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La Polilla Cubana

3 de Abril de 2011, 21:00 , por Desconhecido - | No one following this article yet.
Mi blog es una ventana abierta sobre Cuba y el mundo, desde la verdad y la justicia

ESCARAMUZAS POLÍTICAS: Grave error creer que Cuba debe ser capitalista

27 de Dezembro de 2014, 1:45, por Rosa C. Báez Valdés

Por Gloria Analco, @GloriaAnalco

 

Una nueva confrontación de enormes proporciones se está estableciendo en las relaciones Cuba-Estados Unidos, buscando ambos países ganar la última batalla de un largo enfrentamiento que ha superado el medio siglo. Ahora, con el establecimiento de relaciones diplomáticas, la guerra será en corto y sin parangón en la historia. Estaremos asistiendo -en primera fila- a tal confrontación en la que el Gobierno de Cuba intentará, por todos los medios a su alcance, salvar el socialismo en una época que pretende seguir siendo neoliberal, y el Gobierno de Estados Unidos, a su vez, tratará de poner en práctica diversos métodos que contribuyan a destruir a la Revolución Cubana desde dentro de la isla.

 Hay que recordar que hace exactamente 56 años Fidel Castro triunfó e instauró en Cuba un régimen de corte popular que derivó en un sistema socialista al estilo ruso y que sobrevivió a la hostilidad de Estados Unidos. Suponer que el fuerte choque de ideas que se produjo en el siglo XX entre el socialismo y el capitalismo ha quedado superado, significa desconocer la Historia e ignorar todo lo que en ese tiempo ha estado en juego. Son dos sistemas diametralmente opuestos: uno a favor de los pueblos y el otro a favor de las élites. Así de simple es este asunto. Uno propone repartir los ingresos entre la población, vía los programas sociales, el otro acumularlo entre los grupos privilegiados.

 Las nuevas relaciones Cuba-Estados Unidos serán un tête à tête sobre la viabilidad de ambos sistemas, y nunca antes como ahora se ha puesto en serias dudas que el neoliberalismo sea el camino a seguir, una de tantas derivaciones del capitalismo. En estas condiciones será bastante interesante observar el desenlace, en el conocimiento de que ambos gobiernos parten de la creencia de que con el acercamiento diplomático sus históricas posturas saldrán ganando. Hay que asumir que Cuba lleva la ventaja.

 Desde que cayó el bloque socialista europeo arreció la agresividad de EE.UU. en contra de la isla. Fidel Castro lo denunció, en 1994, con estas palabras: “… quieren penetrarnos, reblandecernos, crear todo tipo de organizaciones contrarrevolucionarias y desestabilizar el país cualesquiera que sean las consecuencias”. Y, efectivamente, ha habido muchas tensiones internas en Cuba en los años 90’s y 2000’s, creadas por los servicios especiales de la CIA, que han operado por medio de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA), buscando generar el caos político en la isla, cosa que nunca han conseguido. La finalidad ha sido querer mostrarle al pueblo cubano las “bondades del capitalismo” para que fuerce un cambio político en la isla. A todo ese embate, que ha sido inútil, hay que incluir la incursión bélica a la isla de grupos de Miami, azuzados por EE.UU. y que cobraron varias víctimas.

 El Gobierno de Cuba, por tanto, está bastante entrenado en combatir a esas fuerzas adversas y también para poner en serias dudas la sentencia del artículo que Francis Fukuyama tituló -en 1989- con una pregunta: “¿El fin de la historia?”, que le venía convenientemente como anillo al dedo a Estados Unidos para, a partir del desarrollo de esa idea, poner fin a la disputa ideológica entre ambos sistemas, aunque nada en el mundo estuviera resuelto.

 Pero la Historia no se escribe así, sino con hechos concretos como el siguiente: una parte mayoritaria del pueblo cubano siempre se ha sumado a la tarea de combatir la interferencia extranjera en su país. Además, otra prueba que no deja lugar a dudas es que la niñez tiene en Cuba una gran importancia, y es en ese país donde no hay un solo niño desnutrido, según la UNICEF, lo cual muestra fehacientemente a qué ha estado dedicado el Gobierno de Cuba: a robustecer a su pueblo y no a sus élites.

 

*Reportera mexicana, publica en Uno más uno y otros órganos de prensa. Colaboradora habitual de Cuba coraje. Trabajo enviado por su autora

 Foto cortesía blog Oggun Guerrero



Fidel: “Quijote”

27 de Dezembro de 2014, 0:33, por Rosa C. Báez Valdés

Por Mónica Oporto

 

"Ya he liberado a tu patria,
hija de una espera larga.
Ya hay un primero de enero
que funda a sus compañeros" [1]

 

Corría 1952 cuando Cuba, moribunda y maltratada por Fulgencio Batista, vio nacer un movimiento revolucionario que daría qué hablar en el mundo entero. Cuba, tierra con tradición de lucha, encontró al Quijote que la condujo por los caminos mas difíciles a la victoria.

Tal vez se abrió la puerta tras el balazo que apagó la vida de Eduardo Chibás, cuya bandera fue retomada por un, por entonces, joven abogado lleno de fervor por cambiar la suerte del suelo cubano; preocupado y también dolido por la situación atroz en que estaba sumido el pueblo de su país.

Embargado de una mística militante y revolucionaria, que jamás se apaga en este Quijote cubano, gestó una revolución sin fin, una revolución de la revolución permanente que levantó al pueblo cubano, que levantó a América Latina, y al mundo le mostró la dolorosa situación cubana.

Desde él -y por él- Cuba reconoce un antes y un después.

Como una gota fui de la marea la playa me hizo grano de la arena[2]

Siguió luchando, siempre por la vida y por el hombre nuevo, y logró torcer el destino histórico del que “cola de ratón” termina mordiendo al león. Ese león que los tenía sujetos desde la mentida ayuda independentista que puso el cerrojo con la oprobiosa Enmienda Platt.

Así fue: siguió luchando por el camino trazado por el Apóstol como un elegido que no bajó jamás los brazos, y empujó con toda su fuerza ese Granma de ideas que cruzó la isla de sur a norte, de oeste a este. Como un huracán benéfico. Como el huracán Antonio Maceo, como el huracán Máximo Gómez, como el huracán José Martí, arrasando con toda la corrupción gestada por esa perversa enmienda que condenó al pueblo a la miseria y el atraso.

Luchando y creciendo; creciendo y renaciendo en cada batalla.

Creciendo y gestando conciencia para enfrentar al “gigante” que venía a poner su bota sobre Cuba. Aquél que poéticamente describía otro Apóstol  de la independencia. Dice José Martí: “Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde…. o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima… Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”[3].

Derribó cientos de atentados y erigió escuelas. Alimentó guajiritos excluidos por los explotadores. Se plantó firme contra los que atentaban contra la grandeza de su tierra. Cultivó azúcar y combatió en la Sierra. Levantó a un país castigado y castigó a los que habían arruinado al país en el que la mayoría vivía de las escasas sobras de los que se robaban la felicidad del pueblo que, descalzo, había llegado hasta comer tierra…  de esa misma que no tenía para trabajar. El trabajo, ese gran organizador de la vida que nos da dignidad,  un sentido y un proyecto a nuestra existencia.

De esos niños sin educación ni comida, desheredados dentro de la abundancia, olvidados, excluidos, últimos de los últimos, salió la fuerza que lo acompañó en la gesta revolucionaria. Entonces fue Comandante. Y ellos confiaron en él, lo siguieron hasta la victoria, siempre.

No hubo Moncadas que lo arredraran.

La Historia no sólo lo absolvió, lo respeta.

Ha venido luchando contra las crueles agresiones imperialistas que van desde el “kennedyano” ahogo económico del embargo y el cochino bloqueo a Cuba que provocó, por una parte, que la mayor parte del pueblo cerrara filas para defender la construcción revolucionaria, pero que, por otra parte, muchos siguieran el camino a las vanas promesas y espejismos de tierras de promisión. Promesas de “bendiciones” del “mundo libre” lleno de diferencias y de exclusiones.

Bandas de hampones de la CIA intentaron incontables veces terminar con él. Afrontó los mas terribles atentados terroristas, de los cuales el más sangriento, fue perpetrado por el cubano Luis Clemente Faustino Posada Carriles, un exagente de la CIA[4]. Pero que no pudieron con Cuba, y no pudieron con Fidel.

Conviene saber: “Desde finales de 1961 y durante 1962 la CIA organizó la Operación Mongoose, que tenía el objetivo de derrocar la Revolución Cubana e incluía, para lograrlo, un plan que pretendía incapacitar a los trabajadores azucareros durante la zafra, mediante el empleo de medios químicos destinados a enfermarlos y mantenerlos alejados del trabajo afectando la producción de su principal industria.

El 29 de mayo de 1964 globos de diversos tamaños fueron lanzados desde una gran altura, y se disolvieron al contacto con la tierra dejando una sustancia gelatinosa, similar a la utilizada en caldos de cultivos de bacterias.

En 1971, el diario Newsday de Long Island, reveló que un virus procedente del Fort Gulik, en la zona del Canal de Panamá, había sido llevado por un barco pesquero a agentes que operaban contra Cuba.

En el libro The Fish is Red, se ratificaba que agentes de la CIA habían introducido en Cuba por primera vez en 1972, el virus de la fiebre porcina como consecuencia del cual más de medio millón de cerdos fueron sacrificados para combatir la epidemia.

Entre 1979 y 1981 se introdujeron cuatro destructivas plagas que afectaron seriamente a personas y cultivos vitales para la economía cubana: el dengue hemorrágico y la conjuntivitis hemorrágica, la roya de la caña de azúcar y el moho azul del tabaco. Sólo el dengue hemorrágico que contaminó a miles de personas dejó un saldo de 158 muertos, de ellos 101 niños. En sus primeras siete semanas afectó a 273 404 personas.

En 1979 el diario The Washington Post informaba que la CIA tenía un programa contra la agricultura cubana y que desde 1962 los especialistas del pentágono fabricaban agentes biológicos para estos fines.

En 1984 y ante un jurado norteamericano, Edu ardo Arocena, líder del grupo terrorista Omega-7, reconoció haber participado en una operación para introducir gérmenes como parte de la guerra biológica contra Cuba”.[5]

Hoy, este Quijote que ha enfrentado al imperialismo, le ha puesto el pecho a la muerte en tantas batallas, ha sabido construir con fuerza hercúlea una Nación de pie, está dando nuevamente el ejemplo de lo que pueden las ideas, el convencimiento en una causa, la inflexible e indoblegable pasión revolucionaria de la que no cejó un instante, vence en una nueva batalla que llevó 16 años y fue una Causa a la que se sumó el mundo: los 5 patriotas detenidos en cárceles del imperio recobraron su libertad.

Bien lo dijo Martí: “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”.

 
LQS. Mónica Oporto.

Supo la historia de un golpe,
sintió en su cabeza cristales molidos
y comprendió que la guerra
era la paz del futuro:
lo más terrible se aprende enseguida
y lo hermoso nos cuesta la vida.
La ultima vez lo vi irse,
entre humo y metralla, contento y desnudo
iba matando canallas con su cañón de futuro[6]

 

[1] Ya no te espero. Silvio Rodríguez.

[2]  Casiopea. Silvio Rodríguez

[3] José Martí. Nuestra América. Se puede leer y/o bajar acá http://www.bibliotecayacucho.info/downloads/dscript.php?fname=Nuestra_America.pdf

[4] Atentado terrorista con dos bombas colocadas en  avión de Cubana de Aviación, año 1976. 48 pasajeros, 25 tripulantes muertos en el atentado.

[5] http://www.hispanocubana.com/cuba/04.php

[6] Canción del elegido. Silvio Rodríguez.

Más artículos de la autora
Mónica Oporto es miembro de la Asamblea de redacción de LQSomos.

Cuba-LQSomos

Tomado de Lo que Somos: partidarios de la libertad de Comunicación



Cuba - Estados Unidos: falta lo más importante

26 de Dezembro de 2014, 4:03, por Rosa C. Báez Valdés

Por Ángel Guerra Cabrera, @aguerraguerra

 

La nueva etapa en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, anunciada por los presidentes Barak Obama y Raúl Castro el 17 de diciembre, ha sido objeto de algunas interpretaciones ligeras y sesgadas que exageran o minimizan el alcance del acontecimiento. Lo que sigue es un intento por ponderarla así como explicar el contexto geopolítico que la ha propiciado.

En primer lugar, la liberación por Obama de los tres antiterroristas cubanos, pues los otros dos ya habían regresado a la patria después de cumplir su injusta y desproporcionada pena de cárcel, es una victoria de la solidaridad internacional, incluyendo eminentes intelectuales, artistas, juristas así como gobiernos y parlamentos, que tuvieron como eje una intensa y masiva movilización en la isla.

Al parecer la intervención del Papa Francisco en la etapa final fue decisiva para destrabar el canje de prisioneros y de esa forma llevar a buen puerto el conjunto de una negociación de alrededor de año y medio, en la que ha sido notable la discreción de todas las partes involucradas. Esta era una cuestión clave pues de haber trascendido el diálogo desarrollado en Canadá posiblemente la extrema derecha de Estados Unidos, aliada a los impresentables legisladores de origen cubano, lo habrían hecho abortar.

La decisión de iniciar en enero los pasos que conduzcan al restablecimiento de relaciones diplomáticas a nivel de embajadas entre La Habana y Washington y otras medidas flexibilizadoras anunciadas por Obama  son muestra de un cambio muy importante en el enfoque de Estados Unidos sobre la relación con Cuba, hasta ahora caracterizada por el objetivo de rendir por hambre al pueblo cubano como reza uno de los primeros documentos oficiales que dio inicio al bloqueo.

Lo que explica en primer lugar que este desenlace haya sido posible es la heroica resistencia de ese pueblo durante más de cinco décadas ante una política estadunidense de hostilidad, terrorismo y guerra económica, incluyendo la derrotada invasión de Playa Girón. Debe quedar bien claro por eso que el hecho significa una gran victoria del pueblo de Cuba y su dirección revolucionaria. Conducir y defender el proyecto socialista en las condiciones más adversas y llegar hasta este punto sin hacer ninguna concesión en los principios ha exigido mucha  sabiduría política y audacia revolucionaria.

Otro dato fundamental es que el mundo ha condenado el bloqueo en la ONU durante 23 años consecutivos y su mantenimiento es una pesadilla diplomática para Estados Unidos, donde importantes sectores empresariales, políticos y religiosos así como una mayoría de ciudadanos, más amplia entre la emigración cubana, apoya una normalización de relaciones entre los dos países.

 En tercer lugar, nuestra región vive un cambio de época. Existe un conjunto de gobiernos antineoliberales  y todos nuestros pueblos luchan contra las políticas de libre mercado. Ello ha hecho que cambie la correlación de fuerzas a favor de las posiciones de defensa de la independencia y soberanía y rechazo a la injerencia extranjera, que han logrado la edificación de una densa arquitectura de unidad y concertación política regional expresada en el Alba, Unasur, Caricom y Celac.

 Es unánime entre los gobiernos latino-caribeños la oposición al bloqueo y el reconocimiento de Cuba,  electa por eso presidenta pro tempore de la Celac en el periodo 2013, como se constata en la Declaración Final de la II Cumbre del organismo celebrada en La Habana (2014).  Igualmente, en la última Cumbre de las Américas celebrada en Colombia, Estados Unidos y Canadá se quedaron aislados ante el cerrado consenso latinoamericano de que no podía celebrarse otra cumbre sin la presencia de Cuba. Cuba, además, goza de un enorme reconocimiento internacional y la alianza estratégica con China y Rusia en un mundo que transita hacia la unipolaridad en medio de la crisis de hegemonía de Estados Unidos.

Obama es el primer presidente estadunidense que confiesa públicamente lo inútil y contraproducente de la política seguida por su país hacia Cuba. Pero todavía le queda por resolver lo más importante, que es el levantamiento del bloqueo, al cual puede arrancar muchos dientes si aplicara sus facultades ejecutivas pero que tendrá que ser finalmente derogado por un Congreso cada vez más conservador.

Washington debe comprender que Cuba seguirá siendo socialista y no admitirá injerencia alguna en su política nacional e internacional. Para Cuba se abre una etapa que exigirá mucho más refinamiento y complejidad en la batalla de ideas.

 

*Periodista cubano residente en México y columnista del diario La Jornada

 Enviado por su autor



Cuba y los Estados Unidos, otra etapa

25 de Dezembro de 2014, 2:07, por Rosa C. Báez Valdés

Por Luis Toledo Sande*

"A Cuba, a cubanas y cubanos patriotas, no ha de tomarlos por sorpresa ninguna maniobra"

Obama conversa por teléfono con Raúl. Foto: Casa Blanca.

Obama conversa por teléfono con Raúl. Foto: Casa Blanca.

El pasado 17 de diciembre ocurrió un acontecimiento que merece seguir suscitando irrestricta celebración: regresaron a la patria los tres luchadores antiterroristas cubanos que aún permanecían injustamente presos en cárceles de los Estados Unidos. ¡Ya están en casa Los Cinco! Y también en la misma fecha se produjo un anuncio que, si se quiere entender rectamente su significado, demanda poner en tensión lo más lúcido del pensamiento. El entusiasmo ante la proclamación de algo extraordinario, en gran medida inesperado, no debe servir para que caigan velos sobre la realidad.

Tres días después de los discursos simultáneos, en La Habana y en Washington, de los respectivos presidentes de Cuba y los Estados Unidos, dio indicios de necesaria preocupación en ese sentido el acto de graduación celebrado en un centro escolar habanero. No ha sido el único caso, pero cabe tomarlo como referencia, tratándose de un plantel importante en la formación de jóvenes para que realicen tareas técnicas, especialmente en el área de la bibliotecología. Ello habla de la influencia formadora que sus egresados y egresadas tendrán la ocasión y la responsabilidad de ejercer.

Lo primero que se oyó en el acto no fue la grabación del Himno Nacional, que, cuando se puso, estuvo lejos de ser unánimemente acogida con la adecuada actitud solemne. Antes llegó desde la presidencia una voz que, en representación del centro, con estas o muy parecidas palabras, y de seguro con buenas intenciones, apuntó entre otras cosas: este año “el día de san Lázaro tuvo un mediodía especialmente esperado”, se escogió para anunciar la normalización de relaciones entre nuestro país “y el vecino, así, sin apellidos”. Daba igual que hubiera dicho “sin adjetivos”, o usado otros términos para expresarse.

Lo que el pasado 17 de diciembre anunciaron los presidentes de Cuba y de los Estados Unidos fue el establecimiento, aún no formalizado, de relaciones diplomáticas entre ambos países. Esas relaciones no habría que restablecerlas si la nación norteña no las hubiera roto, como parte de una hostilidad que ha incluido agresiones armadas y sabotajes, para derrocar a una Revolución que se planteó alcanzar la soberanía nacional plena y, por tanto, erradicar la dominación neocolonial que se le había impuesto al país desde 1898, año de la conocida intervención con que la naciente potencia norteamericana frustró la independencia que el pueblo cubano había probado merecer en su lucha contra la Corona española.

Los años de una ruptura de vínculos diplomáticos no deben favorecer que la vuelta a ellos propicie ignorar que entre relaciones diplomáticas y paz, entre relaciones diplomáticas y respeto a la soberanía de cada nación, pueden mediar y de hecho a menudo median distancias mayúsculas. Basta observar con mínima atención lo que ocurre entre los Estados Unidos y países con los cuales esa nación tiene relaciones diplomáticas. Es, por ejemplo, el caso de Rusia, a la que, si de algo pudiera acusarse, no sería por cierto de estar planeando la creación de una nueva Internacional Comunista. O el de Venezuela, cuyos dignos rumbos bolivarianos están siendo también ahora mismo objeto de sanciones por parte del gobierno de los Estados Unidos, de conocida complicidad con la subversión interna que se afana en desestabilizar al país sudamericano para que nuevamente se entronice allí un régimen dócil a la oligarquía vernácula y, sobre todo, a los intereses imperiales.

Ni de Cuba ni del vecino del Norte puede hablarse apropiadamente sin pensar en los apellidos, adjetivos o epítetos que de hecho les corresponden. La primera es un país que se ha propuesto salvar su proyecto socialista y conservar su soberanía nacional, a la que solo podría renunciar si desertara del camino trazado, cuando menos, desde el 10 de octubre de 1868, abonado por la obra y el pensamiento de José Martí y calzado desde el poder revolucionario por la realidad instaurada a partir del 1 de enero de 1959, tras una nueva etapa de lucha heroica. Por su parte, los Estados Unidos son un poder al cual sería no menos que injusto y descortés retacearle el reconocimiento que se ha ganado como potencia imperialista, con todo lo que ello implica históricamente, hecho sobre hecho. Si vamos a llamarlos “el vecino”, para la nación cubana y para nuestra América en general sería suicida restar peso a la circunstancia de que no ha dejado de ser peligroso y de desdeñarnos.

No ha perdido ni un ápice de importancia, sino todo lo contrario, el llamamiento de Martí a conocer las razones ocultas del país que nos invite a unión, y no es ni siquiera eso lo que ofrece hoy a Cuba el gobierno de los Estados Unidos. No ha hecho más, ni menos, que reconocer un dato rotundo: el bloqueo y la hostilidad explícita no han dado el resultado que él aspiraba a conseguir con uno y con otra, y, por tanto, debe cambiar de táctica para lograr sus propósitos, que siguen siendo los mismos. Entre ellos figura que Cuba cambie de rumbo político y se desbarranque por otro en el cual le sea posible someterla a sus designios, como el camino que le fue impuesto de 1898 a 1958.

Entre lo que se le debe apreciar y reconocer a Barack Obama —presidente de la mayor potencia imperialista, no de una Sociedad Filantrópica Internacional—, figura la claridad con que se ha expresado. Si queremos, no digamos desfachatez, sino franqueza; pero no olvidemos que franqueza es el paradero verbal meliorativo adonde ha llegado la asociación conceptual con las prerrogativas de los francos para moverse a su antojo por los territorios galos bajo su dominación.

Suponer generosidad solidaria en el gobierno que —administración tras administración, incluida hasta ahora, por seis años ya, la actual— ha intentado asfixiar por hambre al pueblo cubano, sería un acto de grave ingenuidad, por lo menos. Obama ha dejado palmariamente expresadas sus intenciones, y, si alguien no lo hubiera apreciado así, solo tendría que echar una ojeada a las declaraciones programáticas con que, para no dejar sombra de dudas, la Casa Blanca ha complementado las palabras del mandatario. Tales declaraciones deberían publicarse en Cuba, para que nadie las ignore.

Hay que armarse de paciencia para oír que Cuba estará representada en la próxima Cumbre de las Américas porque el gobierno de los Estados Unidos lo desea para bien de la nación caribeña. Esta asistirá a la cita por libre autodeterminación, y por el reclamo de los países del área, ante los cuales el gobierno estadounidense ha venido quedándose cada vez más aislado, como han reconocido sus más altos voceros, desde el secretario de Estado hasta el presidente. La presencia de Cuba en la Cumbre no será fruto de una política estimulada por los Estados Unidos, sino de un replanteamiento geopolítico, revolucionario, que ha puesto a la región en un camino que no alcanzaron a ver los más claros promotores de la integración en el siglo XIX, dígase Simón Bolívar y José Martí, ni sus continuadores en el XX. CELAC, ALBA, UNASUR, CARICOM y otras evidencias contundentes hablan de esa realidad.

Tampoco idealicemos las posibilidades revolucionarias de nuestra época, minada por una ofensiva ideológica derechista que ha logrado vender como cosa natural las más sórdidas maniobras, por las cuales el pensamiento capitalista pasa como ausencia de ideología, en virtud de concepciones por las que el propio Bolívar y Martí serían hoy considerados terroristas, clasificación que el imperio le ha endilgado de manera criminal a Cuba. Mientras tanto, las agresiones desatadas por los imperialistas y sus aliados, aunque sean guerras y operaciones genocidas, pueden pasar como garantes de la democracia y los derechos humanos, con niñas y niños destripados por bombas “humanitarias”, porque hasta el sentido de este vocablo se ha adulterado en función de tales planes.

Esa es la época en la cual se plantea el inicio de la normalización de las relaciones diplomáticas entre dos países con sistemas políticos y concepciones sociales y culturales diferentes, y, por tanto, con apellidos también distintos. A nadie en su sano juicio debe parecerle mal que esa normalización se ponga en marcha; pero tampoco se debe ignorar la diferencia de intenciones con que se puede promover, o se promueve, desde ambos lados de una contradicción esencial, que no cesará de la noche a la mañana, y que, vista a la luz de la historia, solo podría desparecer por completo si uno de los dos países renunciara al camino que ha seguido hasta hoy. El gobierno de los Estados Unidos no da ningún indicio de querer abandonar el suyo, y tampoco lo da, ni ha de darlo, la Cuba donde una Revolución verdadera vino a defender los ideales de Martí, y a proponerse hacerlos realidad.

Claro que la eliminación del bloqueo puede representar para Cuba un ambiente más propicio para sus planes de lograr un creciente bienestar para el pueblo. Pero son muchas las contradicciones internas en los Estados Unidos, muchos allí los rejuegos y las pugnas en torno al poder, y aún está por verse si el bloqueo se levantará, y, de levantarse, no será para favorecer que Cuba se desarrolle y mantenga su rumbo justiciero. No será para eso que lo deroguen quienes hasta ahora lo han impuesto burlándose de un categórico clamor internacional, que incluye sucesivas y contundentes votaciones contra él en la Asamblea General de la ONU.

El bloqueo también ha aislado a los Estados Unidos, que se ganan la ojeriza incluso de socios que ven cómo sus instituciones bancarias y navieras son multadas, en nombre de leyes inmorales que se imponen sin detenerse ante una extraterritorialidad asimismo inmoral, e ilegal, contraria a los códigos internacionales. Tampoco parece la nación norteña dispuesta a resignarse ante la combinación que apunta a darse entre los replanteos geopolíticos ya aludidos que vienen dándose en nuestra América, y la expansión internacional de los mercados ruso y chino, sobre todo de este último, que tanto se ha colado incluso en el seno de los Estados Unidos.

Debe darse la bienvenida a todo lo que favorezca el normal funcionamiento de las naciones, y el bienestar de los pueblos. Pero no cabe suponer que ese sea el propósito con que, al parecer, empieza a abrirse paso en los Estados Unidos el sentido práctico y de conveniencia, para el propio imperio, que otros voceros suyos han defendido, y que ciertamente pudiera dar mejores resultados concretos para la aspiración de no perder caminos por donde seguir ejerciendo su influencia. A Cuba, a cubanas y cubanos patriotas, no ha de tomarlos por sorpresa ninguna maniobra. Las mismas que el imperio puede verse llevado a poner en práctica, como retomar las relaciones diplomáticas y anunciar el posible cese del bloqueo, serían impensables sin la resistencia con que el pueblo cubano ha defendido su soberanía y su dignidad de 1959 para acá, en una senda iniciada mucho antes.

A la prensa, a la docencia, a los recursos todos de información y formación, en las nuevas circunstancias que parecen advenir les toca un papel aún más inteligente y calador que en tiempos en los cuales todo se haya planteado más en blanco y negro, por el efecto directo de la confrontación sin ambages. Esperemos que a nadie se le ocurra que debemos andar ocultando los apellidos, calificativos o epítetos que corresponda usar en cada caso. Ningún sentido de oportunidad —que puede confundirse con el oportunismo, cuando no con la idiotez— ha de llevarnos a suponer que podemos andar con rodeos cuando se trata de defender nuestra soberanía nacional y la justeza de nuestras ideas, o que es pertinente suplantar con tafetanes “diplomáticos” la claridad meridiana con que debemos defender, sin vacilaciones ni disimulos de ningún tipo, nuestra nación y nuestro proyecto.

Urge igualmente garantizar por nosotros mismos nuestra eficiencia económica, que no es ni ha de ser un fin en sí, sino requisito indispensable para asegurar la felicidad del pueblo. No vaya a ocurrir que la coincidencia, en el tiempo, del deseado logro de esa eficiencia —y de mecanismos y conceptos necesarios en cuanto a política salarial y de precios—, y el posible levantamiento del bloqueo, venga a sembrar en algunos la peregrina idea de que lo alcanzado se deberá a la generosidad del imperio. Mientras este lo sea, no habrá derecho a ingenuidades, como la de creer que ya la lucha ideológica es cosa del pasado.

Tranquiliza en tal sentido, y no causa asombro, el discurso del general de ejército Raúl Castro Ruz en la clausura —con la cual coincidió en el tiempo la graduación escolar mencionada al inicio— de las recientes sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Pero no basta que la vanguardia del país esté clarísima en cuanto a qué está en juego y qué se decide. Es necesario que la claridad siga expandiéndose y profundizándose en la generalidad del pueblo, sin cuyo apoyo, decisivo, no hay obra revolucionaria que valga. Esa es tarea de toda la sociedad, que no es ni debe suponerse homogénea.

 

Tomado de Cubadebate

 

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/



Inconformidad sobre un artículo del NY Times

25 de Dezembro de 2014, 0:09, por Rosa C. Báez Valdés

 


Acabo de leer un editorial del NY Times  dedicado a los blogueros cubanos. El artículo hace un batido de sustancias que mezcla  materia y antimateria, por supuesto el resultado de su análisis es una confirmación del pensamiento sesgado y epidérmico, con el cual nos ven una buena parte de los medios de prensa de los EEUU. Nada tiene que ver Yoani Sánchez con la blogosfera cubana.

El Texto del Time dice “Un interesante campo intermedio surgió en 2007, cuando Yoani Sánchez, una escritora evocadora y perceptiva, comenzó a publicar en Internet textos que narraban la cruda realidad del día a día en La Habana. Su blog, Generación Y, se convirtió en una sensación internacional, y en un medio irritante para el Gobierno cubano”

Generación Y, y posteriormente 14 y medio no son sitios digitales resultado de la  "iniciativa de una persona  evocadora y perceptiva” sino el desarrollo de un programa de subversión y guerra mediática concertada por la contrarrevolución desde el exterior, en la que usaron a una persona ambiciosa y autosuficiente perfectamente comprable, La señora Sánchez no es una cubana que bloguea por pasión personal; es la cara visible de un equipo de manipulación y guerra mediática, quienes son realmente los responsables de sus textos y líneas de mensajes. Es una persona que por dinero sirve a una potencia extranjera contra su propio país. En en todas partes del mundo eso se llama mercenarismo, en muchas de esas naciones le hubiera costado  libertad o la vida.

El propio Time en uno de sus artículos confiesa “Lejos de haber logrado su objetivo, las iniciativas han resultado bastante contraproducentes. Los fondos han sido un imán para charlatanes, ladrones y buenas pero infructuosas intenciones. Los sigilosos programas han agravado la hostilidad entre las dos naciones, le han dado a Cuba una bonanza propagandística y han bloqueado oportunidades de cooperar en áreas de interés mutuo”. Entre esos Charlatanes y Ladrones está  la señora Sánchez.  La contrarrevolución interna en consonancia con la minoritaria comunidad extremista de Miami, asustados porque se le esfume el negocio en los nuevos tiempos, ha declarado su disconformidad con la postura del presidente Obama.

Los  blogueros cubanos nos ganamos la vida de muchas maneras pero no por el oficio de bloguear o por recibir dinero a cambio de ser críticos del sistema cubano. Entre nosotros hay periodistas, comunicadores, informáticos, profesores, ingenieros, diseñadores o especialistas en algo del servicio público y honrado. Tenemos y muchos y diversos oficios. Como hobby, “como utilidad de la virtud” nos sentamos casi siempre en una compu, mayormente de la viejitas, y por conexiones muchas veces primordiales, para contamos la verdad de nuestra vida.

La distancia entre Yoanis Sánchez,  sus amanuenses y los Blogueros Cubanos quedó demostrada más allá del sentido ideológico y político cuando la profesora de la Universidad de la Habana  Elaine Díaz  nos mostró el resultado gráfico del modelo matemático aplicado para mapear los blogs y el tejido digital que lo une. Así comprobamos lo que ya todos sabíamos, que los mercenarios estaban aislados, solos en su círculo vicioso de cieno y mentiras.

Pero la inconformidad no es solo habernos "colados" a todos en el mismo saco, sino que nos promueve como una especie de gremio contestatario, enfrentado al sistema social cubano, una lista de críticos sin banderas cuyo deporte es atacar al poder establecido en Cuba.  Se equivoca en conceptos y escénicas cuando nos asigna un papel imposible de ser  “alternativa a la prensa oficial” La blogosfera existe por si mismo, más allá de los medios de prensa, como parte del entramado social tiene sus propias dinámicas y sus propios retos.

Como en la teoría de las cuerdas los blogs y los medios de prensa viven  en espacios que se conectan pero que son diversos. Por ejemplo en los países donde Internet tiene acceso doméstico los blogs mayoritariamente no son alternativa de los grandes medios incluido el NY Times.  Incluso un aglutinador de blogs como el The Huffington post con más de un millón de comentarios por mes no expresa alternancia sino consonancia con los medios tradicionales de las grandes transnacionales de la comunicación. Y esto no ocurre porque los medios de prensa establecidos- no uso oficialista por ser un concepto maniqueo- sean realistas, divertidos y populares, sino porque tienen la hegemonía de la manipulación y de la información o desinformación. Otra causa está en que la inmensa mayoría de los accesos a la red tiene como fin el ocio o el mercadeo y no el pensamiento, algo que por cierto no ocurre en Cuba a pesar de su limitada penetración.

Ciertamente, como todo fenómeno nuevo, el de los blogs en Cuba encontró y encuentra aún quienes no lo entienden, le temen o lo censuran. Son cada vez menos los hechos como el ocurrido con La Joven Cuba. En la medida que se va comprendiendo el fenómeno de las redes sociales y de los blogs se van normalizando las relaciones entre esta nueva forma de comunicación y la institucionalidad. Hay que reconocer además que ningún bloguero cubano ha sido apresado, está en la cárcel o ha sido muerto por decir, honestamente, lo que piensa-algo por cierto bastante común en otros estados occidentales-  Por que no le preguntan a los españoles por la Ley Mordaza y a los orteamericanos por  Patriot Act.

Pero llega a límites extremos el artículo del NYT cuando acusa “Pocos segmentos de la sociedad cubana parecen estar en posición de sacar más provecho del acercamiento entre Washington y La Habana que este grupo. A medida que el acceso a Internet se amplíe y el gobierno cubano no pueda argumentar, de manera creíble, que Estados Unidos representa una amenaza existencial, los escritores independientes seguirán siendo importantes agentes de cambio”

Los cubanos que escribimos en los blogs, como todos los cubanos,  comprendido el significado de la nueva situación creada al restablecerse las relaciones entre Cuba y los EEUU. Si el bloqueo económico y financiero que pretende ahogar la Nación Rebelde desde hace más de 56 años es levantado y se mejoran las facilidades para adquirir tecnología y conectividad. Por supuesto, ganaremos  en las condiciones para bloguear. No solo para los que ya lo hacemos sino para todos los cubanos.

Si entiendo por "escritor independiente" el que bloguea a título personal, aseguro con toda responsabilidad que ojala cada cubano pueda contar su día a día en la Web, sus traumas por el transporte y por el agro, escenas singulares en Cuba están alejadas absolutamente de otros traumas más duros: los del mundo, las drogas, la violencia, los desaparecidos, los policías vestido de robocop golpeando a los estudiantes, las guerras religiosas. ¿Por que EEUU, los verdaderos dueños de Internet, han mantenido cerrada la llave de acceso total de Cuba a la Web? Cada vez que se produce un intercambio pueblo a pueblo, como el de los estudiantes universitarios del programa académico  "Semestre en el mar", es la verdad de Cuba y no la desinformación malintencionada de la “gran prensa” la que sale mal parada.

No necesita la gente de la Isla  de Internet o de cualquier otro medio para conocer al verdadero enemigo de la nación y su pueblo. Mientras pone esperanzas en la normalización de las relaciones, comprende que de la noche a la mañana no se vuelve inocua la Helms Burton, La ley Torriceli, la Doctrina Monroe, El Destino Manifiesto y muchas otras aberraciones imperiales. Durante años las hemos sufrido. La historia conforma en el cubano incluso el más optimista,  un  sentimiento antiimperialista formado por la historia, por las miles de victimas de sabotajes, de agresiones, del cerco económico y financiero que nos niega las más elementales condiciones de vida a las que nos hemos enfrentamos y salido adelante.

Las negociaciones del gobierno de los EEUU no son consecuencia de que Cuba sea un país débil y un pueblo engañado como pretende decir el articulo del NY Times;  sino porque esta nación y sus habitantes, entre los que nos contamos los blogueros cubanos, hemos resistido y somos cada vez más visibles en el mundo de unidad que se conforma en la América Latina y el resto de los estados del planeta y con eso hay que contar.

 

Fuente Turquinauta



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