniones. Además de que, por supuesto, Argentina no es Cuba, ni un plan de control de precios que funcione allí tiene por qué parecerse, copiarse y ser exitoso aquí, pero en medio de tal unanimidad de una parte y silencios de la otra, tal vez algo aporte leer que una vez, en alguna parte, hubo “control de precios” y alguien no sólo siguió vivo después de aplicarlo sino que “estas políticas tuvieron un alto nivel de aceptación” y permiten que su gestor vuelva triunfalmente a la política y muy probablemente sea la máxima autoridad de una de las ciudades con mayor importancia económica en América Latina. Todo ello según un medio de comunicación que es venerado y tomado como referencia por la misma prensa que repite y repite que eso es imposible.
A continuación el artículo íntegro del New York Times, publicado allí el 16 de agosto de 2019.

El exministro de Economía de Argentina podría ser el próximo gobernador de la provincia de Buenos Aires. Su perfil moderado sería una respuesta para el peronismo de izquierda.

Por José Natanson

El autor es periodista y politólogo.

  • 16 de agosto de 2019

BUENOS AIRES — Junto al casi seguro regreso del peronismo a la presidencia, las elecciones primarias argentinas, conocidas como las PASO, dejaron una sorpresa con nombre y apellido: Axel Kicillof, candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Con más de la mitad del total de los votos, Kicillof logró una diferencia del diecisiete puntos frente a la actual gobernadora, María Eugenia Vidal, quien hasta el momento era la política con mejor imagen del país y la gran esperanza de renovación del macrismo. Si el 27 de octubre se confirman estos números, se convertirá en el responsable de gobernar una provincia que, resultado de la organización territorial psicodélica de la Argentina, concentra el 38 por ciento de la población (y un porcentaje aún mayor de los problemas nacionales).

Tras tres años de recorrer la provincia y en el marco de una ola peronista que alcanzó a prácticamente todo el país, ahora se encamina a convertirse en el segundo político más importante después del presidente.

El desafío que enfrenta de cara a las elecciones de octubre es mayúsculo. Con casi 17 millones de habitantes sobre un total nacional de 44 millones, Buenos Aires es un país dentro del país. Incluye dos ciudades de medio millón de personas, extensos campos, puertos marítimos y fluviales, casi la mitad de la capacidad industrial del país y el inabarcable conurbano bonaerense —un cordón superpoblado que envuelve la ciudad de Buenos Aires— y que combina algunas islas de enorme riqueza con un océano de desempleo, inseguridad y pobreza.

De ganar, Kicillof podría desarrollar un gobierno progresista en una provincia cuyos últimos gobernadores estuvieron más atentos a su imagen personal que a la vida de sus habitantes. Y si es exitoso podría convertirse en la cara de la renovación del kirchnerismo, una fuerza que nunca había encontrado a una figura —fuera de los integrantes del matrimonio fundador, Néstor y Cristina— capaz de expresar su versión izquierdista del peronismo y que al mismo tiempo contara con la popularidad necesaria para ganar elecciones.

El meteórico ascenso de Kicillof fue posible, en primer lugar, por una campaña austera, que transcurrió a bordo de un Renault Clio manejado por un amigo y con el acompañamiento de un pequeño equipo de colaboradores y que no cedió ante algunos imperativos de la mercadotecnia política: el candidato se negó, por ejemplo, a exhibir a su familia como un trofeo. En una Argentina hiperpolarizada y acostumbrada a un debate político feroz, Kicillof también evitó los agravios y los golpes bajos.

Pero lo más significativo es la trayectoria singular de este economista de clase media de 48 años, doctorado en la Universidad de Buenos Aires con una tesis sobre Keynes, militante político desde su adolescencia, que llegó al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner casi de casualidad. La Cámpora —la organización juvenil del kirchnerismo— buscaba una pata económica, que encontró en el Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (Cenda), el laboratorio de ideas progresista cofundado por Kicillof. Primero solo y luego junto a varios integrantes del Cenda, Kicillof ocupó diferentes cargos hasta que en noviembre de 2013 fue designado ministro de Economía.

Era un momento delicado. Argentina sufría de un largo período con una economía errática y descoordinada, que incluyó seis ministros en ocho años, y de la acumulación de una serie de problemas surgidos a partir del estallido de la crisis global de 2008: déficit comercial, creciente desbalance energético, inflación, bajo crecimiento.

Heterodoxo en su concepción económica, Kicillof recurrió a la fuerza del Estado como instrumento decisivo para morigerar las consecuencias sociales del estancamiento y el alza de precios. Por eso, aunque los resultados macroeconómicos de su gestión fueron dispares (el PIB cayó dos años y creció uno, la inflación se mantuvo alta), estas políticas tuvieron un alto nivel de aceptación. El contraste con el gobierno macrista, que las desmontó silenciosamente, contribuyó a resaltar el acierto de la perspectiva pragmática de Kicillof.

Pero, además, en un gabinete penetrado por la corrupción de varios de sus integrantes, Kicillof —quien durante tres años contró los resortes económicos del país— no enfrentó ninguna causa de corrupción.

La provincia de Buenos Aires es territorio heterogéneo y desigual. Los últimos dos gobernadores, el peronista Daniel Scioli y la macrista Vidal, dedicaron más esfuerzo a alimentar sus ambiciones presidenciales que a mejorar la vida de los habitantes de la provincia. Quizás por eso ambos fracasaron.

Por formación, experiencia de Estado y el conocimiento acumulado durante sus recorridos en el Clio, Kicillof tiene todas las condiciones para marcar una diferencia con las mediocres gestiones anteriores. Pero para ello es necesario que combine estas cualidades con un enfoque flexible y amplio, que priorice a los sectores más castigados por la crisis pero que también desarrolle un enfoque abierto hacia los “ganadores” económicos de estos años, entre los que se destaca el poderoso sector agropecuario.

Quizás así Kicillof comience a cambiar la suerte de una provincia que concentra —brutalmente exacerbados— buena parte de los problemas de la Argentina, y sea la oportunidad que estaba buscando el peronismo de izquierda.

José Natanson es director de Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, y autor de ¿Por qué? La rápida agonía de la Argentina kirchnerista y la brutal eficacia de una nueva derecha.