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La pupila insomne

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La pupila insomne

Aprile 3, 2011 21:00 , by Unknown - | No one following this article yet.
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“Lo que fue Emile Zolá para Dreyfus, será René para los Cinco”

Settembre 13, 2013 5:05, by Unknown - 0no comments yet
Iroel Sánchez
José Pertierra, abogado cubano
José Pertierra

José Pertierra es cubano, viajó a Estados Unidos a los 9 años y se graduó en leyes por la Universidad de Georgetown en Washington DC, ciudad donde reside y tiene su bufete. Como profesional se ha especializado en casos de Derechos Humanos e Inmigración. Representa al gobierno venezolano en el caso para la extradición del terrorista Luis Posada  Carriles y ha seguido muy de cerca desde su mismo origen el caso de “Los Cinco”. A propósito de cumplirse quince años del arresto en Miami de Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, Fernando González y René González, Pertierra accedió a responder este cuestionario

Iroel Sánchez: Suponiendo que tuvieras que explicarle a un norteamericano promedio el llamado “Caso de Los Cinco“, ¿qué le dirías?

José Pertierra: He estado tratando de explicarle este al pueblo estadounidense desde hace años. El problema es que ha sido muy difícil hacerle llegar el mensaje.

Los Cinco son inocentes de haber conspirado para cometer espionaje en contra de los Estados Unidos.  Fueron condenados en Miami, a pesar de que la fiscalía no pudo presentar ni un solo documento clasificado que hayan obtenido o tratado de obtener.  Fueron condenados, porque Miami es una ciudad sumamente parcializada en contra de Cuba.  El pueblo estadounidense se enteró, creo que por primera vez, de ese fenómeno cuando el caso Elián.  Solamente en Miami alguien en su sano juicio puede pensar que hay que quitarle la patria potestad al padre de un niñito de 6 años, únicamente porque el padre desea vivir con su hijo en Cuba.

Predomina en Miami un odio enfermizo desde que llegaron los batistianos a Miami, después del triunfo de la Revolución. Lastimosamente es un odio que se hereda y que domina la conversación sobre Cuba cotidianamente en la radio y la televisión miamense.

Solamente en Miami, pudiera un jurado condenar a cinco personas que se dedicaban infiltrar a las organizaciones terroristas del sur de la Florida.  Los Cinco lograron obtener evidencia para que el FBI arrestara a los terroristas de Miami, pero en vez de arrestar a los terroristas el FBI arrestó a los Cinco.

Fueron condenados ante un jurado sumamente parcializado y sentenciados a largas penas carcelarias.  Gerardo Hernández, por ejemplo, fue condenado a doble cadena perpetua más 15 años, porque también lo condenaron por conspiración para cometer homicidio: un cargo tan ridículo que la propia fiscalía quiso retirarlo porque pensó que podía probarlo.  Por razones misteriosas, la Jueza Lenard no  permitió el retiro de ese cargo y Gerardo fue injustamente condenado a una cadena perpetua adicional sin evidencia alguna.  Solo en Miami puede haber ocurrido eso.

Contestando tu pregunta, le diría al pueblo estadounidense que, aunque no se hayan enterado, Miami funciona con sus propias reglas, prejuicios y odio.  Le diría que los Cinco hubiesen sido absueltos de todos los cargos—salvo de no haberse inscrito como agentes de Cuba—si el juicio se realiza en cualquier otra ciudad del país.  Le diría que la fiscalía lo sabía y que por eso insistió tan fuertemente para que la jueza denegara la solicitud de la defensa para un cambio de sede.  Le diría que los Cinco son inocentes y que no recibieron en Miami el debido proceso de la ley, y que sus derechos constitucionales fueron violados en Miami y que hay que liberarlos inmediatamente.

I.S: Has seguido de cerca el tema de Los Cinco ¿Cómo ves la su situación en este momento y qué perspectiva ves de solución?

J.P: La solución del caso de los Cinco está en manos del Presidente Obama.  Con un plumazo puede liberarlos.  La Sección 2 del Artículo 2 de la Constitución de los Estados Unidos le otorga al Presidente pleno poder—sin restricción alguna—para perdonar la condena de un preso o para concederle clemencia ejecutiva y liberarlo inmediatamente.

Un perdón es un acto ejecutivo que absuelve al acusado de todas las consecuencias de su condena.  Una clemencia mantiene la condena pero reduce o elimina la sentencia.  Ambos mecanismos tienen como resultado la liberación del preso.

Históricamente, los Presidentes han concedido miles de perdones y clemencias.  Por ejemplo, los Presidentes Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush Sr., Clinton, Bush Jr. y Obama han concedido 4,828 perdones y clemencias en las últimas cinco décadas.  http://www.justice.gov/pardon/statistics.htm

Los Cinco fueron procesados injustamente por el gobierno de los Estados Unidos, porque son cubanos, y Washington mantiene una relación muy tirante con la Revolución.  Pero el Presidente Obama ha dicho que está dispuesto a dialogar con todas las naciones.  El Presidente debiese estudiar las acciones del Presidente Woodrow Wilson después de la primera guerra mundial, cuando perdonó a decenas de socialistas, pacifistas y sindicalistas que habían sido condenados injustamente durante la guerra.  Un vocero del Departamento de Justicia explicó en 1919 que el Presidente los había perdonado, porque “los presos fueron víctimas de las pasiones y los prejuicios guerreristas, y consecuentemente habían recibido largas sentencias que no estaban en proporción a los delitos.”

Igual los Cinco fueron condenados a largas sentencias que no estaban en proporción a las acciones que cometieron.  Vinieron a los Estados Unidos para acumular evidencia, que Cuba posteriormente compartió con el FBI, sobre unos terroristas que habían volado aviones, puesto bombas en hoteles  y restaurantes en Cuba y asesinado a muchos cubanos.  No merecen estar presos.  Al contrario, el gobierno de los Estados Unidos debería agradecer la entrega de la evidencia que, gracias a ellos, Cuba le proporcionó al FBI.  También debería darle una explicación al mundo de por qué Washington no ha querido arrestar y procesar a los terroristas de Miami

I.S: Como jurista que trabajas en Washington DC ¿Qué conocimiento y sensibilidad aprecias entre abogados y profesionales del derecho en Estados Unidos acerca de este caso?¿Conocen las violaciones y arbitrariedades que se han cometido contra René, Gerardo, Antonio, Fernando y Ramón?

J.P: Lastimosamente, no se ha logrado educar a los abogados estadounidenses sobre el caso de los Cinco.  Son muy poquitos los que lo conocen y una  pequeñísima minoría la que conoce las violaciones que ha cometido el gobierno contra esos cinco inocentes compañeros.  Es una reflexión de la sociedad estadounidense que los medios televisaron en vivo y en directo el juicio completo de Jodi Arias, una mujer que mató a su marido en Arizona, pero no reportan sobre el caso de los Cinco. Que el caso O.J. Simpson haya también sido televisado, comentado y revisado ad nauseam por los medios, pero nada sobre los Cinco.  Así es este sistema.  Vale más el teatro que la realidad.  La farándula pesa más que la injusticia

I.S: ¿Por qué la prensa de Estados Unidos continúa dando un tratamiento marginal al tema de Los Cinco?¿Es posible cambiar eso?

No es nada fácil cambiar el trato marginal que la prensa le da al caso de los Cinco, pero sí es posible utilizar los medios alternativos para hacerle llegar la historia de Los Cinco al público.  Ya los medios tradicionales no tienen un monopolio sobre la prensa. Ahora existe Facebook, Twitter, los Blogs, el YouTube, y otras formas de comunicación.  Los jóvenes estadounidenses no leen la presa escrita, y no ven los noticieros nacionales.  Se informan a través de los medios alternativos y los programas de comedia noticiosa como, por ejemplo, el programa de Jon Stewart.  Hay que buscar la manera de penetrar esos medios.  Esta idea de René, la de cinta amarilla, es genial.  Sintoniza con la historia del propio pueblo estadounidense.  Acá reconocen enseguida lo que significa la cinta amarilla.  La identifican con los prisioneros de guerra que tenían en Vietnam, con los rehenes que tenían en Irán, y con los deseos humanitarios de los familiares de cualquier preso.  También el video que grabaron nuestros músicos.  Silvio, Amaury, Kiki y los demás cantaron en inglés una canción muy conocida acá.  La canción de Tony Orlando: “Tie a Yellow Ribbon”.  Esa canción llegó a ser número 1 en los Estados Unidos en 1973.  Todos la conocen.  A través de la cultura, de los artistas, de los músicos, los escritores, y los poetas, utilizando los medios alternativos le podemos llegar al corazón del pueblo estadounidense.  Un video de Silvio, Amaury, Kiki, Frank Fernández y otros músicos cubanos con algunos músicos estadounidenses sería todavía más fuerte.  Ojalá que puedan lograr eso

I.S: ¿Cómo recibiría la opinión pública norteamericana un gesto del Presidente Obama liberando a nuestros cuatro compatriotas que aun están en la cárcel por combatir el terrorismo, al que muy probablemente el gobierno cubano respondería con la excarcelación de un ciudadano estadounidense que guarda prisión aquí por violar la soberanía cubana, implementando los planes de “cambio de régimen” que financia Washington contra la Isla?

J.P: Te lo digo muy francamente: ni fu, ni fa.  No creo que los temas de Cuba, los Cinco o incluso el de Alan Gross están en el radar de la opinión pública estadounidense.  Cierto es que la liberación de los Cinco y de Alan Gross saldría en la prensa por aproximadamente 48 horas.  Pero después de eso, pasarían la página para volver a concentrarse en el próximo escándalo sexual de algún politiquero o algún video escandaloso que grabe Miley Cyrus.  Este país es así.  Algo que muchos en Cuba no han logrado entender o aceptar, porque es algo tan insólito

I.S: En estos momentos desde Cuba se impulsa una nueva campaña por la liberación de Los Cinco que incluye el llamado de René González, el único de estos antiterroristas que ha podido regresar a Cuba, a utilizar un símbolo como las cintas amarillas para dirigirse al pueblo estadounidense. Destacados músicos cubanos  han versionado la canción que en 1971 popularizó en Estados Unidos el uso de la cinta amarilla para esperar a un ser querido. Escribiste un artículo en que llamas a desatar un “huracán amarillo” que llegue hasta la Casa Blanca ¿Qué relación ves entre lo que hagamos en Cuba y el hecho de que se conozca esta enorme injusticia en Washington?

J.P: Arriba te contesté esta pregunta, antes de que me la hicieras.  Pero te quisiera recalcar.  La campaña de la cinta amarilla es una de las mejores ideas que ha surgido alrededor del tema de los Cinco.  No le vamos a llegar al pueblo estadounidense con discursos o anuncios pagados en el Washington Post.  Tampoco con pancartas en Miami.  Tenemos que llegarle por el costado.  Es decir, a través de la cultura y de los medios alternativos usando símbolos que se entiendan acá.  La batalla para liberar a los Cinco pasa por el corazón de este país.  Hay que llevarles el mensaje al estadounidense de a pie en Kansas, en Iowa, en Indiana, en Ohio, y en Illinois.  En ciudades como Chicago, Boston, Washington y New York.  Así ganamos el caso Elián.  Miami es una ciudad contaminada de odio contra Cuba.  Si hubiésemos batallado el caso Elián en Miami, hubiéramos perdido.  Lo ganamos, porque nos enfocamos hacia el pueblo estadounidense y no hacia los cubanos de Miami.

Tengo la confianza que la liberación de René marca una nueva etapa en esta lucha.  René es el rostro de los otros cuatro compañeros.  Hasta ahora el caso no tenía rostro, porque los Cinco estaban todos presos.  Ahora uno está libre y puede educar al público sobre el caso.  Lo que fue Emile Zolá para Dreyfus será René para los Cinco.  Cada caso político necesita un Emile Zolá.  Ya los Cinco lo tienen.  Se llama René. (Publicado en CubAhora)

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Tony Guerrero: Acuarelas para la libertad

Settembre 12, 2013 15:22, by Unknown - 0no comments yet
Víctor Casaus
La regilla de Ventilación

La regilla de Ventilación, Antonio Guerrero

La primera noticia de Tony sobre el nuevo proyecto llegó poco tiempo después de terminar su libro “Enigmas y otras conversaciones”. Para resumirlo con sus palabras de laborioso artesano de la letra y la imagen, se trataba de seguir siguiendo: continuar, ahora desde el colorido de las acuarelas y la precisión de las descripciones en las que convivían el dolor, el amor y el humor, la batalla silenciosa y cotidiana para lograr la justa y justiciera liberación de los Cinco a través de la belleza, la constancia y el rigor.

“Después de pensar en lo que pudiera definir a los cinco en esa etapa de las acuarelas; así como pensando en que mis hermanos participarán en este proyecto –decía Tony– propongo como título para la exposición: “Yo me muero como viví” (con la certezade que nuestro hermano Silvio nos prestará, con mucho agrado, ese verso de “El necio”).”

Así era, así es y aquí están en las paredes de este Memorial, las quince obras plásticas con las que Antonio Guerrero Rodríguez documenta aquellos 17 primeros meses de encierro y aislamiento, en esa zona del ensañamiento y la crueldad que anunciaba el resultado del engendro jurídico, amañado y mañoso, cargado de prejuicios y revanchas que vendría a continuación.

Estas acuarelas de Tony realizan un recorrido temporal y temático. Desde el recibimiento, el 12 de septiembre de 1998 (sólo una colcha y un rollo de papel sanitario al llegar a la celda del llamado “hueco” en el Centro de Detención Federal de Miami), hasta esa especie de autorretrato del autor en la época, desbordante de dramatismo, humanidad y humor (La combinación de muchos factores, de ese castigo bien diseñado, comenzaron a hacer mella en mi precario estado físico (…) El estrés, la deficiente alimentación y todo lo demás alteraron mi sistema nervioso, y padecía de un persistente dolor en la boca del estómago, sintiendo que algo me saltaba allí constantemente. Mis hermanos, preocupados, pero intentando que me relajara, inventaron el nombre de “la bolita” a ese padecimiento. Así, muchas veces, cuando podíamos conversar o nos veíamos al bajar a algún asunto a la Corte me preguntaban: Fakir, ¿cómo está la bolita?).

Entre ambos momentos polares, estas imágenes –creadas a lo largo del presente año en la Prisión Federal de Marianna, en la Florida, documentan la estatura humana y moral de estos hombres que se han enfrentado, desde su dignidad, a quince años de prisión injusta por el extraño delito de defender la seguridad y la vida de su pueblo: de nosotros. Por estas paredes pasan ahora los registros y las cadenas, la “recreación” que no es tal y la linterna del carcelero, la rejilla que transporta la voz del hermano y la imaginación que se expresa de tantas maneras mínimas y enormes para dar fuerza y sentido a esa voluntad de resistir que los Cinco vieron reflejada en los versos del trovador y en la canción que hicieron suya para siempre.

Los breves textos de Tony que acompañan sus acuarelas puntualizan, ahora con palabras, lo que la síntesis visual nos ha propuesto:

No sólo te quitan la libertad sino que te convierten en un número, el cual tienes obligatoria y necesariamente que aprenderlo en inglés, porque te lo preguntan cada vez que te trasladan a cualquier lugar, ya sea la Sala de la Corte o a donde vayas.  Jamás  preguntan por tu nombre.

En cuanto acababan de repartir el desayuno venían a sacar a los pocos que íbamos a la llamada recreación. Esta “rec” por una hora, era de lunes a viernes. Era la única oportunidad de coger un poco de aire puro. Apenas cuando el sol comenzaba a levantar ya se vencía la hora y te llevaban de regreso a la celda (todo esto esposado por todos lados y chequeados de arriba a abajo). (…) En mi hora de Rec  me dedicaba a caminar o correr, con chancletas que eran nuestros únicos zapatos, o descalzo; también hacía algo de yoga, pero sobre todo en mi mente perfilaba un poema, al que luego dedicaba prácticamente todo el día en la celda, hasta terminarlo.

Al igual que con su libro “Enigmas y otras conversaciones”, Tony advierte desde la primera línea, desde el primer trazo: esta es una obra de los Cinco. Por eso sus hermanos han respondido escribiendo y enviando sus “visiones” de aquellos momentos terribles que duraron 17 meses y de los modos, los métodos, las maneras con que la imaginación y hasta el humor sirvieron para engañar las soledades, aplazar los desalientos y reinventar desde la solidaridad y el amor las ganas cotidianas y futuras de vivir.

Por eso Ramón Labañino ha recordado ahora, en textos que aparecerán publicados en estos días, paralelamente a la exhibición de las 15 acuarelas que simbolizan y denuncian los quince años de prisión injusta, varios de aquellos momentos re-vividos ahora desde la memoria.

Cuenta, por ejemplo, sobre la búsqueda de soluciones precarias pero utilísimas para los tiempos interminables del confinamiento obligatorio:

Después de haber confeccionado los dados, cuyo ingeniero principal fue nuestro Gerardo, pues nos dimos a la tarea de distribuirlos para cada uno. Llegó entonces el momento de disfrutar de aquel “invento”. Era casi como un ritual. Nos preparábamos diariamente después de almuerzo, si no hacíamos ejercicios ese día, como caminatas, planchas, abdominales… Y después de comida, con el entusiasmo de colegiales nos entregábamos a las jugadas de cubilete. Pueden imaginar nuestros rostros. (…) Durante el día, mientras había luz, jugábamos encima de la cama, sobre la sábana, la cual con sus dobleces creaba una visión inclinada de los dados y allí se formaba entonces “la de San Quintín”. (…) En la noche, cuando se apagaba la luz a las 10, corríamos buscando el único rayito que nos llegaba a través de la ranura estrecha de la ventana de la puerta, sobre el suelo. Allí era aún peor el debate pues con las sombras casi ni se veían las letras de los dados.

(…)

“Esa es una K inclinada…”, decía Gerardo. “No, es una A firme”, respondía yo. “Pero, Ramón, –contraatacaba Gerardo– tú estás ciego de verdad”. “Y tú bizco completamente, remataba yo.”

En verdad tenemos que agradecer mucho a aquellos ‘inventos’, a los dados, por hacernos pasar aquel tiempo tan difícil de manera bastante entretenida y jocosa, donde mucho aprendimos también de la hermandad real y de la madera firme de los hombres.

Gerardo, por su parte, ha escrito a partir de la convocatoria guerreriana para acompañar las acuarelas y recrear la memoria de aquellos días tan difíciles, crónicas de aguda visión y escritura limpia que constituyen homenajes, sin duda, al valor de la imaginación (y a la imaginación del valor) en aquellas graves coyunturas. “La creatividad del preso no tiene límites, y los ejemplos sobrarían, sólo que muchos de ellos por ahora no los podemos contar…”, escribe Gerardo contemplando los temas de las acuarelas de Tony. Y se lanza a reconstruir sintéticamente algunas acciones memorables.

“La línea”, “El carro”, “La guagua”… Son varios los nombres, pero “el mecanismo” es el mismo: se le amarra un peso en la punta, por ejemplo una “pila” o batería, o hasta un pedazo de tubo de pasta dental con dos baterías adentro, de modo que cuando se tire deslizándose por el piso, salga disparada por debajo de la puerta y entre -con suerte- en la celda de enfrente. En el otro extremo de la línea se amarra el periódico, el poquito de café instantáneo, o cualquier otra cosa que se quiera mandar.

(…)

Tirar la línea es un “deporte” que requiere de mucha práctica. No solo es difícil colarla por la puerta de la celda de enfrente, sino que a veces cuesta trabajo hasta sacarla con la velocidad requerida por la propia puerta de uno. Además, a veces lo que se quiere mandar no es para el preso de enfrente, sino para el de al lado, o para el de tres celdas más allá, por lo que se requiere la cooperación de varios “linieros”. En ocasiones, cuando se tira la línea, esta queda en medio del pasillo, y otro preso debe tirar otra línea para engancharla y halarla. A este otro “deporte” se le conoce como “pescar”. Parece todo muy complicado, pero cuando uno tiene que pasar las 24 horas del día en una celda del tamaño de un baño, a veces sin tan siquiera un libro para leer, sobra el tiempo para “inventar”, y para intentar una y otra vez hasta lograr lo que uno se propone.

Creo que estos testimonios escritos y visuales nos muestran, desde la humanidad y la sencillez, la grandeza de estos hermanos y la necesidad de incorporar a mucha gente de buena voluntad en el mundo, especialmente en el país donde se encuentran pagando con su tiempo, con sus vidas, crímenes que no cometieron.

Para ello se organizan, en estos días cercanos a la fecha de su encarcelamiento quince años atrás, múltiples acciones en diversas regiones del mundo. Para ello vienen a Cuba amigas y amigos de otros países –también y especialmente de los Estados Unidos de Norteamérica– para denunciar la injusticia, defender la verdad y exigir que estos hermanos regresen a su país y a sus familias, como se merecen, cerrando ese ciclo de tres lustros vergonzosos para el ejercicio verdadero de la justicia.

En ese empeño múltiple y multiplicador, donde no deben encontrar espacios los esquemas repetitivos ni  las fórmulas fáciles y desgastadas, caben, como se ve, la imaginación inquietante de la poesía y de la canción, la sensibilidad de las imágenes y la labor creciente de la gente de buena voluntad que quieren, piden o exigen que nuestros hermanos vuelvan a casa: René, que felizmente ya está entre nosotros, luchando con la mente y el corazón por esta su causa, que es la nuestra; Ramón, firme y consecuente; Fernando que terminará de cumplir su injusta condena el año próximo; Gerardo, por quien debemos seguir siguiendo sin descanso en esta lucha, como diría el incansable fakir de los poemas y las acuarelas.

Respuesta de Antonio Guerrero

Victoriano de las Causas

Han abierto las puertas de las celdas hace unos instantes y vine a ver que tenía.
Presentía que por ser este 12 de los 15 sería “mucho para un solo corazón” y no me equivoqué.
Acabo de leer tus palabritas que me han llenado de lagrimitas los ojos.
He aguantado para que no rueden, pero están rodando hacia adentro, al tiempo que me digo: ¡Qué clase de pueblo tenemos y qué clase de amigos!.
¡Qué clase de hermanazo es Usted!. Extraordinaria tu descripción de las acuarelitas, te has metido allí en el hueco con nosotros.
Bueno, deja ver como resuelvo responderles a todos.
AbraSon.

Seguiremos fakiriando.
Hermanito

El recibimiento Number Shake donw La P La regilla de Ventilación Las Cadenas La Rec El Cubilete El Parchís El ajedrez Pescando Las rondas nocturnas La celda de las cucarachas El segundo hueco La bolita

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Tony Guerrero: Acuarelas para la libertad

Settembre 12, 2013 15:22, by Unknown - 0no comments yet
Víctor Casaus
La regilla de Ventilación

La regilla de Ventilación, Antonio Guerrero

La primera noticia de Tony sobre el nuevo proyecto llegó poco tiempo después de terminar su libro “Enigmas y otras conversaciones”. Para resumirlo con sus palabras de laborioso artesano de la letra y la imagen, se trataba de seguir siguiendo: continuar, ahora desde el colorido de las acuarelas y la precisión de las descripciones en las que convivían el dolor, el amor y el humor, la batalla silenciosa y cotidiana para lograr la justa y justiciera liberación de los Cinco a través de la belleza, la constancia y el rigor.

“Después de pensar en lo que pudiera definir a los cinco en esa etapa de las acuarelas; así como pensando en que mis hermanos participarán en este proyecto –decía Tony– propongo como título para la exposición: “Yo me muero como viví” (con la certezade que nuestro hermano Silvio nos prestará, con mucho agrado, ese verso de “El necio”).”

Así era, así es y aquí están en las paredes de este Memorial, las quince obras plásticas con las que Antonio Guerrero Rodríguez documenta aquellos 17 primeros meses de encierro y aislamiento, en esa zona del ensañamiento y la crueldad que anunciaba el resultado del engendro jurídico, amañado y mañoso, cargado de prejuicios y revanchas que vendría a continuación.

Estas acuarelas de Tony realizan un recorrido temporal y temático. Desde el recibimiento, el 12 de septiembre de 1998 (sólo una colcha y un rollo de papel sanitario al llegar a la celda del llamado “hueco” en el Centro de Detención Federal de Miami), hasta esa especie de autorretrato del autor en la época, desbordante de dramatismo, humanidad y humor (La combinación de muchos factores, de ese castigo bien diseñado, comenzaron a hacer mella en mi precario estado físico (…) El estrés, la deficiente alimentación y todo lo demás alteraron mi sistema nervioso, y padecía de un persistente dolor en la boca del estómago, sintiendo que algo me saltaba allí constantemente. Mis hermanos, preocupados, pero intentando que me relajara, inventaron el nombre de “la bolita” a ese padecimiento. Así, muchas veces, cuando podíamos conversar o nos veíamos al bajar a algún asunto a la Corte me preguntaban: Fakir, ¿cómo está la bolita?).

Entre ambos momentos polares, estas imágenes –creadas a lo largo del presente año en la Prisión Federal de Marianna, en la Florida, documentan la estatura humana y moral de estos hombres que se han enfrentado, desde su dignidad, a quince años de prisión injusta por el extraño delito de defender la seguridad y la vida de su pueblo: de nosotros. Por estas paredes pasan ahora los registros y las cadenas, la “recreación” que no es tal y la linterna del carcelero, la rejilla que transporta la voz del hermano y la imaginación que se expresa de tantas maneras mínimas y enormes para dar fuerza y sentido a esa voluntad de resistir que los Cinco vieron reflejada en los versos del trovador y en la canción que hicieron suya para siempre.

Los breves textos de Tony que acompañan sus acuarelas puntualizan, ahora con palabras, lo que la síntesis visual nos ha propuesto:

No sólo te quitan la libertad sino que te convierten en un número, el cual tienes obligatoria y necesariamente que aprenderlo en inglés, porque te lo preguntan cada vez que te trasladan a cualquier lugar, ya sea la Sala de la Corte o a donde vayas.  Jamás  preguntan por tu nombre.

En cuanto acababan de repartir el desayuno venían a sacar a los pocos que íbamos a la llamada recreación. Esta “rec” por una hora, era de lunes a viernes. Era la única oportunidad de coger un poco de aire puro. Apenas cuando el sol comenzaba a levantar ya se vencía la hora y te llevaban de regreso a la celda (todo esto esposado por todos lados y chequeados de arriba a abajo). (…) En mi hora de Rec  me dedicaba a caminar o correr, con chancletas que eran nuestros únicos zapatos, o descalzo; también hacía algo de yoga, pero sobre todo en mi mente perfilaba un poema, al que luego dedicaba prácticamente todo el día en la celda, hasta terminarlo.

Al igual que con su libro “Enigmas y otras conversaciones”, Tony advierte desde la primera línea, desde el primer trazo: esta es una obra de los Cinco. Por eso sus hermanos han respondido escribiendo y enviando sus “visiones” de aquellos momentos terribles que duraron 17 meses y de los modos, los métodos, las maneras con que la imaginación y hasta el humor sirvieron para engañar las soledades, aplazar los desalientos y reinventar desde la solidaridad y el amor las ganas cotidianas y futuras de vivir.

Por eso Ramón Labañino ha recordado ahora, en textos que aparecerán publicados en estos días, paralelamente a la exhibición de las 15 acuarelas que simbolizan y denuncian los quince años de prisión injusta, varios de aquellos momentos re-vividos ahora desde la memoria.

Cuenta, por ejemplo, sobre la búsqueda de soluciones precarias pero utilísimas para los tiempos interminables del confinamiento obligatorio:

Después de haber confeccionado los dados, cuyo ingeniero principal fue nuestro Gerardo, pues nos dimos a la tarea de distribuirlos para cada uno. Llegó entonces el momento de disfrutar de aquel “invento”. Era casi como un ritual. Nos preparábamos diariamente después de almuerzo, si no hacíamos ejercicios ese día, como caminatas, planchas, abdominales… Y después de comida, con el entusiasmo de colegiales nos entregábamos a las jugadas de cubilete. Pueden imaginar nuestros rostros. (…) Durante el día, mientras había luz, jugábamos encima de la cama, sobre la sábana, la cual con sus dobleces creaba una visión inclinada de los dados y allí se formaba entonces “la de San Quintín”. (…) En la noche, cuando se apagaba la luz a las 10, corríamos buscando el único rayito que nos llegaba a través de la ranura estrecha de la ventana de la puerta, sobre el suelo. Allí era aún peor el debate pues con las sombras casi ni se veían las letras de los dados.

(…)

“Esa es una K inclinada…”, decía Gerardo. “No, es una A firme”, respondía yo. “Pero, Ramón, –contraatacaba Gerardo– tú estás ciego de verdad”. “Y tú bizco completamente, remataba yo.”

En verdad tenemos que agradecer mucho a aquellos ‘inventos’, a los dados, por hacernos pasar aquel tiempo tan difícil de manera bastante entretenida y jocosa, donde mucho aprendimos también de la hermandad real y de la madera firme de los hombres.

Gerardo, por su parte, ha escrito a partir de la convocatoria guerreriana para acompañar las acuarelas y recrear la memoria de aquellos días tan difíciles, crónicas de aguda visión y escritura limpia que constituyen homenajes, sin duda, al valor de la imaginación (y a la imaginación del valor) en aquellas graves coyunturas. “La creatividad del preso no tiene límites, y los ejemplos sobrarían, sólo que muchos de ellos por ahora no los podemos contar…”, escribe Gerardo contemplando los temas de las acuarelas de Tony. Y se lanza a reconstruir sintéticamente algunas acciones memorables.

“La línea”, “El carro”, “La guagua”… Son varios los nombres, pero “el mecanismo” es el mismo: se le amarra un peso en la punta, por ejemplo una “pila” o batería, o hasta un pedazo de tubo de pasta dental con dos baterías adentro, de modo que cuando se tire deslizándose por el piso, salga disparada por debajo de la puerta y entre -con suerte- en la celda de enfrente. En el otro extremo de la línea se amarra el periódico, el poquito de café instantáneo, o cualquier otra cosa que se quiera mandar.

(…)

Tirar la línea es un “deporte” que requiere de mucha práctica. No solo es difícil colarla por la puerta de la celda de enfrente, sino que a veces cuesta trabajo hasta sacarla con la velocidad requerida por la propia puerta de uno. Además, a veces lo que se quiere mandar no es para el preso de enfrente, sino para el de al lado, o para el de tres celdas más allá, por lo que se requiere la cooperación de varios “linieros”. En ocasiones, cuando se tira la línea, esta queda en medio del pasillo, y otro preso debe tirar otra línea para engancharla y halarla. A este otro “deporte” se le conoce como “pescar”. Parece todo muy complicado, pero cuando uno tiene que pasar las 24 horas del día en una celda del tamaño de un baño, a veces sin tan siquiera un libro para leer, sobra el tiempo para “inventar”, y para intentar una y otra vez hasta lograr lo que uno se propone.

Creo que estos testimonios escritos y visuales nos muestran, desde la humanidad y la sencillez, la grandeza de estos hermanos y la necesidad de incorporar a mucha gente de buena voluntad en el mundo, especialmente en el país donde se encuentran pagando con su tiempo, con sus vidas, crímenes que no cometieron.

Para ello se organizan, en estos días cercanos a la fecha de su encarcelamiento quince años atrás, múltiples acciones en diversas regiones del mundo. Para ello vienen a Cuba amigas y amigos de otros países –también y especialmente de los Estados Unidos de Norteamérica– para denunciar la injusticia, defender la verdad y exigir que estos hermanos regresen a su país y a sus familias, como se merecen, cerrando ese ciclo de tres lustros vergonzosos para el ejercicio verdadero de la justicia.

En ese empeño múltiple y multiplicador, donde no deben encontrar espacios los esquemas repetitivos ni  las fórmulas fáciles y desgastadas, caben, como se ve, la imaginación inquietante de la poesía y de la canción, la sensibilidad de las imágenes y la labor creciente de la gente de buena voluntad que quieren, piden o exigen que nuestros hermanos vuelvan a casa: René, que felizmente ya está entre nosotros, luchando con la mente y el corazón por esta su causa, que es la nuestra; Ramón, firme y consecuente; Fernando que terminará de cumplir su injusta condena el año próximo; Gerardo, por quien debemos seguir siguiendo sin descanso en esta lucha, como diría el incansable fakir de los poemas y las acuarelas.

Respuesta de Antonio Guerrero

Victoriano de las Causas

Han abierto las puertas de las celdas hace unos instantes y vine a ver que tenía.
Presentía que por ser este 12 de los 15 sería “mucho para un solo corazón” y no me equivoqué.
Acabo de leer tus palabritas que me han llenado de lagrimitas los ojos.
He aguantado para que no rueden, pero están rodando hacia adentro, al tiempo que me digo: ¡Qué clase de pueblo tenemos y qué clase de amigos!.
¡Qué clase de hermanazo es Usted!. Extraordinaria tu descripción de las acuarelitas, te has metido allí en el hueco con nosotros.
Bueno, deja ver como resuelvo responderles a todos.
AbraSon.

Seguiremos fakiriando.
Hermanito

El recibimiento Number Shake donw La P La regilla de Ventilación Las Cadenas La Rec El Cubilete El Parchís El ajedrez Pescando Las rondas nocturnas La celda de las cucarachas El segundo hueco La bolita

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Todos somos Cinco: Obama #GiveMeFive

Settembre 12, 2013 5:05, by Unknown - 0no comments yet

Cinco

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Gracias Putin

Settembre 12, 2013 4:49, by Unknown - 0no comments yet
Ángel Guerra Cabrera

obama-siriaTal como habíamos vaticinado fue el presidente de Rusia Vladimir Putin quien evitó la hecatombe, al menos por ahora, con su irrebatible iniciativa diplomática(véase mi entrega anterior, La Jornada, 5 de septiembre).

Después de eso Obama no tenía modo presentable de negarse a suspender el ataque a Siria y a considerar la propuesta rusa de poner bajo control de la ONU, y más tarde destruir, las armas químicas del país árabe. Sumado a la suscripción por Damasco del tratado de prohibición de aquellas.

Cuando la cuenta regresiva a una conflagración catastrófica parecía imparable, la audaz jugada del jefe del Kremlin, con el inmediato apoyo sirio, la frenó en seco. No hay que ser un experto en temas militares para darse cuenta, al igual que una mayoría de estadunidenses,  de que un ataque “limitado” de Estados Unidos a Siria inflamaría a la región y al mundo, muy lejos del paseíto de entrar y salir que  pintó Obama en su discurso del martes pasado.

Con su jugada Putin también ha eliminado un socorrido pretexto para demonizar a Siria y ha logrado montar el conflicto en el carril diplomático, algo que ya parecía imposible. Aunque todavía es temprano para dar por hecha la posibilidad de alcanzar una solución política en ese país como viene proponiendo Moscú desde el principio, pues los halcones estadunidenses e israelíes harán todo por impedirlo.

Putin, es evidente, también ha salvado la presidencia de Obama, que ya muy deteriorada, habría caído al precipicio por las desastrosas consecuencias que acarrearía para Estados Unidos la descabellada empresa en que se estaba enredando. En contra, además, de la opinión mayoritaria de los estadunidenses y sus legisladores, únicamente apoyado por el bueno para nada de Hollande.

En resumen, mientras el mundo veía venir con impotencia el desenlace trágico al que en cuestión de días lo arrastraba alocadamente el democrático Nobel de la paz que despacha en la Casa Blanca, el “autoritario” jefe del Kremlin y su equipo demuestran otra vez su temple, sabiduría política, vocación por la paz y, en concreto, por una salida política y negociada a la guerra civil en Siria. No es poca cosa que en la reunión del G20 Putin lograra aglutinar contra la postura belicista y violatoria del derecho internacional de Obama a la mayoría de los asistentes, incluyendo a Alemania, por no hablar de los Brics, que representan casi la tercera parte de la población mundial.

Desde el comienzo de este conflicto, Rusia, junto a China, Irán, India, los países de la Alba, Argentina, Brasil y otros de América Latina así como varios africanos abogan una solución política con respeto pleno a la soberanía siria frente a los aires belicosos del trío Obama, Cameron, Hollande. Elos tres son responsables de un crimen de lesa humanidad por el que si hubiera justicia en este mundo serían juzgados en un tribunal internacional: empujar a Siria al baño de sangre, los inenarrables sufrimientos  y la desolación que hoy padece su población, especialmente infantil.

No olvidemos que fue la actividad febril de los servicios especiales estadunidenses, británicos y franceses junto a los de Turquía y a los ríos de dinero, armas, mercenarios y grupos ligados a Al Quaeda introducidos en Siria por Arabia Saudita y Quatar lo que condujo a este horror.

Estados Unidos no ha podido presentar prueba alguna de que Damasco haya usado armas químicas. De modo que todas las lamentaciones de Obama en su nuevo sermón desde la Casa Blanca sobre los niños “gaseados” son puro cuento. En contraste decenas, o cientos de miles de infantes sirios, sufren desplazamiento de sus hogares, hambre y enfermedades por culpa de la guerra civil desencadenada por Washington y sus socios.

Lo que sí existen es muchas evidencias del uso de armas químicas por los eufemísticamente llamados “rebeldes”. Desde las denuncias anteriores de la jueza Carla del Ponte, la nota de la periodista de AP Dale Gaviak que reseño la confesión por irregulares armados de ser los autores del derrame de gas en el barrio de Guta, hasta un detallado análisis de ex oficiales de inteligencia de Estados Unidos.  En carta a Obama ellos afirman: contrariamente a las afirmaciones de su administración, la información de inteligencia más confiable muestra que Bashar al- Assad no fue responsable del incidente químico que mató y lesionó a civiles el 21 de agosto del 2013(http://www.jornada.unam.mx/ultimas/textos/obama-es-advertido-de-las-fallas-de-inteligencia-en-el-caso-del-ataque-   ).

Twitter: @aguerraguerra

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