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La Polilla Cubana

3 de Abril de 2011, 21:00 , por Desconhecido - | No one following this article yet.
Mi blog es una ventana abierta sobre Cuba y el mundo, desde la verdad y la justicia

¿Quién viola los derechos humanos en Cuba?

11 de Dezembro de 2015, 12:47, por Rosa C. Báez Valdés

Por Elier Ramírez Cañedo*, @islainsumisa*

Cuba no solo ha brillado por lo alcanzado en materia de derechos humanos dentro de sus fronteras. Foto: Cubahora.

Cuba no solo ha brillado por lo alcanzado en materia de derechos humanos dentro de sus fronteras. Foto: Cubahora.

Históricamente el tema de los derechos humanos ha sido utilizado por las distintas administraciones estadounidenses para atacar a la Revolución Cubana; aunque no solo Cuba ha sido blanco de esas embestidas, cualquier nación que se aparte de los requerimientos mínimos de lo que la clase dominante de Estados Unidos hace pasar eufemísticamente como “seguridad nacional”, puede calificar como transgresora de los derechos humanos.

Si desde 1829 Bolívar alertaba que Estados Unidos parecía destinado por la providencia a “plagar la América de miserias a nombre de la libertad”, hoy podríamos decir que, a nombre de los “derechos humanos”  
y la “democracia”, Estados Unidos ha condenado a numerosos países a la exclusión, la subversión, el intervencionismo, los golpes de Estado y los bloqueos genocidas, incluso más allá de nuestro hemisferio.

Ya desde la época de Carter el tema fue utilizado como punta de lanza contra Cuba, alcanzando niveles de virulencia durante la administración de Ronald Reagan. Ello fue así, al tiempo que poco importaron a estas administraciones la violación real de los derechos humanos por dictaduras sangrientas en diversos rincones del mundo mientras los gobiernos de esos países fueran fieles a los intereses de Estados Unidos, en especial en la “lucha contra el comunismo”. Así lo tuvo que reconocer recientemente —aunque de manera muy laxa— la ex secretaria de Estado Hillary Clinton: “La defensa de la democracia y los derechos humanos ha sido el corazón de nuestro liderazgo global durante más de medio siglo, aunque ocasionalmente hayamos transigido respecto a esos valores en beneficio de intereses estratégicos y de seguridad, e incluso apoyado a dictadores anticomunistas moralmente objetables durante la Guerra Fría, con diversos resultados”.[i]

Habría que señalar que esa situación no ha cambiado mucho en la actualidad, los dobles estándares en la manera en que Estados Unidos juzga a otras naciones por el tratamiento de los derechos humanos continúa teniendo las mismas lógicas de la Guerra Fría. Solo así es posible explicarse por qué Estados Unidos ataca a Cuba y Venezuela y sin embargo calla sobre la situación de los derechos humanos en países en los que con mucha frecuencia se asesina a periodistas, aparecen fosas comunes con cientos de cadáveres, se practica el crimen político o jamás se ha producido una elección a los distintos órganos de poder.

Ello lleva solo a una conclusión: la preocupación fundamental de Estados Unidos no son los derechos humanos, sino su hegemonía.

Lo cierto es que Cuba, a pesar de no constituir un sol perfecto y amén del bloqueo y las agresiones de la potencia más poderosa del orbe, ha sido uno de los países que más ha trabajado por satisfacer y defender los derechos humanos. Y no podía ser de otra manera, cuando la esencia fundamental de la revolución ha descansado siempre en el humanismo y cuando este país ha estado guiado por uno de los grandes humanistas del siglo XX y lo que va del XXI: Fidel Castro.

El derecho humano más protegido en Cuba, es el derecho a la vida.
Pocos países en el mundo logran una protección de sus ciudadanos como lo hace Cuba cuando se producen fenómenos naturales, como ciclones y huracanes. Pocos países en el mundo hacen lo que Cuba por acceder a un medicamento al precio que sea necesario por salvar la vida de un niño.
Pocos países en el mundo hacen lo que Cuba en la atención a los discapacitados.

Pese haber tenido que navegar a contracorriente de los poderes hegemónicos globales, Cuba ha logrado estándares de países del primer mundo en cuanto esperanza de vida, disminución de la mortalidad y desnutrición infantil. La democratización del acceso a la cultura es también una de las grandes conquistas de la Revolución. Como lo han reconocido numerosos organismos internacionales, Cuba es uno de los países que proporcionalmente más presupuesto del Estado dedica en las esferas de salud, educación, cultura, ciencia y deporte. El Papa Francisco durante su visita a la ciudad de Santiago de Cuba expresó el verdadero significado de esta conducta: “Un pueblo que cuida a sus abuelos y a sus chicos y jóvenes tiene el futuro asegurado”.

Pero Cuba no solo ha brillado por lo alcanzado en materia de derechos humanos dentro de sus fronteras, sino en la expansión solidaria de esos derechos humanos fundamentales a otros países que lo han necesitado. Los cientos de médicos cubanos que partieron a África a enfrentar la epidemia de Ebola son una bella expresión de esa solidaridad y de las reservas morales que tiene este país.

En cuanto a los derechos civiles y políticos, hay que decir que nunca en Cuba existió un gobierno que avanzara tanto en estos derechos como el que llegó al poder en enero de 1959. Para Cuba el desafío siempre ha estado, como dijo en una ocasión Cintio Vitier, en construir un parlamento en una trinchera, eso no puede perderse nunca de vista.

Jamás los modelos de comparación podrán estar para los cubanos en la llamada democracia representativa burguesa. Ese modelo ya existió en Cuba y fue un rotundo fracaso. A diferencia de esos sistemas hacia los que se pretende empujar a Cuba, la palanca fundamental que mueve el sistema político cubano nunca ha estado en el dinero y los lobbies de interés, ni termina una vez que concluyen las elecciones. Lo ocurrido con la discusión popular de los lineamientos de la política económica y social de la revolución aprobados en el más reciente Congreso del Partido Comunista de Cuba demuestra las fortalezas con las que cuenta nuestra democracia. Ya se habla de una revisión de nuestra ley electoral y de nuestra constitución y estoy seguro que nuestro sistema político continuará perfeccionándose en función de aumentar los niveles de participación del pueblo en el proceso de toma de decisiones y en la ejecución y control de esas decisiones.

Es cierto que en Cuba se violan sistemáticamente los derechos humanos, pero no precisamente por el Gobierno de la Isla, sino por el Gobierno de Estados Unidos que practica un genocidio contra el pueblo cubano desde 1962, cuando fue decretado el bloqueo económico, comercial y financiero con el propósito de crear hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno Revolucionario. Las cifras de los daños económicos son astronómicas, pero los daños humanos causados son incalculables e imposible de resarcir. ¿Acaso el gobierno de Estados Unidos no está violando el más elemental derecho humano a la vida cuando impide a través del bloqueo que Cuba compre los medicamentos que salvarían o aliviarían el sufrimiento de niños cubanos con distintos padecimientos? El presidente Obama se ha manifestado contra el bloqueo y ha pedido al Congreso de Estados Unidos que inicie una discusión que logre su eliminación, pero mientras el bloqueo exista, hasta el último minuto, el Gobierno de Estados Unidos estará violando los derechos humanos en Cuba.

No obstante, considero positivo que, por primera vez en la historia, Cuba y Estados Unidos estén discutiendo de igual a igual en la mesa de conversaciones sobre este tema. Aunque ciertamente en este aspecto veo que la mayor parte de los acuerdos están sobre todo en los desacuerdos.

*Académico cubano. Doctor en Ciencias Históricas
 
Fuente Cubadebate


¿Quién ganará y quién perderá en la batalla por Ana Belén Montes?

11 de Dezembro de 2015, 2:44, por Rosa C. Báez Valdés

Por Douglas Calvo Gaínza*

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La respuesta superficial es obvia. Bastará un simple “No” desde el Buró de Prisiones, y las condiciones de la condena de la compañera presa proseguirán sin cambio ni alteración, hasta el último día de su pena. ¿Quién ganará? Pues el poderoso Gobierno norteamericano, quien hará así una clara demostración de fuerza: “nosotros sabemos condenar muy bien el delito de espionaje”.

Ciertamente, la perspectiva de vegetar durante 25 años en un aislamiento absoluto y olvidado, desalentará a cualquier futuro candidato a trabajar encubiertamente para Cuba en los EEUU. Tras este ejemplo, nadie imitará a Ana Belén Montes, y podrá decirse sin problemas que ella fue “la última espía defensiva de La Habana”.

Pero esa victoria obvia tiene otros matices que tal vez no se han calculado en Washington, y son igualmente de peso. Los iremos mencionando, y a la vez haremos una serie de preguntas.

a) Cuando empezamos la proyección pública del Comité en octubre, había aproximadamente unas 60 personas involucradas. Hoy, en sólo dos meses, ya hay cientos de simpatizantes en 23 países, crecen las organizaciones y asimismo las personalidades interesadas (entre las cuales se encuentran desde científicos de primer rango o literatos ganadores del Premio Casa de Las Américas, hasta activistas como la ex presa política norteamericana Lynne Stewart, y artistas de tanto mérito como Vicente Feliú y Silvio Rodríguez)
– PREGUNTA: Si en dos meses se ha logrado tanto, ¿Hasta dónde habrá llegado este movimiento en el año 2023? ¿Le conviene a la reacción que esa bola de nieve crezca hasta convertirse en un Himalaya?

b) El Estado Cubano no ha intervenido en nada de esto. Se suele decir por algunos que en la Cuba totalitaria sólo hay tres tipos de ciudadanos: “viles agentes de la Seguridad”, “pobres ciudadanos aterrados” y “valientes opositores”. Además, no hay otra sociedad civil que la que se opone al Gobierno. Y de pronto, vemos cómo espontáneamente, voluntariamente, libremente, las personas de la Isla y también cubanos emigrados, accionan en pro de una compañera presa por defender a Cuba; y ello “sin mandato estatal”, sin recibir un centavo de nadie, ni tampoco una visa para viajar a lares de súper-abundancia, o una beca en Universidades prestigiosas, ni algún loable premio internacional por defender los Derechos Humanos. Ni siquiera obtienen un incremento de su buena reputación (al revés…). Sólo reciben la satisfacción ética y espiritual de cumplir la deuda moral que tenemos todos los nacidos en este país (y reitero, “todos”) con la olvidada Ana Belén Montes.
– PREGUNTA: Si este proceso sigue en marcha, ¿Dónde habrá quedado hacia el año 2023 el mito maniqueo sobre una “sociedad civil cubana” monocromática ideológicamente y en oposición al socialismo? ¿Y cuál de las “Dos sociedades civiles” habrá ganado mayor prestigio moral por aquel entonces: la de los viajes-premios-becas-dineros-publicidad por hacer anti-castrismo, o la del sacrificio-desinterés-altruismo-espontaneidad por ayudar en una tarea tan humanitaria? ¿Seguro que los planes subversivos ideológicos contra Cuba no corren riesgo alguno, si se sigue desarrollando más y más este accionar independiente y abnegado de ciudadanos LIBRES cubanos?

c) Hoy hay un viraje hacia la derecha en el espectro político: pierden elecciones gobiernos progresistas en Latino-América, ascienden al poder en Europa partidos ultra-conservadores. Parecería que Fukuyama es ratificado: llega el fin de la Historia, con la muerte a escala mundial de las utopías y el enaltecimiento radical del mercado ciego y desigual. Y de pronto, en torno a una mujer confinada, se reúnen más y más progresistas de múltiples países; desafían con firmeza los climas militarizados y amenazas terroristas, para obtener cientos de firmas; se comunican entre sí crecientemente, se amistan sin reservas, se organizan in crescendo… Todo en torno a Ana Belén Montes, quien amenaza a las potencias monopolistas con convertirse en una suerte de “Juana de Arco socialista”.
– PREGUNTA: Si en torno a Ana siguen creciendo las simpatías de una izquierda mundial que hoy vuelve a parecer en retirada; si se fortalece más y más el simbolismo circundando a su persona, y si asciende continuamente el aglutinamiento de los progresistas en torno a ella, al llegar el año 2023, ¿Hasta qué punto habrá ayudado ese encarcelamiento a unificar a los “indeseables” opuestos al Nuevo Orden Mundial neoconservador y neoliberal? ¿No estarán creando esos carceleros, día a día, un ícono peligrosísimo para los planes de desarticulación de los movimientos revolucionarios en todo el orbe? ¿No estarán ellos regalándole a la izquierda un modelo de valentía, desinterés, sacrificio y resistencia, el cual extermina en lo espiritual al “héroe pequeñoburgués”, cuyos burdos logros sólo consisten en la mayor cantidad de dinero que sepa amasar? ¿No nos estarán obsequiando crecientemente esos alguaciles un prototipo del ya olvidado “hombre nuevo” del Che, el cual ayudará hasta límites impensables a todos los “levantiscos” del orbe, para reanimarse, fortalecerse, y reencaminarse frente a la contra-ofensiva reaccionaria?

El socialismo es ortodoxamente identificado por muchos con dureza, crueldad, obstinación y “Estado Policíaco”, en oposición a un sistema democrático capitalista muchísimo más liberal, magnánimo y benevolente… Sin embargo, citaremos algo curioso: en la URSS pos-Stalin “A partir de 1953, la cifra de prisioneros fue disminuyendo regularmente. Entre 1953 y 1957, el Presídium del Soviet Supremo anunció diversas amnistías para diferentes categorías de prisioneros; entre ellas, hubo en 1955 una para quienes habían colaborado con el ocupante alemán.” [Eran traidores a la Patria, indultados masivamente por la dura y feroz Unión Soviética tras cooperar con los nazis exterminadores de su propio pueblo.] Le siguieron otras amnistías en 1956-1959. Y por cierto que (aunque había centros equivalentes a éste donde está enclaustrada Ana, diseñados para personas convictas de delitos especialmente severos), resulta interesante el que en las prisiones generales “Había dos regímenes: el “general” y el “estricto”. Un prisionero no podía estar sometido al segundo por más de seis meses” ya que los juristas soviéticos llegaron a desarrollar “la premisa básica de que un prisionero seguía siendo un ciudadano” y de ahí que la cárcel en la Rusia totalitaria es una donde “se acaba con el trabajo esclavista, que posee procedimientos judiciales, donde los prisioneros gozan de algunos derechos y pueden enfrentarse a la administración penitenciaria, en el que no se les veta el acceso al mundo exterior, pueden entrevistarse con un abogado o protestar legalmente por el trato que reciben.” [1]

Obviaremos casos tristes ocurridos con detenidos medio-orientales durante la “Guerra contra el Terror”. Concentrándonos sólo en Ana Belén Montes, ¿Cuántos de esos derechos que concedía la demonizada URSS a sus presos, le están otorgando los filantrópicos Estados Unidos a esa ciudadana suya? ¿Acaso los bolcheviques sabían ser más humanitarios que los yanquis?
-PREGUNTA: Si prosigue ese aislamiento hasta el 2023, ¿dónde habrá quedado a esas alturas la imagen legendaria de la súper-nación que lidera la tutela de los Derechos Humanos a nivel global? ¿Se puede defender Derechos Humanos y comportarse a la vez de modo poco humano? ¿Y qué otro trabajo le daremos a los que viven escudriñando “quién cae preso en Cuba”, para quejarse luego de la brutalidad del régimen castrista? ¿Cómo protestarán algunos en pro de la libertad de ciertos presos en La Isla, y a la vez deberán manifestarse airadamente a favor del aislamiento a ultranza de esa mujer en USA?

¿Tendremos activistas por la emancipación carcelaria, quienes abogarán simultáneamente por encarcelamientos incomunicados cuasi-perpetuos? ¿Humanistas que también son anti-humanos? ¿Protestadores anti-reclusión que a la vez son voceros pro-incomunicación? ¿Laureles otorgados por la lucha en aras de la libertad sin fronteras, ornando las sienes de quienes abogan por el grillete sin paliativos? ¿Hasta dónde se habrá hundido en el 2023, el prestigio de los que gritan “defendemos a la noble democracia y a la humanitaria libertad universal” y a la vez “que Ana Belén se pudra en la cárcel, porque traicionó a nuestra generosa democracia y a nuestra bienhechora libertad universal”?

Patrocinando la “normalización” EEUU-Cuba, la señora Hillary Clinton ha dicho respecto al Embargo: “Debemos sustituirlo por un acercamiento inteligente que le dé poder (…) a la sociedad civil cubana.” Y también: “Los cubanos quieren comprar nuestros productos, leer nuestros libros, navegar en nuestra web y aprender de nuestra gente. Ellos quieren llevar su país al siglo XXI. Ese es el camino hacia la democracia y la dignidad, nosotros debemos caminar a su lado.”

En lo personal, estoy completamente de acuerdo en aprender de cualquiera que pueda enseñarme. Pero, con el mayor respeto:

a) El derecho penal del siglo XXI busca en todo caso reformar al prisionero, promover penas sustitutivas, luchar contra las arbitrariedades carcelarias por medio de instituciones jurídicas antiguas (Habeas Corpus, la VIII Enmienda en EEUU), u organismos noveles (la Organización Mundial contra la Tortura y otros). Así, que me perdone la respetable dama supradicha, pero declino esa instrucción tan gentilmente ofrecida: imitar prácticas como ese aislamiento a Ana Belén, el cual ya pronto arribará a los 15 años (2001-2016), más que hacer a los cubanos avanzar al siglo XXI, nos haría retroceder hacia los tiempos del prisionero de la máscara de hierro en la Bastilla, durante el siglo XVIII.

b) La sociedad civil cubana que se va a empoderar con apoyo norteamericano, ¿incluye movimientos como el nuestro, que sin ser gubernamental ni estatal, sí es de izquierdas y es revolucionario? ¿No dicen ellos que quieren beneficiar al “pueblo de Cuba” y no “a los Castro”? Bien, nosotros somos parte de ese pueblo. ¿No calificaremos para ser escuchados? ¿Acaso la famosa “sociedad civil post-Castro” sólo contempla un apoyo a las mentalidades y organizaciones pro-neoliberalismo, anticomunistas, etc.? Si es así, vuelvo a declinar el brindado aprendizaje. Pues una estrategia que promueve sin más una futura “sociedad civil de derechas” en Cuba, es simplemente una maniobra retrógrada para imponernos una dictadura neo-batistiana o algo por el estilo. Ya es demasiado tarde para eso…

c) Por último, dentro de los eventos de “normalización” Washington-Habana, y teniendo en cuenta que Ana Belén Montes fue una pionera en la política de armonizar las relaciones, según muestra su alegato, me llama la atención que un buen gesto entre dichas naciones ha sido el canje de prisioneros (los “Cinco” por Alan Gross y Sarraf Trujillo, ese “topo” tan alabado públicamente por Barack Obama - quien obviamente no le teme al término “espía”, como tampoco le tiene miedo a éste el Estado Sionista de Israel, el cual, tras arduo cabildeo, consiguió la libertad condicional para su espía Jonathan Pollard -). Durante ese proceso, tales accionares clementes han proseguido, y por ejemplo, durante la visita del Papa a Cuba y a EEUU, 3.522 presos cubanos fueron liberados por el Estado totalitario de los hermanos Castro. Pero Ana siguió en las mismas, dentro de la súper-democracia que se ensaña contra ella.

¿Cómo? ¿Los “villanos castristas” abren la mano, y los líderes del mundo libre la contraen con fiereza? ¿Los “arcaicos tiranos” perdonan, y los adalides de la libertad resultan vengativos y crueles? ¿Cómo se entiende esa contradicción entre el decir y el hacer?
-PREGUNTA: Si prosigue ese aislamiento hasta el 2023, ¿dónde quedará ese programa de instrucción en materia de Derechos Inalienables, preparado en Washington para el tosco pueblo de Cuba? ¿Dónde el discurso sobre la “emergente sociedad civil cubana”, que al parecer es más bien una futura asociación orwelliana de comunidades anexionistas? ¿Dónde se encuentran el ejemplo, la guía, la luz humanitaria que debe exhibir todo maestro de humanismo ante su alumno? ¿Dónde la autoridad moral y ética, con la cual se sacará del analfabetismo espiritual e intelectual a nuestro pobre pueblo, tan iletrado y tan desprovisto de tradiciones o héroes? ¿Acaso dicha futura enseñanza sólo confía en el poder de Don Dinero? Sin dudas, éste es un caballero poderoso. Pero no todos son comprables, y si no, pregúntesele a Ana Belén Montes, quien prefirió el sufrimiento en aras de sus ideas anti-belicistas, a la comodidad burguesa que ya tenía asegurada…

Termino con esto: bastará un simple “No” desde el Buró de Prisiones, y hasta el 2023 Ana seguirá aislada. Pero a su salida la esperará un fraterno colectivo humano de proporciones impredecibles; una sociedad civil cubana polifacética y enérgica, bien fortalecida; una izquierda mundial, alentada y robustecida por el admirable ejemplo de resistencia de esa luchadora solitaria; un programa de la Casa Blanca orientado a enseñarle Derechos Humanos a Cuba, bastante desacreditado; un país poderoso que aspira a servir de ejemplo supremo, muy desprestigiado…

Y una mujer que pese a todo el odio en su contra, habrá entrado en la Historia para siempre y como un símbolo poderosísimo.

De modo que vuelvo a preguntar: ¿Quién ganará y quién perderá REALMENTE en la batalla por Ana Belén Montes?

Pues yo voto por Ana y todos los que la defienden. En cuanto a los otros, el apoyar esa terca violación de los Derechos inalienables de la humanidad, les significará un suicidio moral de incalculables y tétricas consecuencias.

10 de diciembre del 2015 – “Día de los Derechos Humanos”

[1] Moshe Lewin. El siglo soviético. ¿Qué sucedió realmente en la Unión Soviética? Barcelona, Crítica, 2006.

* Coordinador Comité Cubano Pro Trato Humano Para Ana Belén Montes.



Declaración del Capítulo Cubano de la Red en Defensa de la Humanidad sobre los acontecimientos en Venezuela

11 de Dezembro de 2015, 1:50, por Rosa C. Báez Valdés

EDHcubaAnte los recientes acontecimientos en la República Bolivariana de Venezuela, el capítulo cubano de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales En Defensa de la Humanidad, da a conocer su posición:

Sentimos como nuestro el destino de la Revolución Bolivariana y del pueblo venezolano como su protagonista, fieles a la idea martiana “Deme Venezuela en qué servirla: ella tiene en mí un hijo”.

El chavismo, como cuerpo colectivo y sujeto histórico de una radical transformación social, será capaz de sobreponerse a la adversa coyuntura que condujo al resultado electoral del 6 de diciembre, se rearticulará y saldrá victorioso como fuerza emancipatoria nacional y de Nuestra América y única alternativa al capitalismo neoliberal que hoy impera mundialmente. Las compañeras y compañeros venezolanos continúan su lucha y defienden con firmeza las conquistas sociales del proceso revolucionario, liderado siempre por la presencia y las ideas del Comandante Hugo Chávez Frías, quien situó a Venezuela y a América Latina y el Caribe en el sitial más alto de la dignidad.

Denunciamos la arremetida imperialista contra Venezuela que llegó al extremo de catalogarla, por decreto ejecutivo –aún en vigor- como un peligro para la seguridad nacional de los Estados Unidos. Asimismo, el acaparamiento, la especulación y el desabasto que, como parte de la incesante guerra económica, sometieron a la población venezolana la continua incertidumbre, presión psicológica y agobio.

Rechazamos el cerco mediático terrorista de que es objeto la Revolución Bolivariana y sus líderes; el uso de la mentira, las campañas de desinformación y descrédito, sostenido durante años por los oligopolios que controlan la difusión masiva en el mundo.

Consideramos que tal hostilidad creó una situación totalmente asimétrica para que el Gran Polo Patriótico pudiera enfrentar las pasadas elecciones, y negó de manera raigal la posibilidad de que los electores se expresaran libremente, coartados por el conjunto abrumador de las agresiones, las falacias y la subversión ideológica a escala cotidiana.

Expresamos la más firme convicción de que en Venezuela prevalecerá la unidad para salvar la Patria y triunfará el proyecto histórico que abrió una nueva época en esta zona del mundo, e hizo realidad la propuesta del Libertador Simón Bolívar de dar la mayor suma de felicidad posible a nuestros pueblos y conformar la unidad e integración de las naciones al sur del Río Bravo. La lucha por la construcción de una nueva sociedad apenas comienza.

La Habana, 10 de diciembre de 2015

Publicado en:

Sitio REDH-Cuba

Blog REDH-Cuba



La Revolución bolivariana no está acabada

7 de Dezembro de 2015, 16:57, por Rosa C. Báez Valdés

Por Rosa Miriam Elizalde*, @elizalderosa

 
Un grupo de opositores festejan la jornada electoral con banderas de EE.UU por las calles de Caracas este 6 de diciembre de 2015. Foto: Carlos Becerra/ Bloomberg

Un grupo de opositores festejan la jornada electoral con banderas de EE.UU por las calles de Caracas este 6 de diciembre de 2015. Foto: Carlos Becerra/ Bloomberg

Esun delito regodearse con la desdicha ajena, particularmente si ocurre en medio de una tormenta perfecta de mentiras y sandeces sobre Venezuela que ha girado, un día tras otro, con la clara intención de engullirnos. Ignacio Ramonet lo explicaba muy bien anoche en Telesur, cuando todavía no se conocían los resultados de las elecciones legislativas, que dio la mayoría a la oposición. La Revolución bolivariana no está acabada, ni mucho menos, aunque desde arriba, de las transnacionales mediáticas y de las élites políticas, solo llueva fango sobre ella.

El director de Le Monde Diplomatique analizaba por qué. Esta fue una elección para la Asamblea Nacional, pero el sistema de gobierno venezolano es presidencial. Se puede tener una victoria en un Parlamento de 167 curules, que dan un margen de poder, pero limitado, como ocurre en EEUU. Los cubanos lo entendemos muy bien: el Presidente Obama tiene prerrogativas para gobernar y tomar decisiones a diario, pero derogar el bloqueo es un negocio del Congreso. Y aún así sabemos que Obama tiene facultades que no ha utilizado, cuando podría perfectamente dejar en un cascarón inútil esta política espuria. Vaya usted a saber por qué.

Quien haya seguido estas elecciones no puede ignorar que se ha legitimado al Poder Electoral y la institucionalidad venezolanos. Hubo gran tranquilidad durante toda la jornada y la nota indigna no fue del chavismo, sino del acompañamiento internacional de la oposición, que violó las normas más elementales de respeto al ejercicio eleccionario, al entrometerse en la política local.

¿Que la tiene fácil el gobierno de Maduro? Claro que no. Mantendrá ante sí el desafío constante de una derecha golpista que suele despreciar la voluntad popular, que cuenta con el respaldo político-militar de Estados Unidos y que con estas elecciones acaba de recibir una inyección de esteroides. Que intentará, con ánimo renovado, hacer retroceder no solo en Venezuela -ya sabemos el peso específico de la revolución chavista en el ámbito continental- un proceso que hizo ciudadanos a millones de pobres y que ha estado permanentemente acosado por el boicot económico y el crimen organizado al servicio del neoliberalismo trasnacionalizado y el paramilitarismo.

El temor es que, de avanzar los objetivos de esa derecha de cacerolas y bandera yanqui, el desmontaje simbólico y social de la Revolución en Venezuela se convierta en una actividad salvaje que haga retroceder lo que hasta ahora se ha conseguido. La intransigente radicalidad contra el Gobierno bolivariano, fuente de la orfandad orgánica y de liderazgo de la oposición en casi dos décadas de chavismo, tiene una doble naturaleza: por un lado posee una alta capacidad autodestructiva, pero por la otra resulta muy peligrosa dada su (no verbalizada ahora pero patente) tradicional apuesta política por la sangre.

(Tomado de su blog Desbloqueando Cuba)

 

*Periodista cubana y editora del sitio Cubadebate. Doctora en Ciencias de la Comunicación



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