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Internacional

28 de Fevereiro de 2014, 14:09 , por Blogoosfero - | 1 person following this article.

La contrarrevolución cubana y sus orígenes

12 de Julho de 2017, 12:18, por David Díaz Ríos - 0sem comentários ainda

La contrarrevolución cubana y sus orígenes. Por Fabián Escalante

Mucho se ha escrito y especulado sobre los orígenes de la contrarrevolución cubana, unos lo aducen a las medidas socio económicas y políticas tomadas por la Revolución, otros, al carácter socialista de la misma, los más, a la influencia del “comunismo internacional” y un sinfín de explicaciones, como factores determinantes en su proceso de radicalización, pero lamentablemente sin bases objetivas, con mucha pasión en dependencia de las posiciones que se hayan adoptado, pero casi siempre sobre juicios subjetivos y solo unos pocos han llegado al meollo del asunto.
 

 
La revolución cubana, como más de una vez Fidel Castro lo manifestó en aquel primer año, “era tan verde como nuestras palmas” y se propuso implementar el programa del Moncada, que preveía todas las leyes revolucionarias promulgadas. Además, Fidel con su dialéctica magisterial lo explicó en reiteradas ocasiones dentro y fuera de Cuba. 

 
 
Una de sus primeras visitas al extranjero fue para cumplir una deuda moral y solidaria con Venezuela en enero de 1959, el siguiente destino en abril, fue los Estados Unidos, donde se entrevistó con todos los sectores y estratos de la sociedad norteamericana; prensa radial, escrita y televisiva, cine, hombres de negocios, estudiantes, académicos, representantes de latinos y negros, legisladores, en fin con todos los que pudo, donde explicó los objetivos revolucionarios y sus proyecciones sociales, solo que el presidente norteamericano Dwight Eisenhower, ya prejuiciado por sus amigos oligarcas, no lo recibió, delegando en Richard Nixon, su Vice tal tarea, quien después de cumplimentarla, acuso –en memo al presidente- al líder cubano de ideas comunistoides.
 
 
 
Entre febrero y marzo, después que Fidel Castro fuese designado Primer Ministro del gobierno, se dictaron numerosas medidas sociales, tales como la rebaja de alquileres en las viviendas; la rebajas de las tarifas eléctricas y telefónicas; rebajas en los precios de libros y medicamentos; construcción de aulas rurales y escuelas; creación de los Institutos de Vivienda y Bienes Malversados y medidas para combatir el juego organizado, en ese entonces, en manos de mafiosos norteamericanos. Por tanto, Estados Unidos sabía cuáles eran las proyecciones del gobierno revolucionario, algo que entonces, no los sobresalto mucho, aunque no fueran de su agrado. 
 
 
 
Pero, el golpe decisivo –para los enemigos y adversarios a la revolución- llegó con la promulgación de la ley de Reforma Agraria la cual afectó a un sector de la burguesía nativa que aun habiendo combatido a la dictadura, solo pretendían un cambio de figuras donde el estatus quo se mantuviese y por supuesto, las excelentes relaciones con Estados Unidos.
 
 
 
Estremeció también los cimientes del Imperio, aquel si fue, como se diría en cubano coloquial: “el pollo del arroz con pollo”. Pocos sabían que ese día, a Fidel le entregaron un proyecto de ley de Reforma Agraria, confeccionado por un equipo de asesores y que en el trayecto del viaje Habana-Santiago, lo modificó radicalmente y esa fue la ley que finalmente se aprobó, la cual traería consecuencias políticas, sociales y económicas extraordinarias para la sociedad cubana y en las relaciones con Estados Unidos. 
 
 
 
Se otorgaron más de 100,000 títulos de propiedad a campesinos pobres, aparceros y precaristas. Los campesinos se liberaron definitivamente del yugo terrateniente y latifundista, la tierra regreso al patrimonio de Cuba, pero los propietarios, entre ellos, los grandes consorcios norteamericanos, elevaron el grito al cielo y junto a su gobierno, declararon la guerra sin cuartel a la Revolución, guerra que ha durado más de 55 años. 
 
 
 
Mientras, en el seno de la revolución algunos sectores no estuvieron de acuerdo con aquella ley, pues se percataban un inminente enfrentamiento con la oligarquía local y su burguesía, además del Imperio que las respaldaba. Por tanto, para analizar el nacimiento y desarrollo de la contrarrevolución cubana, debemos tener en cuenta tal acontecimiento, que afectará directamente a los proyectos de cada organización o sector social que participó en la lucha contra la dictadura de Batista. Para los más, los que pretendían una revolución que sacara al pueblo de sus miserias, las medidas tomadas eran justas, para otros, que solo pretendían cambios cosméticos, el enfrentamiento al Imperio del Norte, era como desafiar a Satanás. 
 
 
 
Los politiqueros, esbirros, ex militares y torturadores del régimen batistiano que se refugiaron en Miami, casi inmediatamente después del triunfo revolucionario, formaron dos agrupaciones para combatir la revolución: la Rosa Blanca, presidida por el batistiano Rafael Díaz Balart y las Milicias Obreras Anticomunistas, dirigida por Rolando Masferrer Rojas, ex jefe de escuadros de la muerte, las que rápidamente se dedicaron a campañas difamatorias y a organizar a sus simpatizantes dentro de Cuba para combatir a las nuevas autoridades, pero con muy poco suceso, salvo la primera invasión realizada en ese año, por un grupo de mercenarios al mando de Armentino Feria, un hombre de Masferrer, que fue capturado al poco tiempo de su desembarco por Baracoa.
 
 
 
Más eficiente fue el trabajo realizado por el dictador dominicano, Rafael Leónidas Trujillo quien con maleantes de todas las latitudes del continente y renegados cubanos, organizó una “legión del Caribe” que pretendía invadir a Cuba para derrocar su gobierno. Para estos menesteres buscó ayuda en la CIA (Frank Bender), y en elementos “descontentos” dentro de la revolución, entre ellos, los jefes del “II Frente Nacional del Escambray”, un grupo que orientado desde la embajada norteamericana se había “alzado” en armas en el Escambray con la pretensión de devenir en fuerza política si la ocasión llegara. Su núcleo principal provenía del Partido Auténtico y por supuesto, ya desde los primeros días, estaban disgustado, por no haber recibido las prebendas y cargos a los cuales aspiraban. Este complot, denominado la “conspiración trujillista” fue abortado el 13 de agosto, cuando fueron capturados los invasores en la ciudad de Trinidad.
 
 
 
Las discrepancias y contradicciones en el seno de los combatientes antibatistianos surgieron a causa de los objetivos que cada cual se había propuesto en la lucha. En fechas tan tempranas como el 3 de enero, fuerzas del Directorio Revolucionario avanzaron hacia la ciudad de la Habana, al mando del comandante Rolando Cubela1 y tomaron el Palacio Presidencial, la Universidad capitalina, el cuartel de San Ambrosio y la Base Área de San Antonio, bajo la cobertura de que el ejército rebelde emprendía operaciones para ocupar las fortalezas militares batistianas de Columbia y la Cabaña en la capital cubana.
 
 
 
Pareciera que los “rebeldes” respondían a mandos diferentes, razones por las cuales, Fidel instruyó al comandante Ernesto Ché Guevara para que se reuniera con los mandos de las fuerzas que ocupaban Palacio y les explicara la existencia de un gobierno provisional, encabezado por el magistrado Manuel Urrutia, que debía ocupar su cargo en esa sede, razón para evacuar las fuerzas allí existentes. Finalmente el conflicto fue solucionado el día 5 al llegar a la Habana, el presidente Urrutia con su gabinete y requerir las instalaciones de Palacio. Aquel hecho fue de tal relevancia política y revolucionaria que Fidel a su arribo a la capital, en su discurso del día 8 de enero en Columbia, al referirse a ello exclamó: “¿armas para qué?”.
 
 
 
La burguesía nativa y las transnacionales de los medios de difusión, arreciaron la sistemática campaña de difamación a la revolución triunfante, ya en marcha. Primero, los juicios a los torturadores y asesinos del pasado régimen, después, contra las medidas sociales dictadas y más tarde y por siempre, una campaña anticomunista que hizo eje de sus ataques a los comandantes Raúl Castro y Ernesto Guevara y más tarde al mismo Fidel y sus colaboradores más cercanos a los cuales acusaban de querer implantar en Cuba una dictadura comunista. La lucha política alcanzo el rojo vivo y numerosos participantes destacados en la lucha antibatistiana, comenzaron a deslindarse de las nuevas autoridades encabezadas por Fidel Castro. 
 
 
 
Con éstos antecedentes, en julio, sobrevino una crisis dentro del gobierno revolucionario, al renunciar Fidel a su cargo de Primer Ministro, por la pasividad del gobierno en la instrumentación de las medidas socio- económicas que exigía el país y su pueblo. Éste como un solo hombre, al conocer la noticia, se desbordó a las calles exigiendo la renuncia del presidente Urrutia y su gabinete. La génesis de aquel conflicto estuvo dado sin lugar a dudas, a la ley agraria, que resultaba inaceptable para los sectores “seudorevolucionarios” representados en el gobierno, a ello sumaban las nuevas medidas propuestas por el sector revolucionario encabezado por Fidel Castro, quien pocas horas después, regresó al cargo al designarse un nuevo presidente provisional, el Dr. Oswaldo Dorticós, un destacado revolucionario cienfueguero. 
 
 
 
Fue un instante de definiciones, de un lado, los revolucionarios que ansiaban profundizar el proceso político económico y social desencadenado, de otro, los que deseaban y solo pretendían cambios cosméticos en el gobierno y finalmente, un sector permeado de la ideología anticomunista que percibían en cada medida tomada una desviación al comunismo.
 
 
 
Así, la contrarrevolución adquirió una nueva perspectiva, y comenzó a estructurarse, adoptando las mismas formas y métodos que en la lucha contra Batista, con la pretensión de sublevar ciudades y desencadenar un movimiento guerrillero en las montañas, solo que no tuvieron en cuenta que los hombres y mujeres que ahora defendían la revolución tuvieron también aquella escuela. Entre los nuevos disidentes se encontraban ministros, altos funcionarios, comandantes y oficiales del ejército rebelde, además de civiles en cargos políticos importantes, tales como los comandantes Humberto Sorí, Pedro Luis Díaz, Eloy Gutiérrez, etc. y dirigentes civiles como David Salvador, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba Revolucionaria, CTC R, Manuel Ray ex ministro de Obras Publicas y otros.
 
 
 
El punto culminante de aquel proceso fue el 19 de octubre, con la sedición militar del comandante Huber Matos, jefe del regimiento de Camagüey, quien pretendió desde posiciones de fuerza, cambiar el rumbo revolucionario, aliado a los nuevos disidentes. Ese día, la capital cubana fue bombardeada por aviones procedentes de Estados Unidos al mando de Pedro Luis Díaz Lanz, ex jefe de la fuerza área rebelde y el agente CIA Frank Sturgis, como parte del complot desestabilizador, aprovechando que en la capital se desarrollaba una convención interamericana de turismo.
 
 
 
Los líderes disidentes, después contrarrevolucionarios desenmascarados, huyeron al norte y todas las estructuras políticas de partidos y agrupaciones fraternales o sociales devinieron de la noche en la mañana en grandes organizaciones contrarrevolucionarias que fueron abastecidas por los cuadros de las organizaciones laicas de la Iglesia Católica, tal como fue: el Movimiento de Recuperación Revolucionaria; Movimiento Revolucionario del Pueblo; Directorio Revolucionario Estudiantil, Movimiento Demócrata Cristiano y otros, mientras que los partidos se clandestinizaron y adoptaron nuevas denominaciones: Organización Autentica, Triple A, Montecristi, Ejército de Liberación, Fuerzas Anticomunistas de Liberación, etc etc hasta sumar más de 300 de ellas.
 
 
 
También la jerarquía católica brindó los templos, locales, incluso universidades para difundir propaganda contra las medidas del gobierno y esconder armas y explosivos. La acción más canallesca si el término es correcto, fue la diseminación de una falsa ley del gobierno, elaborada por la CIA, en la cual se les quitaba la patria potestad a los padres sobre sus hijos, lo cual provocó un éxodo hacia Estados Unidos de unos 15,000 infantes, quienes muchos de ellos jamás se reencontrarían con sus padres.
 
 
 
La sublevación sediciosa de Huber Matos, Sorí Marín, Manuel Ray, Pedro Luis Díaz Lanz, Frank Sturgis, Manuel Artime y otros fracasaron y fue desmantelada por las fuerzas revolucionarias dirigidas por Fidel y Camilo Cienfuegos, quien –en aquellas labores- perdiera la vida en un accidente aéreo, mientras se desarticulando el complot. 
 
 
 
La guerra en realidad no había hecho más que comenzar. En diciembre de 1959, el coronel JC King jefe de la división del Hemisferio Occidental de la CIA recomendaba el asesinato del Fidel Castro como “el medio más expedito para derrocar la revolución”; por otra parte en Cuba, decenas de bombas confeccionada con explosivos plásticos, facilitados por la CIA, detonaban en ciudades y poblados del país, mientras, ex soldados batistianos y disidentes de la Revolución, unidos en una misma causa, se alzaban en armas en diferentes macizos montañosos del país, para tratar de derrocar la revolución, algo que como se sabe, no pudieron, mientras Estados Unidos comenzaba a instrumentar el bloqueo multilateral que aún perdura y que 55 años más tarde, el pueblo cubano continua derrotando, en defensa de sus conquistas, independencia y soberanía nacional.


 
 
 
 


Hija de ex dictador cubano Fulgencio Batista desahuciada en la Florida

30 de Junho de 2017, 14:48, por David Díaz Ríos - 0sem comentários ainda


Carmela Batista con su hija Ana Batista viven en el parque Stranahan, frente a la biblioteca pública de Fort Lauderdale. Foto: The Miami Herald
 
Entre las decenas de personas sin hogar que viven en el Stranahan Park en el centro de Fort Lauderdale se encuentra la octogenaria Fermina Lázara Carmela de las Mercedes Batista Estévez, hija del ex dictador cubano Fulgencio Batista, derrocado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en 1959.(1)



Un reportaje del canal 10 de la TV de Fort Lauderdale, descubrió a Carmela que cumplirá 82 años en julio próximo, junto a su hija adoptiva Ana, un gato y sus maletas y bolsas en el nuevo “hogar” a la intemperie. Lleva consigo entre sus pertenencias además, un libro de fotos que incluye una junto a su padre que en la parte de atrás dice: “besos”.

Carmela ha quedado en la calle tras perder con el tiempo la millonaria herencia y propiedades que heredó de Batista, gracias a que este huyó de Cuba con una fortuna que robó al pueblo.

Fulgencio Batista tuvo nueve hijos, ocho en sus dos matrimonios.Tres en el primero de ellos con Elisa Godínez (1900-1993): Mirtha Caridad (1927-2010), Elisa Aleida (1933) y Fulgencio Rubén Batista (1933-2007). Con Marta Fernández Miranda (1923-2006) nacieron otros cinco: Jorge Luis (1942), Roberto Francisco (1947), Carlos Manuel (1950-1969), José Fulgencio (1953) y Marta María (1957).

Carmela nació en 1935 del romance extramatrimonial de Batista con su madre Marina Estévez.

 
Carmela y Batista.
En un arqueo a las llamadas “bóvedas de Batista”, llevado a cabo por el Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados creado por Fidel en enero de 1959, se ocupó un testamento ológrafo del ex dictador en que se nombran entre los beneficiarios directos, en caso de su fallecimiento, a sus hijos Fulgencio, Rubén y Jorge Luis, y a su hija extramatrimonial, Carmela, que en ese entonces tenía 23 años.

“Es una larga historia. Siempre he dicho que tengo una vida perfecta. Es por eso que estar aquí, ahora, es como un shock “respondió al ser entrevistada en el parque donde duerme cada noche.

Luego que Fulgencio Batista abandonó Cuba abruptamente en la madrugada del 1 de enero de 1959 junto a su familia y varias decenas de millones de dólares, voló a un hotel en Nueva York con un tío y un sobrino.

Carmela cuenta que cuando su padre le preguntó dónde ella quería vivir, le dijo que en Fort Lauderdale. Sin preocupaciones financieras debido a lo que su padre se llevó de la Isla, se dedicó a dar clases de piano y a ejercer como secretaria en una oficina médica.

Cuando el otrora dictador murió en 1973, todos sus hijos fueron convocados a NuevaYork para la lectura del testamento y Carmela confirmó que a ella le tocó más de un millón de dólares de ilegal fortuna, sin revelar el monto exacto.

Compró una casa en el exclusivo barrio de Coral Ridge y un apartamento en Galt Ocean Mile y tuvo un breve matrimonio y a los 53 años adoptó a Ana recién nacida, a la que luego enviaría a las mejores escuelas privadas.



 La casa que Carmela compró con la herencia que le dejó Batista.

 
“Perdí mi dinero con el mercado de valores y tal vez tenía demasiado mano abierta,” dijo Carmela.

Acumuló 17 mil dólares en gastos de tarjetas de créditos que no pagó a pesar de hipotecar la casa y fue llevada a juicio. Igual le sucedió con la factura del agua. En una ejecución hipotecaria perdió su casa que fue vendida el pasado año en 830 mil dólares.

Por dos años Carmela, su hija y el gato, han estado sin hogar viviendo en vehículos sin uso, ocasionalmente en moteles cuando tienen algún dinero y por meses en los bancos de las paradas de ómnibus a lo largo de Oakland Park Boulevard, antes de instalarse en Stranahan Park.




Carmela y su hija.
Ahora duermen ante la puerta techada de la Biblioteca del Condado de Broward. “A veces lloro, es difícil. Es muy duro”, cuenta.

Ana dijo que le han prometido un trabajo en Orlando, que Carmela llama “el lugar de Mickey Mouse”, a partir del 8 de julio, pero no tienen dinero para llegar hasta allí.

“Es como si Dios me quiere enseñar algo,” dijo Carmela. “La próxima vez no va a suceder. Es una lección dura, pero se aprende” opinó la hija del dictador Fulgencia Batista al canal 10 de Fort Lauderdale.

 
Hija adoptiva Ana y el gato
 

Nota de la Redacción:


(1) Fulgencio Batista fue gobernante de facto. Dirigió un Golpe Militar el 10 de marzo de 1952 y se erigió en dictador durante siete años. En ese periodo se cometieron miles de crímenes en Cuba y el país fue entregado al capital y la mafia estadounidense. Huyó de la Isla en la madrugada del 1 de enero de 1959 ante el inevitable triunfo de la Revolución encabezada por Fidel Castro Ruz.

(Tomado de https://www.helloforos.com/t/hija-de-fulgencio-batista-es-una-homeless-en-la-florida/279870)



Donald Trump: entre el guiño confabulador y la mueca sarcástica

20 de Junho de 2017, 12:22, por David Díaz Ríos - 0sem comentários ainda

 

Donald Trump: entre el guiño confabulador y la mueca sarcástica / Por José F. Echemendía Gallego / Universidad de Sancti Spíritus / Intranet Uniss

 
Que el empresario multimillonario y hoy presidente de los EE.UU., Donald Trump,  vive literalmente encima de un “cachumbambé”, no constituye noticia. La novedad de hoy son las declaraciones hechas con respecto a la política de acercamiento y normalización con Cuba, iniciada por su antecesor B. Obama a finales de 2014.
 

Desde que comenzara su campaña electoral por la presidencia de la nación norteña mostró sus tremendas habilidades para subirse a ese artilugio de entretenimiento para niños -auténticamente cubano-, según la RAE; lo mismo aseguraba que podría abrir un hotel en Cuba, que anunciaba exigiría al gobierno cubano “gestos” para continuar con el proceso de normalización, marcando claramente una posición que le asegurara el financiamiento y los votos de la derecha anticubana de la Florida. Ya rebasados sus primeros cien días en la Casa Blanca (¿tendrá unos segundos?) su claque gubernamental ha considerado oportuno cumplirle a los retrógrados de la fauna miamense, para que puedan contentar al contribuyente de origen cubano, y seguir viviendo del cuento patriotero “de luchar por la libertad de Cuba”; lo que demuestra que ignoran, o se hacen el chivo con tontera, que esa tarea fue cumplida por el pueblo cubano liderado por Fidel Castro Ruz hace ya 58 años.

 
Ahora vuelven sobre el tema  de los viajes de estadounidenses a Cuba, la receta: endurecer las restricciones con respecto a estos viajes, de por sí ya restringidos a doce categorías. Cierto es que desde la distención de las relaciones a partir de los pronunciamientos de los presidentes de Cuba y EE.UU. en el año 2014, se produjo un incremento considerable en la cantidad de ciudadanos de esa nación interesados en conocer la realidad cubana y disfrutar de su clima, de las bondades de su naturaleza y de la conocida hospitalidad de los cubanos; pero también es cierto que la inmensa mayoría de los turistas que llegan a la mayor de Las Antillas son canadienses, alemanes, españoles, y de otros estados europeos; por lo que los principales perjudicados serán los norteamericanos de esa nación.
 
 
¿Qué alcance puede tener la doble moral de los gobiernos estadounidenses? Difícil de responder, por una parte exigen a Cuba “mayor libertad y respeto a los derechos humanos”; cómo interpretar entonces las exigencias de un gobierno que dicta a sus habitantes cómo y dónde gastar su dinero (solo en negocios privados), demostrar que para viajar a Cuba forman parte de un grupo y califican en una categoría “autorizada”; y finalmente entregar a las autoridades un plan, cronograma u horario completo de sus movimientos en la Isla; vaya concepto de LIBERTAD que tiene esta administración.
 
 
Por otra parte se refiere a la prohibición de toda transacción económica o financiera con instituciones u organismos del Estado vinculados con las Fuerzas Armadas. Pretenden establecer la matriz de que Cuba es un estado con elevado gasto en el terreno militar, y que los beneficios que reportarían las negociaciones con el gobierno norteamericano en el ámbito económico y financiero irían a parar a ese campo; pretenden de este modo ponernos en su lugar. Estados Unidos de Norteamérica es el país con el mayor gasto militar del planeta: $600 mil millones de dólares ($381 mil millones más que China), mayor que la suma de los ocho países que le siguen; mientras que en el presupuesto nacional de la mayor isla del Caribe se dedica el 51 % del PIB a los sectores de educación, salud y la asistencia social.
 
 
Señor millonario, siga con su política “aparentemente errática”, de hoy decir una cosa y mañana otra; pero siempre con un propósito muy claro, beneficiar a los que tienen mucho y perjudicar a los que no tienen casi nada. Hace bien en mirar hacia el sur, porque también existe, pero trate de hacerlo con más sentido común y seriedad. Es seguro que al final de su mandato (si es que llega) nosotros estaremos aquí todavía, perseverantes, tozudos y firmes en la construcción de nuestro sueño.
 
 
Fotos tomadas de Granma digital (En vivo: Los anuncios de Trump sobre Cuba)


Tomado de la Intranet UNISS

 

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Disidentes NO, asalariados

12 de Junho de 2017, 12:45, por David Díaz Ríos - 0sem comentários ainda


Disidentes no, asalariados / Arthur González / Heraldo Cubano



Para quienes aún se creen que en Cuba existen “disidentes”, las declaraciones realizadas en días pasados durante la discusión del Reporte Anual de la Fundación Nacional Cubano Americana, FNCA, resultan suficientes para entender que esos llamados “opositores” al gobierno cubano, son solamente asalariados que hacen y dicen lo que les ordenan, pues quien paga manda.


La FNCA fue creada en 1981 bajo la administración de Ronald Reagan, uno de sus propósitos fue aparentar que el conflicto entre Estados Unidos y Cuba no era tal, sino un problema de los cubanos, algo que la historia se encarga de desmentir, porque en la última reunión del Consejo de Seguridad Nacional de diciembre de 1958, el entonces director de la CIA, Allen Dulles, dijo con fuerza:


“…Hay que evitar la victoria de Castro…”, siendo apoyado por Dwight Eisenhower, a la sazón presidente de Estados Unidos.


Para no dejar dudas, el informe de balance anual divulgado el 22.05.2017 reconoce abiertamente que la FNCA gastó solo en el año 2016, 400 mil dólares en financiar a la denominada “disidencia cubana” a fin de llevar a cabo acciones provocativas, como las ejecutadas por las “Damas” de Blanco, los asalariados de la Unión Patriótica de Cuba en la región oriental de la Isla, y otros grupúsculos fabricados desde afuera que solo trabajan por dinero, no por ideología.

Las declaraciones de Karina Álvarez, directora de programa de la FNCA, son suficientes para conocer qué papel juega Miami en la dirección de los contrarrevolucionarios en Cuba, cuando sin vergüenza alguna afirmó:


“Apoyamos a 18 grupos de la sociedad civil, trabajamos en 14 provincias del país y como beneficiarios directos de nuestra labor se cuentan 500 personas mensualmente”.


El día que Estados Unidos no remese dinero para esos llamados “disidentes” no podrán contar con nadie para llevar a cabo actos provocativos, ni habrá más “Damas” de Blanco, porque todos sin excepción actúan solo por cobrar los dólares que envían desde los EE.UU.


Hoy para preparar a los llamados “disidentes” se gastan cientos de miles de dólares en boletos de viaje, hospedaje, alimentación y salarios, pues las instrucciones se imparten en Miami y no en la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana, como antes del 14.01.2014, cuando se implementó la nueva ley migratoria cubana.


Una idea precisa de que la contrarrevolución solo trabaja por el interés material, la ofreció la propia FNCA, cuando expusieron que enviaron a Cuba 15 computadoras, 59 celulares y 16 mil dólares en equipos electrónicos.


Para más detalles, el informe afirma que gastaron 245 mil dólares en financiar acciones provocativas dentro de Cuba; 60 mil dólares en dietas durante los viajes al exterior de varios contrarrevolucionarios; 46 mil en recargas telefónicas que significaron el pago de 54 mil minutos de conversación a través de la red móvil cubana, donde un minuto cuesta 0.35 centavos de dólar.


Sin tener en cuenta que con sus propias declaraciones demuestran el carácter mercenario de esos contrarrevolucionarios, expusieron a la prensa que también sufragaron el viaje a Estados Unidos del asalariado santiaguero José Daniel Ferrer, y las decenas de visitas a Miami de otros “disidentes”, con el objetivo de que hicieran denuncias a la prensa sobre inventadas violaciones de los derechos humanos, aspecto con el que tratan de conformar matrices de opinión contrarias a la Revolución cubana.


Otro de los grupúsculos mantenidos por la FNCA que también son receptores de sus dólares, son la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, el mini grupo jurídico Cubalex y la Asociación Sindical Independiente de Cuba, porque el plan trazado por la CIA con respaldo del Departamento de Estado, es potenciar grupos de la llamada sociedad civil mediante proyectos de todo tipo, que den la imagen de que nace una sociedad civil diferente, y para eso la FNCA dedicó 245 mil dólares asignados por el gobierno norteamericano.


El informe presentado reconoce que “buscan potenciar esa llamada sociedad civil y preparar nuevos empresarios que sean capaces de gestionar los recursos que se les faciliten, con transparencia y eficacia”.


Queriendo aparentar una separación con el gobierno yanqui, afirman que los fondos de la FNCA provienen de donaciones privadas y no del Gobierno estadounidense, como si nadie supiera que desde hace más de medio siglo Washington está empañado en destruir a la Revolución y para ello han malgastado miles de millones de dólares.


En su comunicado oficial del 17.12.2017 la Casa Blanca dijo:


“El congreso de EE.UU. financia la programación de la democracia en Cuba para proporcionar asistencia humanitaria, promocionar derechos humanos y libertades fundamentales y apoyar la libre circulación de información en lugares en donde está restringida y censurada”. 

“Nuestras políticas en materia de viajes y remesas están ayudando a los cubanos, al brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada, además de fortalecer a la sociedad civil independiente”.

“Estas medidas servirán para fomentar aún más los contactos personales, respaldar con mayor fuerza a la sociedad civil en Cuba”.

“La administración continuará implementando programas de EE.UU. enfocados en promover el cambio positivo en Cuba…”

Esto prueba la total injerencia del gobierno de Estados Unidos en la política interna de Cuba.

Una situación similar de cualquier país hacia su sociedad, sería considerada como una declaración de guerra que no permitirían jamás bajo ningún concepto.

Es así como ellos evalúan el tema de los derechos humanos, con la arrogancia imperial que los caracteriza y por esas razones afirmó José Martí desde New York:
 
 

Fuentes:

https://heraldocubano.wordpress.com/2017/06/08/disidentes-no-asalariados/ 

https://miradasencontradas.wordpress.com/2017/06/08/disidentes-no-asalariados/ 

https://www.rebelion.org/noticia.php?id=227754


http://www.cubainformacion.tv/index.php/la-columna/255-arthur-gonzalez-heraldo-cubano/75055-disidentes-no-asalariados 

https://mariacelys.wordpress.com/2017/06/09/cuba-disidentes-no-asalariados/

https://micubaporsiempre.wordpress.com/2017/06/08/disidentes-no-asalariados-cubaesnuestra-cuba/

https://guayacanweb.wordpress.com/2017/06/08/disidentes-no-asalariados/

https://lentelatinoamericano.wordpress.com/2017/06/08/disidentes-no-asalariados/


Publicado por: David Díaz Ríos CubaSigueLaMarcha.blogspot.com  

https://cubasiguelamarcha.blogspot.com/2017/06/disidentes-no-asalariados.html



¿Por qué se habla de guerra cultural?

24 de Maio de 2017, 13:11, por David Díaz Ríos - 0sem comentários ainda


¿Por qué se habla de guerra cultural? / Elier Ramírez Cañedo

Estados Unidos tiene una vasta experiencia en la práctica de la guerra cultural contra todo proyecto alternativo a su hegemonía en el escenario internacional. La CIA y la guerra fría cultural, de Frances Stonor Saunders, constituye un libro imprescindible –la investigación más completa sobre el tema– para comprender esta realidad. Este libro demuestra cómo, en los años de la Guerra Fría, el programa de guerra sicológica y cultural de la CIA contra el campo socialista fue su joya más preciada.

«Un rasgo importante –señala Stonor– de las acciones emprendidas por la Agencia para movilizar la cultura como arma de la guerra fría era la sistemática organización de una red de “grupos” privados y “amigos”, dentro de un oficioso consorcio. Se trataba de una coalición de tipo empresarial de fundaciones filantrópicas, empresas y otras instituciones e individuos que trabajaban codo a codo con la CIA, como tapadera y como vía de financiación de sus programas secretos en Europa occidental».

La guerra cultural es aquella que promueve el imperialismo cultural, en especial Estados Unidos como potencia líder del sistema capitalista, por el dominio humano en el terreno afectivo y cognitivo, con la intención de imponer sus valores a determinados grupos y naciones. Es un concepto que, entendido como sistema, integra o se relaciona con elementos de otros términos que han sido de mayor uso como el de guerra política, guerra sicológica, guerra de cuarta generación, smart power, golpe blando, guerra no convencional y subversión política ideológica.

No es el arte y la literatura –aunque el arte y la literatura se usen como instrumentos o como blancos de la guerra cultural– el objetivo principal de la estrategia de guerra cultural del imperialismo contra un país en particular. El terreno en que se desarrolla la guerra cultural es sobre todo el de los modos de vida, las conductas, las percepciones sobre la realidad, los sueños, las expectativas, los gustos, las maneras de entender la felicidad, las costumbres y todo aquello que tiene una expresión en la vida cotidiana de las personas. Lograr una homogeneización al estilo estadounidense en este campo, siempre ha estado dentro de las máximas aspiraciones de la clase dominante en Estados Unidos, en especial, desde que su élite comprendió la diferencia entre dominación y hegemonía, y que esta última no podía garantizarse solo a través de instrumentos coercitivos, sino que era imprescindible la manufactura del consenso.

La guerra cultural desarrollada históricamente hasta nuestros días por Washington, no es una vana elucubración, sino que se sustenta en hechos concretos y comprobados, operaciones abiertas y encubiertas de las agencias del gobierno de EE.UU., declaraciones de los líderes de esa nación y documentos rectores de su política exterior, tanto en el plano diplomático como militar.

Zbigniew Brzezinski, uno de los principales ideólogos imperiales, quien fuera asesor paraAsuntos de Seguridad Nacional del expresidente Carter, en su obra, El Gran Tablero Mundial, expresaba:

«La dominación cultural ha sido una faceta infravalorada del poder global estadounidense. Piénsese lo que se piense acerca de sus valores estéticos, la cultura de masas estadounidense ejerce un atractivo magnético, especialmente sobre la juventud del planeta. Puede que esa atracción se derive de la cualidad hedonista del estilo de vida que proyecta, pero su atractivo global es innegable. Los programas de televisión y las películas estadounidenses representan alrededor de las tres cuartas partes del mercado global. La música popular estadounidense es igualmente dominante, en tanto las novedades, los hábitos alimenticios e incluso las vestimentas estadounidenses son cada vez más imitados en todo el mundo. La lengua de Internet es el inglés, y una abrumadora proporción de las conversaciones globales a través de ordenador se originan también en los Estados Unidos,lo que influencia los contenidos de la conversación global».

Este es el mismo Brzezinski que en 1979, en un memorándum enviado a Carter, recomendaba el siguiente curso de política a seguir hacia Cuba: «El Director de la Agencia Internacional de Comunicaciones, en coordinación con el Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional, deben incrementar la influencia de la cultura estadounidense sobre el pueblo cubano mediante la promoción de viajes culturales y permitiendo la realización de coordinaciones para la distribución de filmes estadounidenses en la Isla».

No hace mucho se dio a conocer un documento de extraordinaria importancia para comprender las estrategias actuales del imperialismo estadounidense en el campo de la guerra cultural. Se trata del Libro Blanco del comando de operaciones especiales delEjército de Estados Unidos de marzo del 2015 bajo el título: Apoyo de las Fuerzas de Operaciones Especiales a la Guerra Política.

Lo que plantea en esencia este Libro Blanco es que Estados Unidos deben retomar la idea de George F. Kennan –antiguo experto estadounidense en el tema soviético y arquitecto de la política de «contención frente al comunismo» en el Departamento de Estado–, acerca de la necesidad de superar la limitante del concepto que establece una diferencia básica entre guerra y paz, en un escenario internacional donde existe un «perpetuo ritmo de lucha dentro y fuera de la guerra». Es decir, que la guerra es permanente, aunque adopta múltiples facetas y no puede limitarse al uso de los recursos militares. De hecho, el documento expresa que se puede hacer la guerra sin haberla declarado, e incluso hacer la guerra al tiempo que se declara la paz.

«La guerra política es una estrategia apropiada para lograr los objetivos nacionales estadounidenses mediante la reducción de la visibilidad en el ambiente geopolítico internacional y sin comprometer una gran cantidad de fuerzas militares», destaca el documento desde sus primeras páginas. «El objetivo final de la Guerra Política –continúa más adelante– es ganar la “Guerra de Ideas, que no está asociada con las hostilidades”. La Guerra Política requiere de la cooperación de los servicios armados, diplomacia agresiva, guerra económica y las agencias subversivas en el terreno, en la promoción de tales políticas, medidas o acciones necesarias para irrumpir o fabricar moral».

Este Libro Blanco es solo uno entre muchos estudios y recomendaciones de doctrinas y estrategias militares elaboradas en Washington, que cada día asignan un rol más protagónico a los componentes culturales e ideológicos en sus estrategias hegemónicas.

La Guerra Cultural contra Cuba.

La guerra cultural contra Cuba no comenzó el 17 de diciembre del 2014, pues desde el propio triunfo revolucionario Cuba ha enfrentado tanto los impactos de la oleada colonizadora de la industria hegemónica global, como proyectos específicos de guerra cultural diseñados, financiados e implementados por el imperialismo estadounidense, sus agencias y aliados internacionales, con el objetivo de subvertir el socialismo cubano.

Al respecto señaló Ricardo Alarcón: «La agresión cultural contra Cuba (...) No solo existe todavía sino que no cesa de aumentar. Conserva una dimensión encubierta, clandestina, dirigida por la CIA, pero, además, desde comienzos de la última década del pasado siglo tiene otra dimensión pública, descaradamente abierta. El caso cubano es, por estas razones, absolutamente único, excepcional.
«Lo es también porque lo que se nos hace en el terreno cultural ha sido siempre parte integrante de un esquema agresivo más amplio, que ha incluido una cruel y permanente guerra económica, y la agresión militar, el terrorismo y otros actos criminales, cuyo propósito, (...) detallado en una infame ley yanqui, es poner fin a nuestra independencia».

Un componente fundamental de la guerra cultural de los distintos gobiernos de Estados Unidos contra la Revolución Cubana, ha sido la guerra sicológica y mediática.

El libro Psywar on Cuba. The Declassified History of US Anti Castro Propaganda, de Jon Eliston, publicado en 1999, revela como Washington practicó contra Cuba durante décadas la agresión sicológica y propagandística y que ella incluía libros, periódicos, historietas, películas, panfletos y programas de radio y televisión.

Otro de los campos predilectos de la guerra cultural ha sido el de la historia. Se manipula y tergiversa nuestro pasado, se atacan sus bases más sensibles y simbólicas, precisamente porque se pretende barrer con el ejemplo de la Revolución Cubana desde su propia raíz.

¿Qué son Radio y TV Martí, sino estructuras creadas para la guerra cultural en su sentido más amplio contra el proyecto revolucionario cubano?

Existe una gran diferencia entre la diplomacia pública que desarrollan muchos países en la arena internacional y las acciones que históricamente han practicado los distintos gobiernos estadounidenses. Detrás de este vocablo «inofensivo», se ha escondido toda una maquinaria de difusión de valores políticos y culturales de Estados Unidos, que para nada toma en consideración el respeto a la soberanía de las naciones y la diversidad cultural de los pueblos. No se trata solo de influencia, sino de injerencia encubierta y abierta  en los asuntos internos de otros estados.

A la hora de evaluar los retos que enfrentamos, en ocasiones se adoptan posiciones triunfalistas, desde una visión reduccionista de la cultura, entendida estrictamente como arte y literatura. Claro que entre Cuba y Estados Unidos han existido influencias y confluencias culturales durante más de dos siglos, gracias a las cuales ambos pueblos nos hemos enriquecido espiritualmente, pero los desafíos fundamentales se dan en el terreno de los estilos de vida, la cultura política y los hábitos sociales.

Ante esa realidad, no hay mejor antídoto que el patriotismo, la cubanía –no cubanidad castrada–, el antimperialismo, el anticolonialismo y que, junto al fomento de referentes culturales sólidos, logremos un sujeto crítico de profunda formación humanista, capaz de discernir por sí mismo entre la avalancha de productos culturales con los que interactúa, dónde está lo realmente valioso. 
Ese sujeto crítico solo es posible forjarlo desde las edades más tempranas a través del entrenamiento en el debate y la confrontación de ideas, con la participación activa de la familia, la comunidad, la escuela, los medios de comunicación y las organizaciones políticas y de masas. Por supuesto, todas las acciones que desarrollamos en el campo cultural deben acompañarse de hechos y realizaciones concretas, de hacer las cosas bien en todas las esferas, y que los resultados de ese trabajo se manifiesten en la vida cotidiana de nuestro pueblo. 

Fuentes: 

http://www.granma.cu/cuba/2017-04-18/por-que-se-habla-de-guerra-cultural-18-04-2017-19-04-55

https://culturayresistenciablog.wordpress.com/2017/05/22/por-que-se-habla-de-guerra-cultural-por-elier-ramirez-canedo/


Publicado por: David Díaz Ríos CubaSigueLaMarcha.blogspot.com

https://cubasiguelamarcha.blogspot.com/2017/05/por-que-se-habla-de-guerra-cultural.html



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